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Eclipse de una estrella

Jueves, Septiembre 13th, 2007

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Este título no se refiere al reciente eclipse total de sol que se vio en forma espectacular en el extremo sur del continente americano, sino a la estrella blanca sobre el fondo verde que ha sido el símbolo del partido político Democracia Cristiana Guatemalteca (DCG) que será cancelado por no haber obtenido en las elecciones generales del domingo pasado ni el mínimo del 5 por ciento de los votos necesario para poder sobrevivir. Lo llamo eclipse porque, según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, eclipse (del latín eclipsis) significa desaparición.
Historia de la Democracia Cristiana
El partido político DCG era el más antiguo que hubo en el país durante muchos años. Fue fundado en 1955 por un grupo de profesionales, intelectuales y católicos progresistas, entre quienes estaban las siguientes personas: Miguel Asturias Quiñónez, Julio Obiols, René de León Schlotter, Ernesto Rosales, Roberto Carpio Nicolle, Emilia Everzst, Carlos Gracias, Elisa Molina de Stahl, Salvador Hernández Villalobos, José Trinidad Uclés y otros. Esto ocurrió durante el gobierno “liberacionista” del coronel Carlos Castillo Armas y el Arzobispo Metropolitano, monseñor Mariano Rossell y Arellano, un día se sacó de la manga la primera Encíclica social de la Iglesia Católica denominada Rerum Novarum (que en latín significa de las cosas nuevas), promulgada el 15 de mayo de 1891 por el papa León XIII como una carta abierta a todos los obispos, que versaba sobre las condiciones de las clases trabajadoras. En ella, el pontífice dejaba patente su apoyo al derecho de formar uniones o sindicatos, pero sin acercarse al socialismo marxista, pues también se reafirmaba en su apoyo al derecho de la propiedad privada. Además, discutía sobre las relaciones entre el gobierno, las empresas, los trabajadores y la Iglesia católica, proponiendo una organización socioeconómica que más tarde se llamaría corporativismo. León XIII comenzó su encíclica describiendo los agravios a los que es sometida la clase obrera. Rechazó como falsas las teorías del socialismo marxista y defendió la propiedad privada. Precisó los principios para buscar la justicia social y el bien común en la economía y la industria. Postuló un papel mediador para la Iglesia, tratando de defender a los más débiles, pero advirtiendo a estos que no deben dejarse tentar por el comunismo. Señaló también que es un error dar por supuesto que una clase tenga que ser enemiga de otra.
Mucho se ha debatido sobre sus posiciones o declaraciones particulares, pero es claro que esta encíclica fue notable como un resumen de muchos asuntos planteados por la Revolución Industrial, por el creciente problema obrero y las sociedades democráticas modernas. Con ella, la Iglesia católica pretendió, entre otras cosas, paralizar la “descristianización” de las masas trabajadoras en un período en el cual la credibilidad de la Iglesia estaba viéndose disminuída porque los sectores populares de la cristiandad, e incluso del clero, se inclinaban por las ideas revolucionarias. Por lo general se acepta que la Rerum Novarum es la carta de fundación de la Democracia Cristiana y una pieza clave de la Doctrina Social de la Iglesia.
Cuando ocurrió la intervención estadounidense de la CIA que derrocó al segundo gobierno de la Revolución que presidía el coronel Jacobo Árbenz Guzmán, y se apoderaron del gobierno del país los miembros de la llamada ?Liberación Nacional?, todos los partidos políticos y organizaciones revolucionarias que hasta entonces habían apoyado a los gobiernos de Arévalo y Árbenz, fueron desbandadas y sus líderes buscaron asilo en las embajadas, y el único partido que estaba autorizado para funcionar era el Movimiento Democrático Nacionalista (MDN), cuyo secretario general era el máximo líder del anticomunismo, licenciado Mario Sandoval Alarcón, con su Violencia Organizada.
En estas circunstancias, el Arzobispo Rossell y Arellano convocó a las personas antes mencionadas y les hizo entrega de una copia de la Encíclica Rerum Novarum y les instó a organizar un partido político con garantía de que el ?caudillo de la liberación? consentía a lo hicieran. No en vano hay en el mausoleo de Castillo Armas, en el Cementerio General, una placa del DCG agradeciéndole su apoyo.
El primer candidato a la presidencia de la república de ese partido para las elecciones de 1958, un año después del asesinato de Castillo Armas, fue el ingeniero Miguel Asturias Quiñónez, un ilustre educador, propietario y director del colegio privado Instituto Modelo, quien antes había sido Rector de la Universidad de San Carlos (USAC) y ministro de Educación en el gobierno castilloarmista. Pero no ganó la elección.
En 1966, el ingeniero Julio Obiols fue electo Alcalde Metropolitano postulado por el DCG. Y en 1970 fue candidato presidencial de ese partido el coronel y economista Jorge Lucas Caballeros (?manos limpias”), quien solamente obtuvo el 20 por ciento de los sufragios, y le ganó la elección el coronel Carlos Manuel Arana Osorio, candidato del MDN, quien gobernó casi los cuatro años de 1970 a 1974 bajo Estado de Sitio.
Para las elecciones de 1974, los dirigentes del partido DCG, Cerezo, Alfonso Cabrera Hidalgo y Danilo Barillas, integraron el Frente Nacional de Oposición junto con el partido en formación FUR capitaneado por los licenciados Manuel Colom Argueta y Adolfo Mijangos López, y el PRA del licenciado Alberto Fuentes Mohr, y Cerezo hizo varios viajes a Washington para convencer al general Efraín Ríos Montt, quien estaba becado en la Escuela Militar Panamericana, que aceptara ser candidato presidencial. Sus contendientes en esa elección fueron, por una parte, el general Kjell Eugenio Laugerud García, postulado por los partidos Movimiento de Liberación Nacional (MLN) y de Integración Democrática (PID) y, por otra parte, el candidato del PR, coronel Ernesto Paiz Novales.

En esta gráfica se puede ver a Alfonso Cabrera Hidalgo, seguido de Danilo Barillas, Alberto Fuentes Mohr, el general Ríos Montt y de Manuel Colom Argueta. Frente a ellos puede verse de espaldas la cabellera de Vinicio Cerezo.
En vista de que ninguno de los tres candidatos militares obtuvo la mayoría absoluta requerida por la Constitución para ser electo en la primera vuelta, los dos que sacaron mayor número de votos participaron en una segunda vuelta electoral que por mandato de la Constitución se llevaba a cabo en el pleno del Congreso de la República. Mucho se ha dicho que al general Ríos Montt ?le robaron la presidencia? porque, supuestamente -y sólo supuestamente-, ganó las elecciones ?por mayoría aplastante?. Pero no es verdad. Es mentira. Lo que realmente sucedió fue que al conocerse el resultado de la elección, el presidente Arana invitó a Ríos Montt a que llegara a Casa Presidencial y cuando éste entró al despacho presidencial dio el taconazo de rigor, hizo el saludo militar y le dijo: ?¡A las órdenes de usted, señor presidente!?. Por lo cual Arana, que era un zorro que se las sabía todas, dijo para sus adentros ?¿Ah si?, ¿Con que a mis órdenes, no? ¡Muy bien!? y procedió a informarle muy escuetamente que la Institución Armada deseaba que el siguiente presidente fuese ?Kjellito?, y no él, pero se le iba a mandar a la embajada en España con el cargo de Agregado Militar y, para que pudiese viajar con comodidad con su familia por Europa, le regaló un millón de dólares. Pero le ordenó que se fuera pronto del país. De hecho, cuando el general Ríos regresó a su casa, triste y derrotado, no quiso hablar con Fuentes Mohr ni con Colom Argueta quienes le estaban esperando para saber para qué le había citado Arana y se encerró en su casa a piedra y lodo hasta el día que se fue a España.
Al general Kjell Kaugerud le sucedió el general Fernando Romeo Lucas García, quien fue elegido en la elección de segundo grado que tuvo lugar en el Congreso por los diputados, y le tocó su turno cuando las fuerzas del gobierno estaban en plena guerra sucia contra las fuerzas irregulares de los guerrilleros comunistas, y el 14 de enero de 1978 se produjo un atentado fallido contra el licenciado René de León Schlotter, y el 14 de febrero de 1981 fue seguido por otro atentado contra Cerezo mientras se encontraba en la sede del partido, situada en la 13 calle y 10a. avenida de la zona central.
“¡Sì, hay un camino!”
Después de una serie de acontecimientos que culminaron con un Golpe de Estado militar contra el presidente Lucas García, asumió la presidencia de facto el general Ríos Montt, pero al cabo de un tiempo la Institución Armada decidió destituirle y mandarle a seguir predicando la Biblia en su casa, y le sustituyó en la Jefatura de Estado el general Óscar Humberto Mejía Víctores, quien después de que fue terminada la nueva Constitución, convocó a elecciones libres que ganó en las dos vueltas el licenciado Marco Vinicio Cerezo Arévalo, postulado por el DCG y compitiendo con el empresario periodista Jorge Carpio Nicolle, candidato del partido Unión del Centro Nacional (UCN). La campaña de propaganda electoral de Cerezo la hizo la agencia de publicidad L y R, del publicista Héctor Raúl Rodríguez Marroquín, autor del eslogan ?¡Sí, hay un camino!? que musicalizó el compositor español Alfonso Agulló, y ha estado sonando desde el principio de esta columna.
Vinicio Cerezo Arévalo había creado demasiadas expectativas durante su campaña electoral y cuando asumió la Presidencia de la República, para el período comprendido de 1986 a 1990, se esperaba mucho de él a pesar de que era todavía muy joven y no tenía experiencia para gobernar. Solamente tenía entonces 44 años de edad porque nació el 26 de diciembre de 1942 en el Barrio Santa Cecilia de la capital.

Este era el aspecto juvenil del presidente de la República Marco Vinicio Cerezo Arévalo pocos días después de haber asumido la presidencia y antes de iniciar una larga y costosa gira por varios países europeos acompañado de numerosa y frívola comitiva, entre quienes iban su amante, una amiguita que se encargaba de ponerles los botones que les faltaban a sus camisas y dos guapas modelos.
Demasiado pronto comenzó a desprestigiarse el gobierno de Cerezo cuando el diputado del partido en el gobierno Elián Darío Acuña mató a balazos a su amante mientras se encontraba en su cama acompañada de un hijo de él. Pero, a pesar del enorme escándalo, el gobierno, en vez de haberle procesado por su delito, no hizo nada en su contra porque le guardaba gratitud porque había sido uno de quienes le ayudaron a repeler a balazos el atentado en su contra en la sede del partido.
Después se supo con escándalo que pesar de que todavía estaba casado con la licenciada Raquel Blandón, sostenía enredos amorosos adúlteros con una guapa señora que ocupaba un alto cargo y a su vez estaba casada con uno de sus más cercanos colaboradores.

El presidente Cerezo solía reírse de todo, tal como luce en esta foto en la que está acompañado de su ?primera dama?, licenciada Raquel Blandón, de quien se divorció tan pronto terminó su período presidencial para contraer segundas nupcias con su actual esposa, la señora Sabrina Morrisson, de origen venezolano y salvadoreño.
Otro motivo de crítica al presidente Cerezo fue que nombró para desempeñar importantes cargos burocráticos a señoras con quienes había tenido relación amorosa y le dio un importante cargo con rango ministerial a quien por esos días era su amante, y a quien la revista Crónica catalogó como ?la mujer más poderosa del país?.
Durante su período de gobierno, Cerezo se salvó “como gato boca arriba” de ser derrocado en dos intentos de golpes de Estado que fallaron gracias a la lealtad de su ministro de la Defensa, general Alejandro Gramajo, en uno de los cuales estuvieron involucrados el destacado periodista de derecha Mario David García y el político de vocación revolucionaria Danilo Roca Barillas y fueron encabezados por jefes militares con tropa de la base militar de Chiquimula.
Resumiendo, éste fue un período en el cual hubo muchos actos de frivolidad y corrupción, pero también tuvo aciertos y llevó a cabo cosas positivas para el país. Si hacemos un balance ecuánime se podría decir que el gobierno de Cerezo hizo esfuerzos respetables por pasar a la Historia como positivo y bien intencionado. Pero eso no fue suficiente, sobre todo porque los guatemaltecos somos excesivamente exigentes y drásticos para juzgar a los demás y al “compañero” Vinicio le fue imposible complacer a todos por igual en ese difícil primer período democrático que vivía el país en una segunda etapa después de haber soportado cuarenta años de sucesivos gobiernos militares autoritarios desde que renunció el presidente Árbenz y entró triunfante a la capital el “Ejército de Liberación”.
En honor a la justicia, creo que no se puede decir que ese gobierno haya sido totalmente negativo, porque también dejó cosas positivas. Una de ellas, por ejemplo, fue haber dado los primeros pasos en las Cumbres de Esquipulas para alcanzar la paz en los países de Centroamérica que desde hacía varios años estaban viviendo confrontaciones fratricidas, por lo cual me pareció injusto que se le diera el premio Nobel de la Paz al presidente de Costa Rica Óscar Arias y no a Cerezo, o por lo menos a los cinco gobernantes que participaron en esas reuniones tan trascendentales.
Al concluír su período, de acuerdo a lo que está estipulado, el ex presidente Cerezo asumió una diputación en el Parlamento Centroamericano y después fue electo diputado al Congreso Legislativo en dos períodos consecutivos, con derecho a inmunidad parlamentaria y cobrando un jugoso salario, durante los cuales se dijo que en realidad no era mucho lo que trabajaba porque dedicaba mucho tiempo a gozar de las prebendas que le concedían los presidentes de ese organismo. No obstante, trató en vano de ser elegido por tercera vez. Pero no fue electo.

Así es como luce en la actualidad el ex presidente Cerezo, con un nuevo ?look? moderno, sin bigote, pero es que el 26 de diciembre de este año va a cumplir 65 años de edad y, como es bien sabido, los años no pasan en vano.
Para las elecciones presidenciales de hace cuatro años, la DCG había postulado primero la candidatura del acaudalado empresario Ricardo Bueso y se sabía que era para que financiara la campaña electoral en la cual Cerezo estaba postulado para diputado, pero trascendió que Bueso no estaba contento con las cantidades de dinero que le exigían constantemente y prefirió renunciar. Entonces Cerezo nombró candidato presidencial de la DCG a Jacobo Árbenz Villanova, el hijo menor del ex presidente Jacobo Árbenz Guzmán. Y como era de esperarse, su candidatura también fue un fracaso. Sin embargo, Cerezo logró su objetivo de ser electo diputado por segunda vez.

El colmo de su espíritu dinástico fue que para estas recientes elecciones haya nombrado candidato presidencial de la DCG a su hijo primogénito, licenciado en Economía Internacional con maestría en Economía del Crecimiento y Desarrollo y ambientalista Marco Vinicio Cerezo Blandón, de 41 años de edad, un hombre inteligente y preparado, sin duda, pero todavía no tiene ejecutorias políticas como para aspirar a dar un salto tan grande.
No satisfecho con esto, como si el partido DCG fuese de carácter dinástico, él mismo se recetó la candidatura a diputado por tercera vez y, además, nombró candidato a diputado por el listado nacional a su hijo Carlos, y candidata a diputada por el departamento de Huehuetenango a su ex esposa, la licenciada Raquel Blandón.
Pero como ?Maco? no obtuvo ni siquiera el número mínimo de votos que sería indispensable para que pueda sobrevivir su partido, ni él, ni su ex esposa, ni su otro hijo, Carlos, fueron electos diputados, el partido Democracia Cristiana Guatemalteca ha llegado a su fin. Llegó a su eclipse la estrella blanca sobre el fondo verde que en un tiempo fue el símbolo del partido político que más afiliados tenía. Pero no pudo resistir tanto manoseo y ha muerto. ¡Que en paz descanse!