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Es evidente que Arce logró su objetivo

Lunes, Febrero 11th, 2008

Por su trágica muerte, que aún no ha sido esclarecida oficialmente y debe hacerse, el poeta Hugo Arce ocupó ayer más espacio y atención en elPeriódico y Prensa libre de la que recibió en vida. Hay motivos para pensar que si en verdad se suicidó para llamar la atención, como muchos creemos, en vista de que ya en ningún medio de comunicación le daban espacio para publicar sus airados artículos generalmente llenos de difamaciones e insultos, es evidente que sí ha logrado su objetivo. Se sigue hablando de él y discutiendo su muerte.
Es indispensable que todo lo relativo a este caso sea investigado exhaustivamente cuanto antes, porque no debe permitirse que transcurra mucho tiempo sin aclararlo ni, mucho menos, que pueda quedar en el misterio, como tantas otras muertes. Sobre todo por ciertos datos que se han aportado que hacen parecer probable que haya sido asesinado por una persona de su confianza de quien no sospechaba que podría darle muerte, por el hecho que su cuerpo fue encontrado sin la menor traza de violencia y recostado en la cama con los brazos y los pies cruzados, con un balazo en el pecho. Estoy totalmente seguro de que él habría opuesto resistencia si otra persona le estuviese apuntando con un arma, porque era un hombre corpulento, fuerte y sumamente violento. Por otro lado, es difícil creer que después de haberse disparado un balazo en el pecho, una persona pueda tener la calma necesaria para cruzar los brazos y los piés a esperar tranquilamente la muerte.
Asimismo, según las declaraciones de varias personas que le eran allegadas, y afirman que conocían sus costumbres, él no solía portar un revólver calibre .38, como el que fue encontrado a su lado, sino por lo general portaba una escuadra 45 o 9 mm.
Se ha dicho también que durante la tarde de ese día tenía una cita con un urólogo, probablemente para que le hicieran un tacto en la próstata, pero no se ha establecido quién es ese profesional de la medicina, si acudió a la cita y cuál fue el resultado de esa consulta. Supongo que en una situación como ésta es procedente exhumar el cadáver para que se practique una autopsia.
Si el poeta Arce estaba gravemente enfermo y no tenía esperanza de curación, podría haber sido un buen motivo para suicidarse. Tampoco se ha dicho si ya se le hizo la llamada ?prueba de parafina? en las manos para comprobar si fue él mismo quien disparó el arma de fuego que estaba a su lado. Y si no se le ha hecho habrá que verse si todavía es posible hacerla, pero es indispensable que ésta se haga inmediatamente. Hay ciertas investigaciones en la medicina forense que pueden demostrar si fue él mismo quien se hizo el disparo en el pecho, o si pudo haber sido otra persona.
A pesar de que por tajante e inapelable disposición del presidente de elPeriódico, ingeniero José Rubén Zamora, en vida se le negó reiteradamente el espacio que solicitaba para publicar sus diatribas, ayer se le dedicó la portada, con una fotografía muy grande de la mitad de su rostro y el título ?La estela de dudas que quedó después de la extraña muerte de Hugo Arce? en el que el nombre propio escrito en letras más grandes para llamar la atención, y en tres de las páginas interiores 16, 17 y 18, se publicó un extenso reportaje titulado ?Retrato al mosaico de Hugo Arce. En la búsqueda de la causa de su muerte, los relatos pintaron su retrato? firmado por la reportera Paola Hurtado, que se compone de una introducción informativa sobre los últimos momentos de su vida seguida de varias opiniones que recabó de diferentes personas que en una u otra forma se relacionaban con él. Principiado por su íntima amiga Karen Fischer Pivaral que prácticamente achaca la muerte al gobierno, o a la oposición, lo cual es demasiado irresponsable de parte de cualquiera, sobre todo de alguien que, como es el caso de ella, es abogada y ha sido fiscal del Ministerio Público, y llega al colmo de poner en tela de duda la veracidad de lo que declaró la compañera de Arce, Haydée Reyes Gómez, que le dictó una columna a media noche en la que anunciaba que se iba a disparar en el pecho, y argumenta que si a ella su pareja le dictase una carta en la que dice que se va a pegar un tiro ?¿cómo lo voy a llevar a dejar a un hotel en la madrugada?? Aunque no deja de tener un poco de razón en esto, no hay razón para dudar de la veracidad de lo que dice su novia sencillamente porque la abogada Fischer dice que de haber estado en su lugar ella no lo habría ido a dejar a un hotel después de haber copiado lo que dice que le dictó Arce, de que tenía el propósito de dispararse un tiro en el pecho. Pero eso podrá ser ella, la abogada Fischer, pero no tiene derecho a exigir que también la señora Reyes actuase en igual forma. Además, es absurdo y ridículo lo que la abogada Fischer dijo a la reportera que Arce no pudo haberse suicidado porque la última vez que habló con él fue la noche antes de su muerte y quería ir a cenar a su casa, pero ella tenía un compromiso; tal parece que cree que no es posible concebir que Arce haya querido matarse si quería llegar a hablar con ella. Y encima de eso pregunta ?¿Me habría regalado flores dos días antes de morirse??, como si ella fuese la Dama de las Camelias, Madame Bovary o a saber qué fregados, y el simple el hecho de que deseara ir a cenar con ella a su casa y haberle enviado flores fuese razón suficiente para que no quiera suicidarse una persona que evidentemente no está en sus cabales. Aunque se trata de otro caso, y sin el menor deseo de resucitar el pasado, la abogada Fischer haría bien en esclarecer primero qué fue lo que realmente ocurrió hace algún tiempo en el baño de visitas de su casa de habitación a un guardaespaldas de una de sus hermanas apodado ?Machetío?, o algo parecido.
Por su parte, el periodista Marcial Méndez dice que aunque no eran amigos con el poeta Arce, en diciembre le mandó un mensaje de texto para saludarlo, pero que Haydée (la novia de Arce) le contestó que ?andaba en Estados Unidos viendo a sus hijas pero que cuando volviera le daría su mensaje”. Y sigue diciendo “Así fue. Por eso quedamos de vernos el 22 de enero?, o sea el día antes de su muerte. Y luego agrega: ?Allí, en mi casa, me enseñó un fólder amarillo y adentro llevaba la columna de ?¿Por qué me quité la vida??. Y agregó: “Le comenté que no creía que fuera tan cobarde de hacerlo y se rió. Insinuó que sí lo iba a hacer, pero guardó las hojas y cambió de tema. Yo lo tomé como otra de sus metáforas sobre la muerte?. Y por si alguien pudiese todavía dudar de su palabra, concluye diciendo: ?Respetaba a Hugo como para inventarse que llegó a mi casa y me enseñó ese artículo. De lo que pudo dar fe es que estuvo a esa hora conmigo y que vi dos cartas que llevaba. La otra era parecida a la primera? y finalmente explica que si no fue al sepelio ?fue porque la mañana que lo enterraron llegué a declarar al Ministerio Público?.
“Las tres Marías” (sus hijas María Gabriela, de 23 años, María José de 26 años y María de la Merced de de 30 años) no pueden creer que su papá se haya suicidado. Es normal que no lo crean porque ?como es lógico- como buenas hijas que son lo amaban e idealizaban y es probable que no sean capaces de creer que ya había perdido la razón. Aunque la verdad es que siempre actuó como si así fuese. No era un hombre de comportamiento normal. Por respeto a su dolor no voy a entrar a comentar todo lo que declararon a la reportera. Pero sí voy a tomar en consideración lo que declaró su hija María José: ?Yo sí lo sentí preocupado por algo?, y luego agrega: ?Mi papá no era un hombre que necesitara irse a un hotel para aislarse. Lo hacía en su casa?. En esto se equivoca, probablemente tuvo el cuidado de no suicidarse en su casa, sino en un hotel para evitarles las molestias de las investigaciones. Por su parte, su ex esposa Ericka, dijo a la reportera: ?Hablamos el 22 en la mañana y se oía? raro. A mí también me dijo que algo malo le iba a pasar?
La señora Gladys Folgar dijo que fue su amiga desde hace 30 años y que el martes 22 hablaron como a las 6:00 de la tarde del libro y calculó ?que se iba a inyectar ácido hialurónico (similar al Botox) porque no quería tener arrugas. Así era él, vanidoso? Y a continuación preguntó a la reportera ?¿Usted cree que un suicida va a estar pensando en verse bien? Y finaliza diciendo: ?A él le gustaba el misticismo, pero también era devoto de San Judas Tadeo. Todos los miércoles iba a verlo a La Merced. A veces lo acompañaba?. Es extraño que esta señora crea que por el simple hecho de que haya sido un hombre vanidoso, místico y ?también devoto de San Judas Tadeo?, una persona fuera de sus casillas no haya sido capaz de suicidarse.
Haydée Reyes Gómez, su pareja, dice que ese día la despertó a las 4:00 de la mañana y le pidió ?que lo llevara al hotel, que tenía que hacer un trabajo especial y después tenía una reunión con personas importantes?. Y agregó: ?Le pregunté si no se podía esperar hasta que amaneciera, pero dijo que no. Lo llevé al hotel y en el camino me abrazó y me preguntó que cuánto tiempo lo iba a amar. Eran preguntas de rutina. Nos las decíamos a diario, desde hace ocho años. Me pidió que lo dejara una cuadra antes y que me fuera rápido porque ahí era peligroso?. Y concluyó diciendo que lo último que dijo Arce fue: ?Te amo, te llamo en un rato?.
Sin embargo, el investigador policial declaró que ?El señor entró solo. Se identificó con pasaporte y dijo que llegaba de Los Ángeles, Estados Unidos. Pagó US$67, pidió una taza de café y se la llevó a su cuarto. Quedó registrado a las 5:06 de la mañana en la habitación 815.? ¿A qué venían esas mentiras? ¿Por qué tuvo que decir que estaba llegando de Los Ángeles para hospedarse en ese hotel?
Pero luego dijo su compañera que le llevó al hotel: ?Lo llamé como a las 7:20 al hotel porque descubrí que en el azafate donde ponemos las medicinas había dejado sus credenciales y su celular. Y también las pastillas para la presión. Lo llamé a su habitación y no me respondió. Insistí con la recepcionista casi media hora. Entonces dispuse salir a buscarlo, no podía quedarme de brazos cruzados?. Y más adelante continuó diciendo: ?¿Qué por qué me pidió que lo llevara a ese hotel? Lo desconozco. Un genio es temperamental y eso lo sabemos todos. Él no tenía horarios. Era un poco difícil llevarle la contraria. Estuvimos en la casa de 4:00 a 4:30 de la mañana, no vi si le combinaban los calcetines y eso que yo cuidaba todo su aspecto. Yo era la que lustraba sus zapatos. Le urgía el desayuno, la copia del artículo, el carro con el motor calentado. Sí, el famoso artículo que veníamos trabajando y que no sé si lo dejó olvidado (sobre el refrigerador). Por supuesto que yo ya lo había leído. Yo conocía el documento y no pretendo convencer de si es real o ficticio. No dejó manuscrito de eso. Desde hace un tiempo, para él era más cómodo que yo escribiera a la velocidad que hablaba. En absoluto me era extraño que hablara de la muerte. Un poeta escribe metáforas. Ese día tenía cita con el doctor, un urólogo, a las 4:00 de la tarde, y a las 6:30 se iba a juntar con el doctor Suger en la universidad?. (Continuará)