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El chimpancé no es candidato

Lunes, Junio 18th, 2007

Mis antiguos lectores probablemente recuerdan a cierto personaje que a veces es demasiado impertinente porque se cree con derecho a decirme con franqueza algunas cosas que en ocasiones son muy atrevidas e imprudentes. Ese personaje se llama Segismundo Pitirijas y dice que es la voz de mi conciencia, el Alter Ego que todos tenemos dentro, como si fuera el otro yo del doctor Merengue. Antes me visitaba muy seguido y me metía en problemas y dificultades cuando expresaba determinadas cosas más atrevidas de lo prudente. Pero ya tenía largo tiempo de no presentarse. Se había ausentado desde la última vez que expresó unas opiniones inconvenientes y yo me ví obligado a publicarlas por el hecho de ser la voz de mi conciencia.
Pues bien, ayer me llevé la enorme sorpresa de verle llegar campantemente, como si no se hubiese alejado tanto tiempo, y sin andarse por las ramas me soltó una pregunta que yo habría preferido que no me la hiciera. Y con mayor razón preferiría no tener que contestarla:
–¿Qué onda Palmis? ?comenzó- ¿ya escogiste a tu candidato a la Presidencia de la República? ¿Hay alguno entre tantos que te satisfaga? ¿Ya te han convencido sus planes de gobierno? ¿Ya conocés los proyectos que tienen a corto, mediano y largo plazo?
Naturalmente, tuve que responderle la verdad: ¡que no! Le dije que, para ser franco, todavía no estoy completamente convencido de quién de todos los numerosos candidatos a la Presidencia de la República es el que más conviene a nuestra patria. Pero las encuestas señalan que quienes tienen mayores intenciones de voto son el ingeniero Álvaro Colom Caballeros con el doctor Rafael Espada y el general Otto Pérez Molina con Ricardo Castillo Sinibaldi y es probable que vayan a una segunda vuelta si Colom no logra obtener la mayoría absoluta en la primera. Además, le dije que estoy seguro de quiénes no tienen ni la más remota posibilidad de ganar las elecciones. Esto le llamó la curiosidad y me dijo:
–¿Ah si? ¿Quiénes son ellos? ¿Podés darme unos nombres?
Habría preferido no tener que responder esa pregunta, pero no se la pude negar a Pitirijas, porque se dice la voz de mi conciencia y mi Alter Ego. Tosí un par de veces para disimular mi turbación, pero me atreví a responderle que creo que no tienen ninguna posibilidad de ganar las elecciones el bachiller Lionel Sisniega Otero, candidato del partido Social Demócrata después de haber sido ?liberacionista? y candidato presidencial del partido anticomunista Movimiento de Liberación Nacional (MLN); ni Rodolfo Rosales García-Salas, candidato del partido Verde ecologista, popularmente llamado ?Llanero Solitario?; ni el licenciado Manuel Conde Orellana, del partido Unión Democrática (UD); ni el candidato del partido Casa, doctor en Matemáticas y Física Nuclear Eduardo Suger Cofiño, fundador y rector de la universidad Galileo; ni Luis Rabbé, del partido Frente Republicano Guatemalteco (FRG); ni Mario Estada, candidato del partido Unidad del Cambio Nacional (UCN); ni Jorge Ismael Soto García, alias “comandante Pablo Monsanto”, del partido Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG); ni Rigoberta Menchú Tum, del partido Encuentro por Guatemala (EG); ni tampoco Oscar Rodolfo Castañeda Rosales, del partido de Avanzada Nacional (PAN); ni el doctor Alejandro Giammattei Falla, candidato del partido oficial denominado Gana; ni Marco Vinicio Cerezo Blandón, del partido Democracia Cristiana Guatemalteca (DCG); ni tampoco (lamentablemente) mi amigo el ingeniero Fritz García-Gallont, del partido Unionista.
Y para tratar de saciar un poco más su curiosidad, agregué que, además, puedo decirle qué candidatos a la Vicepresidencia no tienen posibilidad de llegar a ocupar ese cargo, y contestó:
–¡Echá reata! ?deseoso de escuchar esos nombres- Decime quiénes son, en tu opinión, los que no van a llegar a ser vicepresidente.
Le contesté que, sin ánimo de menospreciar a ninguno, estoy seguro de que no van a ser Vicepresidente de la República Roger Valenzuela Bonilla, del PAN; ni Luis Fernando Montenegro Flores del EG; ni Haroldo Quej Chen del FRG; ni Mario Rolando Torres Marroquín, de la UCN; ni Juan Francisco Manríquez, de la UD; ni Walda Elena Barrios Ruiz, de la URNG; ni Pablo Werner Ramírez Rivas, de la DCG; ni mi cuate Enrique “Quique” Godoy García-Granados, del PU; ni Alfredo Vila Girón, del partido Gana.
Esta opinión pareció dejarle satisfecho. pero, haciendo una mueca de disgusto dijo:
–Mirá Palmis, ahora quiero hablarte de otro tema que me tiene muy molesto: esas enormes vallas que hay por todas partes. Creo que en pocas capitales de países civilizados hay tantos anuncios comerciales en las calles y, sobre todo, tan numerosas vallas publicitarias gigantescas anunciando una gran variedad de productos y personas. Especialmente ahora, en ocasión de la campaña electoral que estamos viviendo. Cualquiera diría que quienes se dedican al negocio de poner vallas gigantescas por todas partes se han propuesto impedir que podamos ver el paisaje, porque en cuanto descubren algún espacio vacío se apresuran a colocar otra valla. Debería haber una ley o reglamento que limite el número de vallas y de anuncios que se pueden colocar por las calles porque no es agradable el aspecto de esta ciudad llena de gigantescas vallas de diferentes alturas. Por todas partes de la ciudad he podido ver vallas del general de la mano dura, sólo que de un tiempo a estos días sus estrategas han tenido la inteligencia de no usar el grado militar y le llaman simplemente “Otto”, como si no se tratase de una persona que anda amenazando a la población con aplicar su mano dura. Y, si fuera poco, le acompaña en la papeleta como candidato vicepresidencial Ricardo Castillo Sinibaldi, ampliamente conocido como ?Cayo?, un hombre de malas pulgas que por la menor cosita reta a las trompadas a cualquiera. ¡Te apuesto a que esos dos van a terminar peleando!
Interrumpió unos segundos su perorata para preguntarme maliciosamente:
–Ya que hablamos del partido Patriota y en particular de Pérez Molina, aprovecho para preguntarte ¿qué ha sido de la guapa diputada Roxana Baldetti? ¿Está escondida? ¿Anda de viaje? ¿Dónde está? Porque hace muchos días que no se la ve en la inseparable compañía del ?hombre probado? de la mano dura, y me hace falta verla en los periódicos y en las pantallas de televisión porque entre las cosas que se le debe reconocer es que tiene las mejores piernas del Congreso de la República.
–Pero siguiendo con las vallas, también hay por todas partes de la ciudad enormes vallas con un largo dedo que sobresale señalando a Dios, que son propaganda del candidato del partido oficial Gana, doctor Alejandro Giammattei, a quien los asesores de imagen pretenden transformar en una especie de héroe competidor del montañista Jaime Viñals, quien logró la hazaña de escalar el Monte Everest. Digo estas babosadas porque los publicistas le están sacando en anuncios de televisión como si fuese un actor dramático que, no obstante que padece de esclerosis múltiple, se apoya en sus muletas y afirma que ya ha vencido a su enfermedad y superado muchos problemas en su vida, y camina en un insignificante montículo de piedras de lava volcánica y al llegar a la cima levanta una banderita azul y blanco para lanzar su característico grito de guerra: ?¡Dios? bendiga a Guatemala!? ¡Francamente, dá risa! Alguno de sus amigos debe decirle a ese doctor malhumorado que está haciendo el ridículo con esa pantomima.
Y respirando profundamente, como para tomar aliento continuó:
–Otro candidato de ese mismo partido oficial que está haciendo el ridículo en unos anuncios que están transmitiendo por televisión es Roberto González Díaz-Durán, más conocido como ?Canela?, porque es ridículo eso de aparentar que sale a las 4 de la madrugada cargando dos cubetas llenas agua fría, se quita la camisa y hace como que se está bañando a guacalazos. Si yo fuera el director de la campaña de ese partido destituiría de inmediato al asesor de imagen. Además, está loco si cree que va a poder impedir la reelección del Alcalde Álvaro Arzú Irigoyen.
Acto seguido, mirando hacia todos lados, como si estuviese vigilando que nadie le viera y oyera, sacó esta fotografía de un portafolio y me la dió para que la viera (y yo la comparto con ustedes) y me dijo:

Para agrandar la foto:
[url]http://jorgepalmieri.com/files/images/candidatos.jpg[/url]
–Como podés ver en esta foto, en la confluencia del bulevar Los Próceres, la diagonal 6 y la 18 calle de la zona 10, donde algunos automovilistas que han sido víctimas de los asaltantes llaman ?El Triángulo de las Bermudas?, sobre una gasolinera hay tres enormes vallas: en una de color verde esperanza están el ingeniero Álvaro Colom Caballeros con el eminente médico cardiovascular Rafael Espada, candidatos a Presidente y Vicepresidente de la República, postulados por el partido de Unidad Nacional de la Esperanza (UNE), con su eslogan ?Tu esperanza es nuestro compromiso?, cuando yo diría que la esperanza de ellos es lograr convencer a la mayoría de electores de votar por ellos el 9 de septiembre. En otra de las vallas gigantescas está el candidato presidencial del partido Viva, Harold Caballeros, fundador y pastor de la Iglesia protestante Shaddai, con su patriórico eslogan Viva Guatemala. Está solo en la valla porque aún no había escogido como compañero de fórmula al zootecnista Mariano Ventura Zamora, ex ministro de Agricultura. Pero en una tercera enorme valla hay un chimpancé chupándose un dedo y en actitud de estar pensando, y la pregunta que se plantea es ?¿Piensa evolucionar??. Entre tantas vallas de candidatos, quienes no estén bien informados podrían pensar que este chimpancé es otro candidato presidencial y vayan a votar por él. Es más, yo estoy pensando votar por él.
En vano le aclaré que ese chimpancé no es candidato ni a presidente, ni a Vicepresidente de la República, ni a Alcalde de ningún municipio, ni a diputado, porque me arrebató la fotografía y se fue gritando como loco: “¡Voy a votar por el chimpancé! ¡Voy a votar por el chimpancé!” Y luego agregó: “Los gringos dicen que Guatemala es una república bananera, y quienes más saben de bananos son los chimpancés”.
Y se fue caminando de prisa por donde había venido.