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Quiénes mataron a los Kennedy (3)

Martes, Noviembre 27th, 2007

En un discurso que pronunció el 18 de noviembre de 1963 ante la Cámara de Comercio de Tampa, Florida, el presidente John F. Kennedy declaró: ?Desearía que los hombres de negocios colaboren en armonía con el gobierno federal, y no hostilmente, para que todo el país tenga prosperidad?. Cuatro días más tarde fue asesinado en Dallas.
Si hubo una conspiración para asesinar al presidente Kennedy, pudo haber tenido más tentáculos que un pulpo, por estas razones: 1) no gozaba de la simpatía de los estados del sur; 2) era católico romano, lo cual era insólito en ese país; 3) tenía la intención de reelegirse y en su segundo período iba a modificar la Ley Tributaria que favorecía los intereses de los grandes consorcios, sobre todo los de los magnates petroleros, con lo cual iba a perjudicar esos intereses; 4) estaba en favor de los movimientos reinvindicadores de las minorías, como los afroamericanos que encabezada el reverendo Martin Luther King y los trabajadores agrícolas latinoamericanos que encabezada el mexicano César Chávez; 5) su hermano ?Bobby? era el Fiscal General y uno de sus principales asesores y no se llevaba bien con el Vicepresidente Lyndon B. Johnson y a menudo tenían confrontaciones por diversos temas, sobre todo la guerra de Vietnam; 6) “Bobby” tampoco se llevaba bien con el temible y rencoroso Edgar J. Hoover, director del FBI, que veía comunistas por todas partes y desde que JFK asumió la presidencia hacía vigilar todos sus pasos, sobre todo sus andanzas amorosas, así como también las de su hermano ?Bobby?; 7) en su calidad de Fiscal General, su hermano ?Bobby? venía sosteniendo una guerra a muerte con los mafiosos más poderosos a quienes estaba empecinado en procesar, encarcelar o eliminar. Se había empeñado en meter a la cárcel a gangsters como Sam Giancana, jefe de la mafia en Chicago, a pesar de que durante la época de ?la prohibición? o ley seca había tenido negocios de contrabando de licores con su padre, Joseph Kennedy, y para la elección presidencial había ayudado a que JFK ganara en esa zona del país; a Santos Trafficante y a Meyer Lansky, de la Cosa Nostra de Tampa y La Habana, respectivamente; a Joseph Profaci, jefe de la familia Colombo; a Tommy Luchese y a Carlo Gambino, de Nueva York; a John Scalish jefe de la Cosa Nostra en Cleveland; a Joseph Civello jefe de la Cosa Nostra en Dallas; a Frank de Simone, capo de California; a Frank Majuri jefe de la Cosa Nostra de Nueva Jersey; a Angelo Bruno, capo en Filadelfia; y a Carlo Marcello, capo de las casas de juego y de prostitución en los estados de Lousiana y Texas. Uno de sus objetivos era volver a encarcelar al poderoso y temible James Riddle ?Jimmy? Hoffa, presidente de la Hermandad Internacional de Camioneros (?teemspters?) y estrechamente vinculado a la Cosa Nostra, quien había cumplido una condena de diez años de cárcel por haber tratado de sobornar a un jurado, por lo que, a su vez, Hoffa había jurado vengarse de los Kennedy. ¡Era evidente que “Bobby” Kennedy se buscaba graves problemas con su comportamiento tan arbitrario y los salpicaba a su hermano el presidente!
En 1961 fue implacable la persecución del Fiscal General contra todos los capos de la mafia, y los tribunales de justicia condenaron a prisión a más de setenta de ellos. En 1962 se duplicó la cifra y en 1963 se triplicó. Los hermanos Kennedy representaban un quebranto para la seguridad de la Cosa Nostra que resentía el acoso que sufrían de parte de ellos. Matar a los dos hermanos Kennedy se convirtió en un objetivo de máxima prioridad para la mafia, aun cuando un par de años antes, según las conclusiones del Comité Church, la mafia y el gobierno de Kennedy habían planeado amistosamente asesinar al dictador cubano Fidel Castro, pero fracasaron en varios intentos.
El magnicidio del presidente Kennedy es un tema demasiado oscuro todavía. ¿Por qué Jack Ruby, brazo derecho de Sam Giancana en Dallas, eliminó a Lee Harvey Oswald, agente de la CIA y cabeza de turco en el atentado contra el presidente Kennedy? ¿Cuál era la relación entre Jack Ruby y Lee Harvey Oswald? Pocos días antes del magnicidio Ruby y Oswald se reunieron durante un largo rato. ¿Para qué? ¿Planeaban algo? ¿Es verdad que Giancana sostuvo una entrevista con Nixon y Johnson para discutir la necesidad de matar a Kennedy? Las revelaciones de los detectives privados Fred Otash y John Danoff, contratados por Jimmy Hoffa para grabar las confidencias de Robert Kennedy a su amante, Marilyn Monroe, quien poco tiempo antes había sido amante de su hermano el presidente, pusieron en un brete la presunta honorabilidad de los hermanos Kennedy en su guerra contra la mafia. Incluso Giancana, que alguna vez fue colaborador de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) acusó a ésta de haber asesinado a Marilyn Monroe con un supositorio de Nembutal, que es más efectivo porque no deja rastro en el estómago ni en el riñón, para evitar el riesgo de una explosiva declaración por su parte sobre las confidencias del Fiscal General del Estado, Lionel Grandison, entonces juez del condado de Beverly Hills, ha reconocido haber recibido presiones para falsear las causas de la muerte en el certificado de “suicidio”.
Sobre la obstinada persecución de ?Bobby? Kennedy contra Carlo Marcello, Guatemala jugó un papel importante durante el gobierno del general e ingeniero Miguel Ydígoras Fuentes. Un día un avión de la oficina de Migración de Estados Unidos vino a ?dejar tirado? en la pista a un hombre sin que hubiese hecho previamente ningún trámite migratorio, y el jefe de la Fuerza Aérea Guatemalteca, coronel Antonio Batres, quien también era el piloto del avión presidencial, informó al general Ydígoras que se trataba de un hombre de cierta edad y de nacionalidad estadounidense que respondía al nombre de Carlo Marcello pero la oficina de Migración de Estados Unidos afirmaba que había nacido en San José Pinula, Guatemala, y por eso lo habían traído de vuelta, y lo iban a hospedar en el hotel Biltmore. En ese momento yo me encontraba con el general Ydígoras y como él me tenía mucha confianza me pidió que fuese a investigar qué era lo que sucedía, y así lo hice inmediatamente.
Fui al mencionado hotel y hablé con Marcello, quien al enterarse de lo que afirmaba la oficina de Migración de Estados Unidos me preguntó con sincera extrañeza: ?What?s this Pinula bussines????. Era evidente que no tenía ni la menor idea que San José Pinula es el nombre de un municipio. Pero me contó que había nacido en Trieste y que ?Bobby? Kennedy era su enemigo jurado y que en vista de que no lo había podido procesar por algún delito, para poder sacarlo del territorio norteamericano lo habían citado a la oficina de migración de Nueva Orleáns y al llegar lo habían secuestrado, metido en un avión y lo vinieron a ?tirar? como fardo a una pista del aeropuerto de Guatemala sin pasar por los trámites migratorios. No ocultó en lo más mínimo su resentimiento y odio contra ?Bobby? Kennedy y juró que algún día se las pagaría porque se iba a vengar de él. Comprendí que “Bobby” Kennedy se estaba exponiendo a sufrir demasiadas venganzas y compartía el odio de sus víctimas con su hermano el presidente. No me extrañaría que el asesinato de “Bobby” haya sido por venganza de Marcello.
Marcello también me aseguró que nunca en su vida había oído hablar de San José Pinula ni había estado en Guatemala. Regresé a la Casa Crema para informar de todo esto al presidente Ydígoras y él me pidió que hiciera una buena investigación del caso y que si era verdad lo que Marcello me había dicho, lo iba a enviar de regreso a Estados Unidos porque Guatemala no tenía por qué aceptar que la usaran como basurero. Lo primero que se me ocurrió hacer fue llamar por teléfono a mi amigo el Alcalde de Nueva Orleáns, general DeLessepts (?Chep?) Morrisson, para pedirle información sobre Marcello y su opinión sobre lo que le estaba ocurriendo. Así lo hice y él me respondió que no había nada legal contra Marcello, pero sabía que ?Bobby? Kennedy había hecho arreglos con dos altos funcionarios del gobierno de Guatemala para falsificar unos documentos y hacer aparecer como que Marcello había nacido en San José Pinula. Y me pidió que si podíamos ayudar a Marcello en alguna forma que lo hiciéramos porque a pesar de que manejaba las casas de juego y casas de prostitutas en Metaire, cerca de Nueva Orleáns, no era una mala persona y lo había ayudado económicamente en su última campaña de reelección. Cuando se lo conté a Ydígoras él ordenó que se dijese a la TACA que lo llevase de regreso a Nueva Orleáns, pero el gerente de esa empresa en esos días era mi amigo Carlos Olivero, un notable caballero, quien me respondió que no lo podían regresar porque habían recibido instrucciones de no transportarlo de vuelta a los Estados Unidos y si lo hacían iban a prohibirles aterizar en Nueva Orleáns.
Entonces fui a San José Pinula a visitar el libro de registro de nacimientos y no me tomó mucho tiempo comprobar que la página correspondiente a la fecha que la oficina de Migración estadounidense decía que había nacido Marcello había sido burdamente alterada. Habían arrancado un pedazo de la página y le habían ?injertado? un remiendo en el que estaba anotado el supuesto registro del nacimiento de Carlo Marcello y comprobé que no cabía ni la menor duda de que había sido alterado.
Cuando el presidente Ydígoras se enteró de esos detalles se disgustó mucho y ordenó que se le cancelara el permiso de operaciones a TACA si no obedecía lo que él le ordenaba. Yo tenía programado salir el día siguiente de viaje a Europa con mi mamá y mi hermano Guillermo y su señora, pero mi amigo Carlos Olivero me pidió que por favor pospusiera nuestro viaje un par de días para ayudarle a resolver el grave problema que se le estaba presentando. Así lo hice y fuimos juntos a San Salvador a hablar con el viejo Kriete, un tipazo que fue fundador y propietario de TACA. Al regresar le expliqué en detalle la situación al presidente Ydígoras Fuentes y, afortunadamente, él la comprendió a cabalidad y me pidió hacer los arreglos que fuesen necesarios para devolver a los Estados Unidos a Marcello sin llenar los requisitos migratorios, para devolverles “el paquete” que habían venido a tirarnos como bulto a la pista del aeropuerto La Aurora.
Seguí haciendo la investigación y, para mi sorpresa, descubrí que los dos altos funcionarios del gobierno del general Ydígoras que se habían prestado -o se habían alquilado- para hacer esa burda alteración eran el ministro de Gobernación, licenciado Eduardo Rodríguez Genis, y el Procurador de Justicia, licenciado Antonio Valladares Aycinena. Nunca logré saber si habían recibido dinero por hacer eso o si lo habían hecho gratis para congraciarse con el Fiscal General y hermano del presidente del país más poderoso del mundo. El hecho es que lo hicieron y tuvieron que renunciar a sus cargos después de haber recibido una buena puteada del Presidente de la República, quien les dijo hasta de lo que se iban a morir.
ara esos días ya habían venido de Nueva Orleans dos abogados de Marcello y unos cuantos miembros de su familia, y les ayudé a hacer arreglos secretos para contratar un avión para transportarles primero a un lugar de México y después a un lugar de Texas donde le iban a estar esperando otros abogados con un Habeas Corpus para que no le fueran a impedir permanecer en ese país del que se había hecho ciudadano muchos años después de haber nacido en Trieste.
Y así fue, exactamente, Carlo Marcello y sus acompañantes volaron en un avión privado que contrataron primero al territorio mexicano y después a un lugar de Texas cuyo nombre no recuerdo, y con su Habeas Corpus en la mano fue amparado por la justicia norteamericana y le ganó la partida al Fiscal General ?Bobby? Kennedy.
Algún tiempo después de que había sido derrocado el general Ydígoras Fuentes por un cuartelazo que encabezó su ahijado el coronel e ingeniero Juan de Dios Aguilar De León y posteriormente se organizó un gobierno espurio que presidió el ministro de la Defensa, coronel Enrique Peralta Azurdia -¡qué ironía!-, yo me encontraba en calidad de exiliado en la ciudad de México y un día de tantos estaba en mi departamento en la Zona Rosa recibí una llamada telefónica que, para mi sorpresa, era nada menos que de ?Bobby? Kennedy, el flamante hermano menor del presidente de los Estados Unidos y Fiscal General del gobierno de JFK. ¿Cómo demonios se enteró de que yo me encontraba en la ciudad de México? ¿Cómo supo mi número de telefóno? Lo ignoro. Pero me habló como si nos hubiésemos frecuentado desde la última vez que nos vimos en su casa de Georgetown y, de pronto, me dijo que iba a situarme un pasaje para que volara a Washington para presentarme como testigo de la Fiscalía en una audiencia en el Senado para testificar que me constaba que Marcello estaba anotado en el libro de registro de nacimientos del municipio de San José Pinula. Yo le respondí que si yo volaba a Washington para testificar en el Senado sobre el caso de Marcello tendría que declarar categóricamente que Carlo Marcello no había nacido en San José Pinula ni en ninguna otra parte de Guatemala, y que el gobierno del general Ydígoras Fuentes había descubierto que todo había sido una burda falsificación para hacer creer que esos datos eran verídicos. Y le dije que los dos altos funcionarios que se habían prestado a hacer la falsificación habían sido obligados por el Presidente de la República, general e ingeniero Ydígoras Fuentes, a presentar su renuncia inmediatamente para evitar ser despedidos en la forma más ignominiosa. No satisfecho con esa respuesta, ?Bobby? insistió: ?¿Quiere decir entonces que no vas a ayudarme a resolver este problema?? A lo cual respondí enfáticamente: ¡Adivinaste! y sin decir más colgué el auricular sin despedirme. (Continuará)