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MISCELÁNEA

Miércoles, Diciembre 5th, 2007


Cineasta chapín triunfa en Nueva York
(Esta nota está basada en un reportaje de David Lepe, Siglo 21 | dlepe@sigloxxi.com)
Julio Ponce Palmieri fue galardonado como el realizador más prometedor del año durante el Festival de Cine Internacional de Queens, en Nueva York.
El cineasta guatemalteco Julio Ponce Palmieri, quien vive desde hace 17 años en Canadá, recibió este mes en el Festival de Cine Internacional de Queens, en Nueva York, el galardón Filmmaker On The Rise Award (Cineasta más prometedor) por su trayectoria en el mundo de los cortometrajes, y el Best Screenplay (Mejor Guión) por su guión de The Hunchback.
También recibió una nominación con su película Master Plan, en la categoría de Mejor corto extranjero.
Este festival premia a trabajos audiovisuales independientes que consideran, tienen un gran potencial en la industria del cine en Estados Unidos.
?Cuando uno obtiene este tipo de premios inspira confianza en los inversionistas para obtener fondos para el presupuesto de una nueva película; asimismo, también se llama la atención de varios actores y productores de renombre?, dice Ponce.
Lejos de su país
Junto a su mamá (Sandra Palmieri Sarg), este cineasta salió de Guatemala a los 15 años de edad, en 1990.
Se mantiene en contacto con el resto de su familia por medio de correo electrónico y los sitios MySpace y Facebook. La última vez que estuvo en el país fue en la Navidad de 2003.
En un futuro próximo espera obtener apoyo financiero del nuevo gobierno, que le permita filmar varias producciones en Guatemala.
Actualmente Julio vive en Toronto, Canadá, donde comenta que la vida es muy difícil, ya que es una ciudad grande y presenta varios obstáculos en el ámbito profesional.
?Muchas producciones de Hollywood se filman acá y el cineasta independiente como yo tiene que competir con estas compañías gigantes?, afirma el guatemalteco, quien también resiente el clima frío de aquella región.
Inicio de cuenta historias
Su carrera en el cine comenzó en 2001, cuando conoció al famoso actor Edward James Olmos, quien le sugirió empezar a escribir guiones, por lo que tomó un curso especial para realizarlos en la universidad.
Luego de dos años de escribir historias, comenzó a enviar su trabajo a productores norteamericanos.
Así nació su interés en ser escritor, luego productor y ahora director de cine.
?Como guionista, siempre me aseguro de que la historia tenga sentido y que los personajes en la película se muestren como personas reales y se comuniquen en un lenguaje que sea apropiado para el género?, explica Ponce acerca de su propuesta, la cual es dura e intensa, con diálogos fuertes y expresiones de gran emotividad.
?Cada producción que hago tiene un fuerte mensaje, así la audiencia puede llevarse algo consigo mismo cuando termina la película; no me gusta la idea de hacer algo sin propósito?, añade el cineasta.
Nuevos proyectos
Actualmente, Ponce es propietario de la productora Quetzal Productions, con la que ya tiene varios guiones preparados con el fin de presentarlos a posibles inversionistas.
Por el momento se está concentrando en un guión para largometraje de género supernatural/horror, llamado Host.
También tiene los títulos Sleep is the devil y Anatomy of a kidnapping listos para ser trabajados.
Y busca realizar un proyecto personal muy importante para él, que es su primera producción en español y filmada en Guatemala, que se titulará ?Leyenda?.
Conozca su trabajo
Puede encontrar los cortometrajes, avances de proyectos y fotografías de Julio Ponce Palmieri en su sitio web oficial quetzalproductions@gmail.com, y en la página www.myspace.com/released_theshortfilm
NOTA: Julio Ponce Palmieri es hijo de mi sobrina Sandra Palmieri Sarg, hija de mi hermano Julio (qepd) y de la señora Carmen Sarg, o sea que Julio viene siendo mi sobrino-nieto y me satisface mucho y me enorgullece saber que está teniendo éxito en Nueva York en el campo de la cinematografía. Lo felicito y le deseo muchos nuevos éxitos y grandes satisfacciones.
* Carta del magistrado José Quesada Fernández
Ayer recibí una sorpresiva llamada telefónica del magistrado José Quesada Fernández para decirme que había enviado una carta al licenciado Óscar Clemente Marroquín Godoy, propietario y director general del diario La Hora, en relación a su Editorial titulado?Tienen muchos cómplices? publicado el 29 de noviembre, el cual yo transcribí en este blog. Aunque no comparto la opinión de Pepe ?que es parte interesada desde luego- voy a reproducirla textualmente, pero me reservo el derecho a discutirla cuando lo crea oportuno o conveniente.
Guatemala, 30 de noviembre de 2007
Señor
Oscar Clemente Marroquín
Diario La Hora
Presente.
Estimado Oscar Clemente:
Ayer leí el editorial de La Hora, porque me comentaron que se me mencionaba en el mismo. En efecto, existe una mención en relación a la indemnización a que tienen derecho los Magistrados de la Corte Suprema de Justicia. Los medios de difusión que no hicieron comentario alguno respecto de tal erogación por parte del Organismo Judicial, me imagino no lo hicieron porque entendieron la situación jurídica y conveniencia de tal prestación, y no porque yo haya tenido una ?buena relación con la prensa? en aquél momento, lo cual, no obstante, también es cierto.
Tú lo sabes mejor que yo, pero aprovecho para mencionarlo: una buena relación con la prensa únicamente se obtiene por dos razones: a) porque existe una apertura total, y b) porque existe transparencia en la ejecución de los actos.
No creo haga cambiar tu opinión, ni es mi intención hacerlo, pero creo que es justo y pertinente que el público que lee La Hora tenga una visión más amplia de lo que sucede a lo interno de la Corte Suprema de Justicia y del Organismo Judicial. Incluso creo que debe hacerse lo posible porque no se haga una analogía entre el trabajo de los diputados y el de los jueces y magistrados, porque peligran mejoras y adelantos que ya ha recibido el sistema de justicia, y ése es realmente el motivo de esta explicación.
En efecto, soy defensor de la indemnización para los Jueces, Magistrados de la Corte de Apelaciones y Magistrados de la de Corte Suprema de Justicia. Todos están en igualdad de circunstancias. Todos los jueces de primera instancia y magistrados tienen un período constitucional. Esto es terriblemente negativo para nuestro País, por razones que no viene al caso mencionar en este momento. Es una situación jurídica y de hecho diametralmente distinta que la de los diputados. Las razones las resumo a continuación:
1. Entre los juzgadores y el Organismo Judicial existe, indiscutiblemente, una relación laboral. Están sujetos a un horario, al cual debe sujetarse hasta el propio Presidente de la Corte. Administrativamente tienen superiores jerárquicos. En el caso del propio Presidente de la Corte, está supeditado al pleno de la Corte y a todo un sistema disciplinario que puede serle aplicado por una denuncia de cualquier vecino. Todo ello de acuerdo con la Ley de la Carrera Judicial, que establece procesos disciplinarios, sistemas, obligaciones de orden laboral y sanciones (por favor consultar los artículos 29-30-31-32-37-38-39-40-41-42-48 de la Ley de la Carrera Judicial).
2. No viene al caso aclararlo (porque lo apoyo plenamente), pero vale la pena mencionar que para el momento en que a mí me correspondió opinar acerca de la indemnización, ya se trataba de un derecho adquirido, que había sido pagado a jueces y magistrados con varios años de anticipación. En materia laboral, de acuerdo con la propia Constitución, las prestaciones de esta naturaleza son susceptibles de mejorarse.
3. No solamente es jurídicamente procedente, sino que también resulta una medida conveniente. El salario y las distintas prestaciones inciden en la calidad del profesional que pueda reclutarse para ejercer la función de juez. El nivel de salario y prestaciones repercute en la capacidad de convocatoria y de selección. Se trata de poner la justicia en manos de jueces de clara idoneidad técnica y profesional, de quienes depende, en último término, la calidad de la justicia. Impartir justicia es caro, pero más caro es ofrecer una justicia mediocre, pues resulta ser un derroche, y en detrimento de las más altas finalidades de la razón de ser del propio Estado.
4. De esto no soy el único que se ha percatado. El Estatuto del Juez Europeo, al igual que el Estatuto del Juez Iberoamericano ?artículo 33- literalmente dice: ?El Estado debe ofrecer a los jueces su acceso a un sistema de seguridad social, garantizando que recibirán, al concluir sus años de servicio por jubilación, enfermedad u otras contingencias legalmente previstas o en caso de daños personales, familiares o patrimoniales derivados del ejercicio del cargo, una pensión digna o una indemnización adecuada??
5. Otro punto sumamente importante, es considerar que uno de los objetivos que deben cumplirse para mejorar la administración de justicia, es la creación y funcionamiento de la carrera judicial. Que efectivamente existan abogados que no pasen por la judicatura accidentalmente, sino que se profesionalicen debidamente, y se incentiven en su carrera pudiendo acceder a posiciones de mayor jerarquía. Qué juez de Paz querrá ser juez de Primera Instancia, si siéndolo pierde su derecho a ser indemnizado ? Y así sucesivamente, qué Juez de Primera Instancia querrá ser Magistrado de Sala, y qué Magistrado de Sala querrá ser Magistrado de la Corte Suprema de Justicia?
6. Todos los países desarrollados cuentan con jueces y magistrados de carrera. Nosotros estamos al inicio de la formación de una carrera judicial, y de desconocerse las prestaciones que deben gozar los Magistrados, no la incentivaremos. Corremos el riesgo de un nuevo retroceso para el sistema de justicia.
7. En el Organismo Judicial existe derroche de recursos, pero en otros temas que otro día voy a explicar en detalle, porque se trata de cuestiones de orden técnico que deben ser modificadas legislativamente. Pero en el orden de prestaciones a los jueces, no es conveniente pichicatear, pues jugamos con la calidad de un producto que se llama JUSTICIA. Cuando llegué a la Corte Suprema de Justicia, los jueces de Paz ganaban menos que los miembros del cuerpo de seguridad. La Escuela de Estudios Judiciales tenía como 8 alumnos, y no existía banco de jueces. Lo peor: como veinte y pico de juzgados carecían de titular. Nos vimos en la necesidad de nombrarlos a dedo, bajo la fuerte crítica de MINUGUA. Cuando se subió el salario de jueces (medida inicialmente muy criticada por toda la prensa nacional), y se hizo la primera convocatoria para estudiantes para la Escuela, se presentaron más de 900 solicitudes, entre las que se escogieron cerca de 100 personajes, que están actualmente impartiendo justicia adecuada y profesionalmente. El efecto fue inmediato. Se mejoró o no la capacidad de selección? Allí arranca la verdadera carrera judicial, reclutando personas que deben calificarse y capacitarse para ocupar los puestos del inicio de la carrera, para luego ir adquiriendo experiencia y escalando posiciones. Pero cada posición debe tener sus propios incentivos, no desincentivos que impliquen retroceso.
Quisiera que se entendiera el objetivo de mejorar o mantener las prestaciones de los jueces y magistrados. No se trata de falta de vergüenza ni de aprovecharse del erario público. Se trata de invertir en lo que el Estado debe realmente invertir. Olvídate de todos los gastos adicionales que el Estado afronta. ONG´S mantenidas por el Estado? Entidades privadas a las que el Estado dirige recursos ? Fideicomisos? En lo personal, la crítica o el insulto no me van a hacer cambiar de pensar, pues he pasado por la experiencia, y creo que la mejora evolutiva del sistema de justicia se hará realidad solamente de esa forma, como lo han hecho los países que han sabido hacia dónde encausar sus recursos.
Atentamente,
José R. Quesada Fernández
Lic. José Rolando Quesada Fernández
Quesada y Asociados
12 calle 1-25 zona 10, Edificio Géminis Diez Oficina 1601
Guatemala, C.A. 01010
Tel. (502) 2335-3215
Fax. (502) 23353216
E.mail. jquesada@quesadayasociados.net
Comento: Por ahora no daré mi opinión sobre el contenido de esta carta, pero los haré cuando sea oportuno o conveniente. Sin embargo, insisto en que estoy en desacuerdo con esta tesis.