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Saludo futbolístico dominical

Domingo, Marzo 16th, 2008

En vista de que estamos tan felices y orgullosos de que la Selección 23 de Guatemala haya conseguido la noche del jueves ganarle a la Selección de México por 2 a 1, con lo cual el equipo nacional se colocó en la semifinal del Preolímpico, este domingo he querido ofrecerles este YouTube de un golazo extraordinario por más de un motivo, como ustedes podrán ver pronto.
El triunfo del partido del jueves pasado en el estadio de Carson City, en Los Ángeles, (California), se debió a que, cuando México nos iba ganando 1 a 0, a los 39 minutos del primer tiempo, el delantero Carlos Villa, nieto de mi entrañable amigo Ernesto (“Neto”) Villa, anotó el gol del empate gracias a una excelente jugada que se inició desde la defensa guatemalteca y avanzó todo el campo gracias a una serie de toques muy bien hilvanados entre Mario Pappa, Marvin Ávila y José Contreras, hasta que, con una gran frialdad, Villa venció la casi infranqueable meta de Guillermo (“Memo”) Ochoa, considerado el mejor portero mexicano.
Durante todo el tiempo anterior parecía que el equipo mexicano ya tenía prácticamente vencido al equipo guatemalteco, con un medio campo y una delantera de la Selección de Guatemala completamente anulados, quizás más por los nervios y la desesperación que por la calidad del equipo contrario. A lo cual se había sumado que a los ocho minutos de haber comenzado el partido el jugador mexicano Edgar Castillo anotó un gol de ventaja.
Pero a los 39 minutos, el equipo guatemalteco se superó y parecía otro al lograr descontrolar a los mexicanos y Carlos Villa anotó el gol del empate cuando sus contrincantes ya se estaban sintiendo ganadores después de que el entrenador Hugo Sánchez, con su acostumbrada actitud de petulancia y fanfarronería, había declarado que la Selección de México no tenía por qué preocuparse de los guatemaltecos.
Y desde el principio del segundo tiempo el equipo de Guatemala se notó superado, parecía otro, jugando en equipo, hasta que el delantero Ignacio (“Nacho”) López anotó con la cabeza el gol del desempate y el triunfo.
Fue en esa forma como la Selección guatemalteca se aseguró participar en el partido semifinal que tendrá lugar en Tennessee, el próximo jueves, gracias a sus dos triunfos consecutivos, por haber logrado derrotar primero al equipo de Haití y después al de México.
Esta tarde, a partir de las 16 horas, la Selección de Guatemala jugará contra la Selección de Canadá, todavía en el estadio de Carson City, Los Ángeles, (California). Hay que desear muy buena suerte a nuestros compatriotas porque tendrán un rival difícil.
¡Felicitaciones a todos los integrantes de la oncena guatemalteca, y en esta ocasión principalmente a los jugadores Carlos Villa e Ignacio López; y, desde luego, también al entrenador costarricense Rodrigo Kenton!
Pero volviendo al anunciado YouTube, espero que les guste el golazo, aunque el fútbol no les guste. Para poder verlo, todo lo que tienen que hacer es un click en la flecha de en medio de la pantalla. Y si quisiera ver más grande la pantalla y a los futbolistas, haga click dos veces.
[YouTube]RDr7izPOS4M[/youtube]
Para quienes no les interesa el fútbol
Para beneficio de aquellos lectores a quienes no les interesa el fútbol, ni tampoco les ha gustado ver el golazo de la esbelta stricker, les informo que ya está al descubierto el misterioso secreto que se ha guardado durante tantos años sobre la repentina desaparición del inmortal escritor y piloto aviador Antoine de Saint-Exupéry. Esta es la historia:
El piloto que derribó el avión de Saint-Exupéry ha aclarado el misterio.
?Si hubiera sabido que era él, no lo habría hecho”, dice el aviador de la Luftwaffe en un libro que salcrá a la venta en fecha próxima.
El avión del escritor francés Antoine de Saint-Exupéry, autor de célebres libros como Vuelo de Noche y El Principito, cuya desaparición en 1944 nunca había sido aclarada: fue abatido por un avión caza alemán cuyo piloto reveló los hechos 64 años después de ocurridos. “Todo ocurrió en Toulon”, reveló el alemán Horst Rippert, piloto de la Luftwaffe durante la Segunda Guerra Mundial.
“Volaba por debajo de mí, mientras efectuaba yo una misión de reconocimiento en el mar. Vi una insignia, viré hacia un lado para colocarme detrás de él y lo derribé”, explicó Rippert, de 88 años de edad.
El avión cayó al agua. “Al piloto nunca lo vi”, asegura Rippert.
Fue el 31 de julio de 1944. Ahora, 64 años después de la misteriosa desaparición de Saint-Exupéry, Rippert cuenta los hechos en una obra que se saldrá a la venta en Francia el 20 de marzo.
“Si hubiese sabido que era Saint-Exupéry, no le habría abatido jamás”, reconoció el ex piloto de la Lufwaffe, quien añadió que no supo hasta mucho tiempo después que era el responsable de la desaparición del escritor.”En nuestra juventud todos lo leíamos y adorábamos sus libros”, reveló.
La resolución del misterio de Saint-Exupéry y la localización de Rippert, que posteriormente fue periodista del segundo canal de la televisión alemana, ZDF, fue posible gracias a una larga investigación realizada por el submarinista marsellés Luc Vanrell, y por el fundador de la Asociación de Búsqueda de Aviones Perdidos Durante la Guerra, Lino von Gartzen.
La historia ha sido escrita en un libro por Vanrell y por el periodista Jacques Pradel, que lleva el título Saint-Exupéry, el último secreto.
La misteriosa desaparición del escritor motivó todo tipo de hipótesis hasta que en 1998 un pescador marsellés encontró una pulsera con el nombre “Saint-Ex” en su red de pesca.
Dos años más tarde, Vanrell encontró los restos de un avión Lighting como el que pilotaba el escritor. En 2003, tras sacar del mar los trozos del avión, el número de serie del aparato reveló que se trataba del avión de Saint-Exupéry.
Junto al aparato del autor de El Principito se encontraron también restos de un avión Masserschmitt alemán y las investigaciones apuntaron hacia ese país.
“Pueden dejar de buscar. Fui yo quien derribó a Saint-Exupéry”, dijo Rippert cuando fue contactado por Lino von Gartzen.
Saint-Exupéry partió del norte de la isla de Córcega el 31 de julio de 1944 a bordo de un avión Lightning P38 para realizar una misión de reconocimiento y observación fotográfica para preparar el desembarco de las tropas del Ejército Aliado en Provenza. Pero nunca regresó a la base.
Los restos del aparato están actualmente expuestos en el Museo del Aire y del Espacio de Bourget, cerca de París.
Les deseo un feliz domingo.