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Gira del emperador Bush II

Lunes, Marzo 12th, 2007

Ya se encuentra en nuestro país el señor George W. Bush, presidente de los Estados Unidos de América, el país más poderoso del mundo que es considerado un imperio y, por ende, él es considerado un emperador. Voló desde Colombia en el avión presidencial ?Air Force One? escoltado por dos aviones caza-bombarderos F-15 y aterrizó a las 8 de la noche con 5 minutos, y cinco después descendió de las escalerillas con su esposa, Laura, seguido de cerca por la Secretaria de Estado, doctora Condoleezza Rice. De acuerdo con el Protocolo, al pie de las escaleras fueron recibidos por la jefa del Protocolo, la señora Carol Crespo, quien estaba risa y risa, el Canciller Gert Rosenthal, el embajador de Guatemala en Washington y el embajador de Estados Unidos acreditado en nuestro país, el señor James Derham. Después de los cordiales saludos abordaron una limusina negra con grueso blindaje llamada ?Cadillac One?, en la cual se trasladaron en una larga caravana al hotel Intercontinental, donde se hospedaron.

Otros miembros de la numerosa comitiva, compuesta por más de 200 personas, se hospedaron en los hoteles Camino Real y Marriott. La visita de Bush a Guatemala tiene carácter oficial por su calidad de Jefe de Estado y tendrá una duración de sólo 23 horas. Ésta ha sido la cuarta escala de su periplo por cinco países de Latinoamérica que comenzó el 8 de marzo, en Brasil, donde se abrazó afectuosamente con el controvertido presidente socialista carioca Luiz Inacio Lula da Silva; después viajó a Uruguay donde se reunió con el presidente socialista Tabaré Vásquez y después voló a Colombia, donde solamente estuvo poco más de siete horas, y se trasladó a Guatemala, donde era esperado a las 21 horas, o sea que se adelantó una hora probablemente para despistar a los probables manifestantes. Al terminar su visita a nuestro país volará a Yucatán (México), donde se entrevistará con el presidente de México, Felipe Calderón Hinojosa, terminará su gira y volverá a Washington.

En el trayecto del aeropuerto La Aurora al hotel Intercontinental, por todas partes por donde pasaban habían agentes del Servicio Secreto estadounidense y numerosos policías y otros elementos de seguridad guatemaltecos. En unas azoteas y ventanas de los edificios habían francotiradores apostados; y en los periódicos de ayer el Gobierno de Guatemala informó ?a la población en general? que debido a esta visita ?se han implementado diversas medidas de seguridad cuyas principales acciones se indican a continuación?, entre ellas que en varias calles y avenidas aledañas al Palacio Nacional de la Cultura será restringido el paso de vehículos desde el medio día de ayer hasta las ocho de la noche de hoy y el Mercado Central permanecerá cerrado; en algunas calles y avenidas de la ?zona viva? y avenida La Reforma fue restringido el paso de vehículos a partir del medio día de ayer hasta las 8 de la noche del hoy; y aunque en esas publicaciones se dice que los centros comerciales y restaurantes de la zona funcionarán normalmente, los restaurantes recibieron órdenes terminantes de no abrir sus puertas; y todas las personas que circulen por el área deberán llevar un documento de identificación como Cédula de Vecindad, licencia para conducir automóvil o pasaporte porque habrá ?controles de seguridad?. Estas medidas recuerdan los días con Estado de Sitio.

Esto mismo ocurrió en Santiago de Chile en noviembre 2004, me consta porque yo llegué de visita cuando el presidente Bush asistió a una reunión de la APEC (Asia-Pacific Economic Community), por lo que los comerciantes y dueños de restaurantes protestaron porque debido a esas medidas dejaron de ganar dinero. Me pregunto cuánto van a dejar de ganar los comerciantes del Mercado Central y los dueños de los restaurantes de la Zona Viva. Y todo por garantizar la seguridad al emperador.

Por otra parte, ha trascendido que Chimaltenango, Tecpán, Iximché y Santa Cruz Balanyá, que hoy visitará Bush en su helicóptero presidencial super blindado llamado ?Marine One?, están prácticamente bajo estado de sitio porque los vecinos no pueden circular por ninguna parte antes de que haga su visita el emperador, ni tampoco pueden visitarlos los turistas.

Entre los 200 miembros de la comitiva oficial se encuentran también los señores Thomas Shanon, asistente de la Secretaria de Estado, doctora Condoleezza Rice, el conocido periodista y presentador de televisión Tony Snow, actual Secretario de Prensa de la Casa Blanca; Joseph Bolten, Jefe del Gabinete; Dan Bartlett, Consejero presidencial; y Steve Harley, Asesor de Seguridad Nacional.

Muchos de los críticos de Bush sostienen que el giro a la izquierda que se ha producido en varios países del sur del continente es consecuencia de la desatención de su gobierno hacia Latinoamérica.

Bush está viajando por una región que ya no puede ser llamada el ?patio trasero? de su país. El obvio objetivo de su larga gira por Latinoamérica es contrarestar la amenazante influencia del presidente de la República Bolivariana de Venezuela desde el 2 de febrero de 1999, comandante Hugo Rafael Chávez Frías, reelecto para gobernar ese país hasta el 2013, si es que sus constantes desplantes y provocaciones no le causan su caída. En el transcurso de los últimos tiempos el mandatario venezolano no ha perdido ninguna oportunidad para demostrar su animadversión hacia el “imperialismo” de Estados Unidos y franca antipatía por su presidente. En enero recibió en Caracas, con los brazos abiertos y las más variadas expresiones de amistad y solidaridad al presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad, máximo enemigo de Bush, y pocos meses antes, en la Asamblea General de Naciones Unidas en septiembre, le llamó “diablo” y dijo que había dejado olor a azufre en el podio.

Él sabía que cuando visitara Brasil, Uruguay, Colombia, Guatemala y México no le iba a ser fácil presentarse como “amigo de los países latinoamericanos”. Los países al sur de Estados Unidos desconfían profundamente del rico y poderoso vecino y de su predominio mundial. Cinco años de política negligente hacia Latinoamérica durante la guerra global contra el terrorismo únicamente profundizaron estos resentimientos.

Hace seis años, Bush se entusiasmó con el siglo americano, describiendo su visión de un hemisferio “próspero y unificado desde Alaska hasta Tierra de Fuego”. Sin embargo, desde los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 y las guerras en Afganistán e Irak, Washington ha hecho poco por poner en práctica esa idea.

El único factor mitigante podría ser la ayuda económica estadounidense a Latinoamérica, que se incrementó de 862 millones de dólares en 2001 a los 1.700 millones de dólares propuestos para 2008, según ha informado el Departamento de Estado norteamericano.

Miembros del Congreso de los Estados Unidos han criticado a Bush por la falta de atención a Latinoamérica, que indudablemente ha contribuido al giro político a la izquierda en América del Sur, a un clima cada vez más antiestadounidense y a una creciente polarización económica. “La razón por la que estamos teniendo problemas en Latinoamérica es que no nos concentramos allí, desviamos nuestra atención a otro lugar”, dijo la diputada republicana Connie Mack representante del estado de Florida.

Este viaje de Bush pretende mandar el mensaje de que su gobierno se interesa por Latinoamérica. La Casa Blanca seleccionó cuidadosamente las capitales con gobiernos más moderados y líderes en los que Estados Unidos se percibe un creciente malestar ante las constantes burlas, groserías, payasadas, provocaciones, diatrivas, estridencias y pretensiones de poder del dictador venezolano Hugo Chávez.

Numerosos miembros de alto nivel del gobierno de Bush, como el secretario de Comercio, Carlos Gutiérrez, el secretario de Seguridad Interior, Michael Chertoff, y diplomáticos de primera línea viajaron durante las últimas semanas a México, Brasil y Argentina para dejar claro a sus ejecutivos la importancia que tienen para Washington.

Bush persigue tener éxito en su política exterior en Latinoamérica, lo cual no ha alcanzado en el Cercano Oriente. Estados Unidos quiere sugerir una alianza ecológica con Brasil que haga a Washinton menos dependiente del petróleo de Venezuela. Para ello, Bush y el presidente brasileño firmaron un acuerdo para la producción y promoción conjunta del combustible etanol, producido con remolacha azucarera.

En Uruguay se reunió con Tabaré Vásquez, el primer político socialista uruguayo que ha sido electo presidente de su país y trataron temas para incrementar el comercio libre entre ambos países.

Colombia recibe del gobierno de los Estados Unidos grandes sumas de dólares en apoyo financiero para combatir la siembra y el tráfico de drogas y Bush se reunió con el reelecto presidente de ese país, su aliado y amigo Álvaro Uribe, quien ha acusado reiteradamente a Venezuela de apoyar a las guerrillas izquierdistas que aún están activas. La visita de Bush ha estado precedida por masivas manifestaciones de la oposición y de fuertes disturbios estudiantiles en cinco ciudades del país y ataques de la insurgencia que dejaron tres heridos y daños menores. Bush llegó ayer a Bogotá, capital colombiana, en una visita oficial de poco más de seis horas, precedida por protestas y ataques de la insurgencia. Pocos minutos antes de lo previsto, el mandatario aterrizó a las 11:55 horas locales en el aeropuerto militar de Catam, en el centro-occidente de Bogotá, bajo uno de los mayores despliegues de fuerza que se han visto en la capital. En medio de una férrea vigilancia, con sistema satelital, francotiradores en ventanas y azoteas y comandos especializados en protección a personajes, Bush es vigilado en Bogotá por más de siete mil efectivos que se suman a otros 14 mil que custodian la ciudad en prevención de cualquier desorden público. Bush descendió del avión presidencial Air Force One y saludó con la mano en alto, junto a su esposa Laura. En la pista del aeropuerto de Catam fue recibido con los honores militares correspondientes por el canciller colombiano Fernando Araújo, a quien saludó con una informal palmada en el hombro. Por cierto que este Canciller estuvo secuestrado por las milicias de la FARC durante seis años, pero recientemente logró escapar.

Acompañado de su esposa abordó su limusina blindada y fue seguido por la doctora Condoleezza Rice y el resto de su comitiva, con rumbo a la ?Casa de Nariño?, sede del Jefe del Ejecutivo colombiano, donde recibió honores militares. Tres bombas fueron activadas ayer por milicias urbanas de las rebeldes Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en las ciudades de Cali y Buenaventura, como rechazo a la presencia de Bush, según las autoridades. Con su visita relámpago a Bogotá, el presidente estadunidense busca dar apoyo político al Plan Colombia, estrategia militar que busca acabar con los cultivos ilícitos de coca en zonas del país andino que han estado controladas por la guerrilla. La Policía informó que la situación está en calma con excepción de los tres ataques con bombas y la desactivación de otros cuatro artefactos en Buenaventura, sobre el Pacífico colombiano. El mandatario de EE.UU. tenía previsto reunirse durante tres horas con su colega colombiano para hablar sobre el Tratado de Libre Comercio (TLC) y la lucha conjunta que se libra contra el narcotráfico. En su corta estadía, dialogó también con un grupo de afrodescendientes y después se desplazó a la sede de la Embajada de Estados Unidos en Bogotá, donde cumplirá una agenda privada, antes de haber salido rumbo a Guatemala, la cuarta escala de su gira. El avión de Bush tenía previsto despegar antes de las 19:00 horas locales y aterrizar en Guatemala a las 21 horas, o sea una hora después de su llegada, para cumplir con la cuarta etapa del periplo por Latinoamérica que inició el jueves en Brasil y continuó el viernes y sábado en Uruguay. Finalmente, tras permanecer 23 horas en Guatemala volará a la península de Yucatán, México.

El ambiente popular no ha sido favorable al presidente George W. Bush. En todas las ciudades que ha visitado se han producido protestas callejeras que han distraído el foco de los temas económicos y políticos que se han discutido durante su visita. Lo que pone de manifiesto que la región ha dejado de ser el ?patio trasero? de los Estados Unidos. El presidente Bush ha visitado en el transcurso de esta semana cinco países de América Latina, región que ha ignorado durante seis años y ha sido maltratada sistemáticamente.

El presidente Bush es cínico o su memoria es demasiado corta, porque después de casi seis años de negligencia hacia Latinoamérica y de una ausencia de política exterior que favorezca a la región, y de haber adoptado fuertes medidas policiales y militares contra millones de indocumentados latinoamericanos, más la criticada construcción de un muro de dos mil kilómetros para separarse de México, en vísperas de iniciar la gira de una semana por el hemisferio, afirmó ante la Cámara Hispana de Comercio en Washington, que esa región está unida a Estados Unidos por “intereses compartidos y vínculos crecientes” que han ayudado a la paz y la prosperidad. El señor Bush debe estar pensando en otra América Latina, porque en la actual no se le quiere.

Despues de visitar Brasil y Uruguay hizo una corta visita de seis horas a Colombia, la segunda que ha hecho a ese país durante los seis años que lleva en la Casa Blanca, y llegó a Guatemala a las 20 horas con cinco minutos, una hora antes de lo que se había anunciado, y después volará a Yucatán, México, para discutir con el presidente mexicano Felipe Calderón Hinojosa múltiples propósitos de opinión pública porque, en el fondo, es poco lo que tiene que ofrecer un presidente al que se le está esfumando el poder, a quien le están creciendo escándalos políticos y legales como el llamado Plamegate, a quien se repudia masivamente en la región -el 85% de los brasileños lo detestan y el 80% en México, por citar sólo a estos dos países latinoamericanos más grandes-, y que tiene cada vez más gobiernos antagónicos que le adjudican los precarios resultados para millones de latinoamericanos del modelo económico neoliberal.

Pese a todo, Latinoamérica es en este momento la zona menos hostil para el presidente de los Estados Unidos. No obstante, decenas de miles de policías y soldados lo han a cuidado durante una semana en estas cinco naciones que, en realidad, le están haciendo el favor de recibirlo para que escape aunque sea sólo por unos días de los muchos problemas torales que lo aquejan. Pero, ¿a qué ha venido? Fuera de unos cuantos abrazos y palmaditas en la espalda, típico de la cortesía tropical latinoamericana, los mandatarios no lo escupirán ni hay nadie que tenga la intención de poner bombas en su camino… aunque no haya mucho en la agenda.

De hecho, los equipos de las cinco naciones que trabajaron las agendas tuvieron dificultades para incorporar aspectos de peso. Funcionarios que vieron el borrador de las agendas dijeron que no hay nada memorable en ellas. Inclusive, ni siquiera en el tema de la seguridad, preocupación prioritaria para Washington, se encontraron puntos afines que permitieran esbozar el futuro en la materia, entre estos países. Se han cocinado discursos con promesas sobre migración, y unos cuantos nuevos puentes fronterizos que le quiere pedir el presidente mexicano. Buenos propósitos e intenciones de ayuda regional marcarán esta gira de Bush, pero quizás ya es demasiado tarde y políticamente insuficiente. Tuvo seis años para hacer algo por Latinoamérica y no lo hizo. En menos de dos que le quedan, ¿qué podría hacer?

Para efectos prácticos de política, le queda apenas un año para hacer algo, porque a partir de enero próximo arrancarán las campañas presidenciales y toda la atención y las energías se transferirán a los candidatos a sucederle. En tales circunstancias, Bush es un lame duck (pato cojo), como le llaman a los funcionarios que ya no tienen poder real. Si todavía tuviera alguna fuerza, quizás aún podría concretar algo, pero no la tiene. Su nivel de aprobación se encuentra en la parte baja de 30%, sólo comparable al que tuvo Richard Nixon al renunciar tras el escándalo del Watergate. Al comienzo de su segundo periodo, en el año 2004, un sondeo informal conducido por la History News Network, que es una organización apartidista, encontró que 81% consideraban su gobierno como “un fracaso” y el 12% lo llamaron sin reservas ?el peor presidente en la historia de Estados Unidos?. Ningún presidente que se haya reelecto en ese país ha tenido un desplome tan grande de popularidad como Bush, que de un 90% de popularidad cuando los ataques terroristas de septiembre 2001, cayó en una picada de 60 puntos.

Bush es asumido como un presidente que tras los atentados logró tener una mayoría contundente en el Congreso para empujar una serie de iniciativas y políticas que resultaron desastrosas, y dividieron a su país. No conforme con eso, después dividió al mundo. En contra de lo recomendado por las Naciones Unidas, se lanzó a bombardear Bagdad todas las noches pretextando que el dictador Sadam Hussein tenía almacenadas armas de destrucción masiva, las cuales jamás aparecieron, porque lo que realmente buscaba era derrocarlo en venganza de que después de la guerra “Tormenta del Desierto” intentó asesinar a su padre, el cuadragésimo primer presidente de Estados Unidos, George H.W. Bush. Y ahora en Bagdad, donde antes chiítas y sunitas vivían en relativa armonía, la ciudad se ha fragmentado y se han creado zonas exclusivas y excluyentes, regresando a los peores momentos de la guerra civil en los Balcanes, cuando Sarajevo estaba por completo dividida y había amplias zonas que eran de nadie y por donde nadie pasaba, como lo reseñó el domingo pasado The New York Times en un amplio reportaje. Por otra parte, en Afganistán se ha rearticulado Al-Qaeda y los taliban, en buena parte porque Estados Unidos, alienando a sus aliados, ha generado nuevos apoyos a las fuerzas que están en guerra contra Bush. Y sus aliados en esas aventuras bélicas están dando pasos acelerados hacia atrás al darse cuenta de que se encuentran en un callejón sin salida en el que no quieren adentrarse más.

En la Latinoamérica que Bush está visitando, las políticas globales excluyentes de un imperio en evidente decadencia han generado una repulsa generalizada. El abandono hacia la región ha venido acompañado con una crisis de la globalización, donde la apertura de los mercados y la ola de privatizaciones no derramaron beneficios a las poblaciones.

Los Tratados de Libre Comercio benefician a los grandes capitales, pero poco han hecho por las sociedades en su conjunto, mientras que se hundió hace más de una década el camino que marcó el Consenso de Washington por donde deberían transitar las naciones de la región. Entre 1960 y 1980 la región creció en su conjunto 75%, pero en los 20 años posteriores de neoliberalismo apenas alcanzó 7% de crecimiento. Desde hace cinco años el Banco Mundial alertó a los países ricos de esa tendencia negativa que podría tener consecuencias, pero no le hicieron caso. El problema, como describió en un amplio ensayo en su edición de enero-febrero de este año la revista Foreign Policy, no fue la globalización, en sí misma, sino la prominencia de Estados Unidos donde la unipolaridad dañó todo el sistema de relaciones económicas. A Bush le importó muy poco esa tendencia, y las consecuencias se materializaron: emergieron gobiernos populistas en la región que alentaron las esperanzas y expectativas de los pueblos terriblemente sometidos.

¿Para qué anda viajando míster Bush por estos países Latinoamericanos? ¡Para nada! Ya es demasiado tarde para que se produzca una sincera reconciliación con la región. Ni está en su ánimo, ni está en sus posibilidades políticas ahora que ha bajado tanto el grado de su popularidad en su país, lo que causó que el partido Republicano perdiera la mayoría en el Senado y en el Congreso.

Bush no ha sido bienvenido en ninguno de los países que ha visitado en la América del Sur. Más aún, por sus políticas mundiales y sus guerras contra Afganistán e Irak, por su desprecio hacia América latina, por su insensibilidad hemisférica, es considerado como una persona non grata al menos moralmente para la mayor parte de los latinoamericanos. Pero por educación se le debe recibir con los honores que corresponden a su alta investidura.

Mientras tanto, en Yucatán hasta el clima se tornó hostil pocas horas antes de la llegada del presidente estadounidense. La temperatura ha subido hasta 38 grados y así permanecerá hasta el día miércoles, cuando él volará de regreso a Washington. A pocas horas de que Bush arribe a Yucatán para reunirse con el presidente de México, Felipe Calderón, varios grupos de activistas protestaron en contra de su visita, pero fueron contenidos con gases lacrimógenos por elementos policiacos locales. Hace algunos días que el clima en Yucarán deja sentir un calor sofocante de 38 grados centígrados, aunque el sábado amaneció nublado y hubo lluvia y frío, con algunos relámpagos y truenos como presagiando algo poco alentador. A estos cambios climáticos se suma el social, que se manifiesta en el repudio al mandatario estadounidense.

Jóvenes de procedencia extranjera y organismos locales enarbolaron carteles con leyendas como “Bush asesino”, “Bush serial killer” (asesino en serie) y “Dios de la guerra”, entre otras. Incluso, numerosos adolescentes se pintaron la cara para protestar contra el visitante.

Los manifestantes se han concentrado en las inmediaciones de los hoteles Fiesta Americana y Hyatt, donde las vialidades permanecen cerradas por policías, para mostrar su repudio a la visita, además del aeropuerto internacional de Mérida, el consulado estadunidense y la zona arqueológica de Uxmal.

Tranquilidad secuestrada

La ciudad Mérida, tradicionalmente tranquila, se ha transformado radicalmente en estos días: abundan las calles semivacías, custodiadas por numerosos policías y agentes locales encubiertos llamados dígitos, y las cámaras de televisión ubicadas en sitios donde los asesores de Bush consideran que podría haber problemas al paso del convoy del mandatario visitante.

Adicionalmente, este domingo los accesos a Uxmal y a la hacienda Temozón Sur, donde se reunirán los presidentes, quedarán totalmente cerrados a los ciudadanos. Sólo podrán acceder las personas invitadas que tengan credenciales especiales.

Según el Observatorio Meteorológico de la Comisión Nacional del Agua, el mal clima durará hasta el miércoles, es decir, el día de la salida de Bush de Yucatán.

Por la mañana, el presidente de la junta directiva de la Cámara de Diputados, Emilio Gamboa Patrón, advirtió que el encuentro de los mandatarios será “muy complicado”. “Seguramente habrá un rechazo al muro instalado en la frontera de ambos países”, señaló el legislador del PRI, y añadió: “con esas decisiones no se permite que estas dos naciones puedan considerarse los mejores amigos”, menos cuando se violan sistemáticamente los derechos humanos de los connacionales mexicanos.

Anuncian movilizaciones en el DF

Mientras tanto, en la ciudad de México diversas organizaciones civiles anunciaron la realización de una marcha de repudio a la visita, que tendrá lugar el martes 13 de marzo. El recorrido comenzará en el Hemiciclo a Benito Juárez en el parque La Alameda y concluirá frente a las oficinas de la embajada de Estados Unidos en el Paseo de la Reforma.

Organizaciones como el Centro de Investigación Laboral y Asesoría Sindical, la Alianza de Tranviarios de México, el Sindicato Mexicano de Electricistas y el Movimiento Ciudadano Obradorista informaron que la estancia del mandatario estadunidense “es una ofensa a la dignidad y soberanía de los mexicanos” y, por tanto, lo declararon persona non grata.

Por su parte, la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos, organismo no gubernamental que promueve la defensa de los derechos humanos, la democracia y la justicia socioeconómica al sur del Río Bravo, aseguró que Bush inició su visita a América Latina “con las manos vacías” y en un momento en que la credibilidad de su país ante el mundo se encuentra en su punto más bajo.

De acuerdo con el organismo del vecino país, mientras el mandatario estadunidense busca supuestamente promover la defensa de los derechos humanos en el continente, en su país son contantes graves anomalías, como abusos contra detenidos, extradiciones extrajudiciales, prisiones secretas y torturas.

Bush es el tercer presidente de los Estados Unidos que hace una visita a nuestro país, porque antes estuvo corto tiempo Lyndon B. Johnson y no hace mucho William Clinton visitó Antigua Guatemala.