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Hermanos salvadoreños

Miércoles, Marzo 21st, 2007

No es posible culpar a nuestros vecinos y hermanos salvadoreños por estar tan disgustados por el asalto y brutal asesinato de los diputados al Parlamento Centroamericano (Parlacen) Eduardo D’Aubuisson, William Pichinte y Ramón González y su chofer Gerardo Ramírez. Lo menos que debe hacer el Presidente de ese país, Antonio Saca, es exigir al Presidente de Guatemala, licenciado Óscar Berger, y a las autoridades guatemaltecas en general, que esclarezcan cuanto antes ese crimen y descubran la verdad de por qué y cómo se produjo, así como también quiénes fueron los autores intelectuales. Y si se comprueba que, en efecto, los autores materiales fueron los agentes de la Policía Nacional Civil (PNC) que poco tiempo más tarde fueron ?ajusticiados? en la cárcel ?de alta seguridad? El Boquerón, es natural que sospechen que los asesinos pertencían a comandos secretos dedicados a la limpieza social y que obedecieron órdenes superiores.

Pero que no crean los salvadoreños que por principio los guatemaltecos estamos dedicados a matar a los salvadoreños que vienen a Guatemala por carretera, ni crean tampoco que no repudiamos y condenamos esos asesinatos, porque sólo Dios sabe cómo lo hemos lamentado; y, como ellos, estamos indignados y deseosos de que se investigue lo que realmente ocurrió y se castigue con todo el peso de la ley a los culpables.

Mientras tanto, les presentamos una disculpa y les hacemos llegar nuestras condolencias. Lamentamos mucho que eso haya ocurrido y exigimos a las autoriades que investiguen por qué y cómo ocurrió esa tragedia. Porque tiene que haber autores intelectuales. No es posible creer que esos miembros de la PNC actuaron por sí mismos, por cuenta propia. Exigimos que los autores intelectuales sean descubiertos y castigados. Lo mismo a quienes mataron o ?ajusticiaron? en la cárcel El Boquerón a cuatro elementos de la PNC que guardaban prisión bajo tres llaves, sindicados de haber sido los asesinos de los cuatro salvadoreños.

Por de pronto, en el Congreso de la República, ha concluído el match entre la diputada Roxana Baldetti y la bancada del partido denominado Patriota que postula la candiatura presidencial del general Otto Pérez Molina (quien ofrece una ?mano dura?) contra el ministro de Gobernación Carlos Vielmann Montes. El resultado final fue 87 votos en favor de que se le diese un voto de falta de confianza y 41 en contra de que así sea. Y como en todo encuentro de béisbol, no sólo hubo hits, sino también hubo errores.

Por ejemplo el que cometió la activa diputada Nineth Varenka Montenegro Cottom, máxima dirigente del partido Encuentro por Guatemala, apodada ?diputada pollo campero? por su gran amistad con el millonario empresario Dionisio Gutiérrez, porque votó ?en contra? por estar distraída y hablando babosadas con su vecino Jorge Roberto Alfaro (EG) y Mario René de Jesús Chávez (?El Remachón?), del partido Alianza Nueva Nación (ANN), y fue demasiado tarde cuando trató de corregir su error y dijo que en realidad había querido votar ?en favor?.

Por la reacción que ha tenido ante este aplastante resultado, es probable que el Presidente de la República, aceptará la renuncia que Vielmann le presentó antes de que comenzara la interpelación. Y si son verídicos los informes que me han llegado, Ángel Comte Cojulún, ex Director de la Policía Nacional y actual Jefe de Seguridad del Organismo Judicial, será quien sustituirá a Vielmann. Y si Vielmann se va del ministerio de Gobernación es probable que también Erwin Sperisen deje la dirección de la PNC, a pesar de que está casado con una salvadoreña que es sobrina de Julio Rank, Jefe de Relaciones Públicas de la Presidencia de El Salvador.

El diputado Vinicio Cerezo Arévalo pronunció un encendido discurso -digno de mejor causa- proponiendo al pleno que en vez del voto de falta de confianza se debería ?consignar? a los tribunales al ministro Vielmann, lo cual es inconcebible viniendo de un abogado. Pero la ?bancada? del partido Democracia Cristiana, integrada únicamente por un diputado (el susodicho ex presidente de la República) al final de tanta palabrería se pronunció en favor del voto de falta de confianza.

Pero no crean que sólo los salvadoreños tienen motivos para reclamarnos que fueron asesinados cuatro salvadoreños. Hace algunos años, en San Salvador fue asesinado de un balazo por la espalda mi querido e inolvidable hermano Federico Guillermo Palmieri García, quien durante varios años vivió allá, exiliado del gobierno ?liberacionista? del coronel Castillo Armas, y trabajaba como gerente de una importante empresa comercial. El autor material fue un hondureño hijueputa que era su subalterno, a quien mi hermano reclamó delante de sus compañeros de trabajo que estaba robando a la empresa, tras de lo cual éste corrió a informar al presidente de ese país, coronel Fidel Sánchez, a quien apodaban ?El Tapón? por su extremadamente baja estatura, que su esposa tenía relaciones amorosas con mi hermano; y a cambio de tan cobarde información recibió el visto bueno para matar a mi hermano. Esa misma tarde, cuando Guillermo entraba a su casa después del trabajo, el hijueputa hondureño le disparó un balazo por la espalda. Él fue el autor material, pero el autor intelectual fue nada menos que el presidente de ese país, para vengarse de que el maldito hondureño dijo que su esposa le ponía cuernos con mi hermano. Pero sólo Dios sabe si era cierto.

Lo he traído a cuento sólo para demostrar que, como se dice popularmente, en todas partes se cuecen habas. Mas no por ello yo o algún miembro de mi familia guardamos resentimientos contra ese vecino y querido país; ni, mucho menos, contra los salvadoreños que me caen muy bien y estimo en alto grado. En contraposición a ese doloroso recuerdo, jamás olvidaré que cuando llegué exiliado a San Salvador, me hospedó generosamente en su casa el gran poeta salvadoreño Roque Dalton García (a quien unos años después asesinó un grupo guerrillero comunista) y casi todos los días nos reuníamos para ir a beber cervezas con el genial poeta guatemalteco Otto René Castillo, autor de ?Vamos patria a caminar?, quien estaba exiliado allá, como yo.

Me alegra tanto por Guatemala como por El Salvador que en el transcurso de esta semana va a presentar al ministro de Relaciones Exteriores sus Cartas de Estilo que lo acreditan como embajador de nuestro país el licenciado José Luis (?El Chino?) Chea Urruela, porque en los cargos diplomáticos que ha desempeñado ha demostrado que sabe desenvolverse y no dudo que sabrá cómo el gobierno y el pueblo salvadoreños van a recuperar la confianza en los guatemaltecos. Chea sustituye a Juan José Barrios, quien no es diplomático, ni hizo estudios de diplomacia, sino se dedicaba a la venta de electrodomésticos, pero fue nombrado embajador por ser amigo del Conejo Berger. Esto nada tiene de raro pues el ex Canciller Jorge Briz Abularach era ferretero. Es dueño de una ferretería en el mercado de la Terminal. Barrios ha sido permutado a Costa Rica, donde antes era embajador Chea.