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Agradezco solidaridad

Sábado, abril 21st, 2007

El estimado colega y amigo Mario Antonio Sandoval, autor de la leída columna Catalejo, que publica el matutino Prensa Libre tuvo a bien expresar ayer su categórico rechazo a la campaña negra que ciertas personas anónimas están haciendo circular por Internet con unas acusaciones cobardes, calumnias, difamaciones e insultos contra el doctor Alejandro Giammattei Falla, candidato presidencial del partido oficial denominado Gran Alianza Nacional (Gana), y su solidaridad conmigo porque los autores de ese libelo se valieron de uno de los comentarios que he publicado sobre las candidaturas presidenciales para agregar varios burdos párrafos contra el susodicho candidato y hacer creer que yo los escribí.
Tan pronto lo leí, ayer temprano, me comuniqué por teléfono con mi viejo amigo y colega para agradecérselo, porque no es común que esto ocurra entre nuestro gremio, donde los golpes bajos son abundantes, y me emocionó leer el comentario que tituló ?Nueva cobardía: columnas alteradas? y de entrada explicó: ?Anonimistas están alterando textos de columnas periodísticas y los envían desde direcciones electrónicas falsas?. Así es, en efecto. Con fecha 18 del mes en curso, unas personas anónimas, a todas luces inmorales, que seguramente son contendientes del candidato Giammattei, están enviando por correo electrónico, como si hubiese sido escrito por mí, un artículo injurioso y difamatorio contra dicho médico, acusándole cobardemente de ser homosexual.
Espero que el estimado colega no tendrá inconveniente en que reproduzca su artículo en esta página. Comienza diciendo: ?Siento particular desprecio por los anonimistas, pues no soporto la cobardía. Me indignan quienes mandan correos electrónicos sin firma, o identificándolos como ?Chepito Pérez?, aun cuando en efecto se llamen José Pérez. Pero ahora empiezo a sentir otra especial forma de rechazo por quienes utilizan la tecnología del correo electrónico para enviar mensajes insultativos, y en especial para quienes alteran los textos de columnas periodísticas o de otros escritos con firma, para luego reproducirlos indiscriminadamente en una dirección electrónica utilizada una sola ocasión y por tanto imposible de rastrear. En esta campaña política se están utilizando cada vez más mensajes con estas características, y al respecto quiero mencionar el más reciente?.
Comento: por sus obras se conoce a las personas. Los políticos que emplean campañas negras para desprestigiar a sus contendientes no merecen la confianza de los votantes. Estoy convencido de que esta campaña negra contra el candidato oficial es dirigida por partidarios de uno de los candidatos de oposición que tiene la bajeza y cobardía de escudarse en lo que publica un periodista como yo que expresa frontalmente sus opiniones -y las respalda con su firma- para tratar de desprestigiar al candidato del partido en el gobierno y al mismo tiempo a quien se le adjudica el escrito. Y no me extrañaría que también haga lo mismo eventualmente contra los otros candidatos de oposición. El autor de esa campaña negra tiene muy baja calidad moral, pero también tiene un equipo técnico para el espionaje, escuchar conversaciones telefónicas e interferir faxes o correos electrónicos. Y tiene experiencia en hacerlo. Ahora bien, quienes reciben esos libelos por correo electrónico deben saber que mi página web la reciben exclusivamente quienes están suscritos y quienes voluntariamente entran a la dirección cibernética JorgePalmieri.com y, de no ser así, no la reciben y pueden estar seguros de que lo que les llega es apócrifo.
Mario Antonio sigue diciendo: ?Jorge Palmieri, luego de su reciente salida de elPeriódico, escribe su columna en un sitio electrónico propio. Desde hace tres entregas ha escrito su pensamiento y algunas anécdotas personales acerca de los aspirantes a la presidencia de la República, en las cuales con su estilo característico ?el cual nos puede gustar o no- ha expresado sus criterios. Empezó con el doctor Arredondo, luego con Álvaro Colom, y en la entrega del miércoles se refirió al doctor Giammattei, así como a otros candidatos. Por la noche, recibí un correo electrónico enviado desde una dirección comentariosjorgepalmieri@gmail.com, en el cual se reproducía, alterada, claro está, la parte referente al aspirante oficial. Era una colección de insultos, calumnias e injurias?.
Comento: No tiene mayor importancia el detalle, pero al primer candidato a la presidencia de la República a quien me referí en esta serie de artículos fue a Jorge Ismael Soto García, conocido también como comandante Pablo Monsanto de las Fuerzas Armadas Rebeldes (FAR) y después seguí con los otros candidatos que él menciona. Por otra parte, la dirección electrónica desde la cual se enviaron esos libelos no es la mía, como se puede comprobar en esta misma página.
Continúa diciendo mi amigo Mario: ?La falsa columna fue presentada igual a como Palmieri presenta sus trabajos. Al leerla, me di cuenta de una serie de errores de puntuación y de sintaxis, imposibles de ser escritos por él. El imitador intentó escribir de la manera palmieriana, pero se equivocó en dos aspectos fundamentales: uno, en escribir un artículo de 14 párrafos, texto demasiado largo. Dos, en colocar en la pluma del mencionado periodista una serie de insultos bajos contra el candidato oficial con la evidente idea de sorprender a los lectores y provocar una reacción de molestia del candidato afectado. Al hacer la comparación de los textos, es fácil ver dónde comienza lo agregado por el cobarde incapaz de firmar con su nombre y adosarle los insultos a alguien?.
Comento: Tiene razón el colega Sandoval. Quien escribió esos viles agregados a mi artículo es indudablemente un ignorante que no sabe escribir. Probablemente eso es lo que más hirió mi vanidad profesional, que haya tratado de endosarme esos párrafos tan mal escritos además de villanos.
Continúa Mario Antonio: ?Hoy le pasó a Palmieri. Mañana le puede pasar a cualquiera de los columnistas de la prensa escrita nacional. Los cobardes no tienen motivo para detenerse, pues consideran esa actitud como algo eficiente para sus fines. Por eso, quienes tienen correo electrónico y reciben una columna, un escrito publicado en la prensa nacional, pero fuera de las páginas electrónicas de las ediciones de los periódicos guatemaltecos, pueden estar seguros de la falsedad de esos textos, al no haber sido escrito por los supuestos autores, muy diferentes en todo, pero con la característica común de tener la entereza de firmar sus escritos y de sostener sus criterios frente a quienes critican?.
Para terminar, dice el último párrafo de este Catalejo: ?Los candidatos también deben tener clara esta posibilidad. Es imposible impedir la actividad de los cobardes, pero sí se puede prevenir a los lectores en el sentido de estar vigilantes pero sobre todo en no enviar a otras personas tales textos. Lamentablemente, la campaña negra se ha convertido en un arma de uso común, por desgracia con el conocimiento de algunos líderes políticos. No es la primera vez, pero sí se ha aumentado la cantidad y sobre todo la variedad y la perversión de los mensajes. Debido a ello, prevengo a los lectores de esta columna y les pido no aceptar como válida ninguna reproducción. Quien quiera leer Catalejo, debe buscarlo en la edición impresa de Prensa Libre, o en su edición electrónica. En ningún otro lugar.?
Lo único que me cabe agregar a todo esto dicho por Mario Antonio Sandoval es: ¡Muchas gracias, estimado colega y viejo amigo!