Archive for Mayo 12th, 2008

MISCELÁNEA

Lunes, Mayo 12th, 2008

* Golpe anunciado
Los propietarios de las empresas y los choferes de transporte pesado han anunciado que tan pronto termine el Estado de Prevención volverán a hacer un paro en sus actividades y a impedir la entrada de vehículos a la capital en los que se transportan los combustibles y los alimentos de consumo diario, por lo cual debe aplicarse aquello que dice ?a golpe anunciado no hay traición?. Es innegable que todos los involucrados en este problema sostienen sus puntos de vista y que en un régimen democrático se les debe escuchar, pero durante los 15 días que están corriendo, si no se tiene la intención de prorrogar el Estado de Prevención, las autoridades nacionales y municipales deben tener la precaución de tomar las medidas que sean necesarias para impedir que vuelvan a implementar el paro y el bloqueo.
Porque el anuncio que han hecho los empresarios del transporte pesado y los choferes no debe tomarse como un chantaje, y quedarse con las manos cruzadas creyendo que no van a cumplirlo, sino debe ser interpretado como una amenaza de volver a realizar un hecho inconveniente que debe evitarse no sólo porque cuesta al país la pérdida de muchos millones de quetzales, sino porque la anarquía podría llegar a desestabilizar al gobierno y esto tendría consecuencias insospechadas a las que Guatemala no debe arriesgarse.
* La ?Chica dorada? o la “Chica borracha”
La atractiva cantante de pop mexicana Paulina Rubio, denominada “La Chica dorada”, fue captada en lamentable estado etílico durante una fiesta en España, empleando lenguaje soez impropio y defendiéndose de las acusaciones de los invitados de una fiesta privada que le gritaban ?borracha?
Quien era llamada ?Chica Dorada? se desinhibió en una fiesta en un bar junto con su marido, Nicolás Vallejo Nájera, alias “Colate”, y gritó a través de un micrófono: ?Yo aquí soy Paulina Vallejo de Nájera… y me vale madre lo que digan?. Tras este comentario, en un tono ?gangoso? debido a las muchas copas, los asistentes le contestaron: ?¡Estas borracha… borracha… borracha!?.
A lo que inmediatamente la hija de la otrora bella actriz Susana Dosamantes contestó: ?Sí güey, estoy borracha pero igual que tú, no me chingues, igual que tú, y tú, y tú? ¡me vale! dame otro tequila?.
Tiempo después Paulina abandonó el lugar y no hizo ninguna declaración a los numerosos periodistas asistentes y la fiesta continuó hasta horas de la madrugada con mucho ambiente.
* Mueren un hijo de “El Chapo” y otro de “La Emperatriz”
En el enfrentamiento en el que, según autoridades federales, murió el hijo de “El Chapo” Guzmán Loera y también fue abatido Arturo Meza Cázares, hijo de Blanca Margarita Cázares Salazar, alias “La Emperatriz”.
Según las autoridades federales, en la balacera murió un hijo de “El Chapo” Guzmán, máximo líder del “cártel de Sinaloa” y también murió Arturo Meza Cázares, hijo de Blanca Margarita Cázares Salazar, llamada “La Emperatriz” de ese mismo cártel.
Las autoridades del gobierno del estado de Sinaloa identificaron a las tres víctimas del atentado en el que se utilizaron fusiles de asalto AK-47 y una bazuca en el estacionamiento de un centro comercial de Culiacán.
De acuerdo con datos extraoficiales, se trata de Antonio Cázares, dueño del centro nocturno Bilbao, y Arturo Meza, quienes murieron en el lugar del ataque. La tercera víctima responde al nombre de Juan de Dios Peña Tamayo, quien fue herido mortalmente y trasladado a un hospital privado.
Es evidente que estas tres personas fueron atacados en una típica operación de cobro por alguna cuenta pendiente entre narcotraficantes y distribuidores.
* El crucero más grande del mundo
El barco “Independence of the Seas” hace alucinar a cualquiera con su decoración fastuosa, diversión y su confort en cada rincón. Es el crucero más grande del mundo, que deja sin aliento cuando se repasan sus características y nos enteramos que sus dimensiones sobrepasan la altura de la torre Eiffel de París y que pesa igual que 32 mil elefantes adultos.
El “Independence of the Seas” es un monstruo en altamar con capacidad para 4 mil 375 pasajeros, más una tripulación de mil 360 personas. Tiene un helipuerto, un minicampo de golf, nueve piscinas, un casino, una biblioteca, varios teatros y un buffet infinito de gastronomía con los más selectos vinos del mundo y los más exquisitos manjares de la alta cocina internacional.
Por dentro parece un gran centro comercial con un bulevar de tiendas y boutiques, iluminado con luces de colores exuberantes. Pero también podría ser un museo flotante porque posee más de 5 mil obras de arte colocadas por todos sus rincones. Cada piso está dedicado a un estilo particular, y entre los corredores el ojo humano se pierde en piezas del renacimiento y arte el barroco. Aunque predomina el color dorado y los detalles en cristalería y caoba, la vista comprueba que ha sido utilizada una amplia paleta de tonalidades.
Quizás a muchos pasajeros le den ganas de frotar como si fuese la de Aladino la descomunal lámpara de aceite que se aprecia desde cualquier elevador panorámico, desde donde sus alfombras literalmente transportan a la realidad cuando se observa que a sus pies está grabado el día que se está viviendo.
Para el desayuno hay una gran mesa con frutas en forma de animales y esculturas de hielo con rostros y figuras que cambian todos los días. Son el ornato que forman parte de las 29 toneladas de fruta fresca que se consumen cada semana. Los platillos son un lujo al paladar, lo que hace que sea fácil que cualquier pasajero se olvide de las dietas.
Es impresionante la cena de etiqueta con su ambiente elegante y señorial, el show de patinaje sobre hielo, los conciertos o las fiestas temáticas que recuerdan los años 80. Pero también hay varias otras opciones para que se diviertan y entretengan los niños y los jóvenes.
Ahora sólo hay que desear que al “Independence of the Seas” no le ocurra un trágico percance inesperado como el que hundió al trasatlántico estadounidense “Titanic” del que se decía que era inhundable y era propiedad del multimillonario norteamericano J.P. Morgan.
* La Tragedia del “Titanic”
El 14 de abril de 1912 el “Titanic” recibió mensajes de radio durante todo el día, advirtiendo de la presencia de icebergs flotantes, particularmente en la región entre los 42° Norte y entre los 49° y 51° Oeste. La primer advertencia fue recibida a las 9:00 horas. Luego, mensajes similares llegaron desde varios buques transoceánicos, pero sólo unos pocos fueron pasados al puente. Cerca de las 21 horas el Capitán Smith se reunió con su Segundo Oficial Charles H. Lightoller antes de retirarse a su cabina. Ambos sabían que en una noche tan clara y sin luna sería extremadamente difícil avistar icebergs. Por qué no cambiaron de curso, y tomaron una ruta más al sur libre de hielo sigue siendo uno de los misterios irresueltos. Lo único que se puede asumir es que el barco debía llegar a su destino tan rápido como fuese posible en su viaje inaugural. Y dado que no se habían visto icebergs hasta el momento, el lujoso buque mantuvo su máxima velocidad porque se deseaba romper el récord del tiempo entre los puertos de Southampton, en Gran Bretaña, y de Nueva York en Estados Unidos.
Cerca de las 21:40 horas se recibieron más avisos sobre la presencia de icebergs, pero no fueron pasados a los oficiales. Durante el día se habían ido acumulando una gran cantidad de telegramas privados que necesitaban ser transmitidos, y los operadores de radio estuvieron ocupados durante toda la noche con este trabajo. En la confusión general del tráfico de radio, los avisos de la presencia de hielo fueron largamente ignorados. De hecho, el operador que recibió la última advertencia estaba extremadamente molesto por la interrupción. Pero era claro que los oficiales tampoco tenían la experiencia suficiente para tratar con icebergs y se contentaron con la información proveniente de la cofa del vigía. De todos modos, el vigía ni siquiera contaba con binoculares, que se habían extraviado en Southampton.
A las 23:40 horas los dos vigías asustaron a los oficiales con el alarmante mensaje: ?¡Atención, Iceberg a la derecha!? El Primer Oficial, de apellido Murdoch, tuvo menos de un minuto para reaccionar. Decidió detener inmediatamente el buque y retroceder a toda marcha. De esta forma, se prevenía una colisión frontal. Pero como no fue posible detener completamente el barco, la proa colisionó con el iceberg. Más tarde, Murdoch, quien no sobrevivió a la tragedia, fue severamente criticado por esta decisión. De acuerdo con los analistas hubiera sido mejor gobernar el buque directamente contra el iceberg. A pesar de que se hubiera dañado la proa, probablemente el “Titanic” no se habría hundido.
Luego del choque, en un primer momento pareció desde el puente que este no había tenido consecuencias. Unos pocos pasajeros que todavía estaban despiertos apenas se dieron cuenta de nada. Pero cuando oyeron que el buque ?apenas? había rozado un iceberg volvieron a sus cabinas y salones.
Abajo, en las entrañas del buque, los efectos del choque con el iceberg eran más evidentes. Los caldereros e ingenieros escucharon un fuerte ruido y vieron el agua entrar a raudales. Se dio inmediatamente la orden de sellar las escotillas para cortar la circulación de aire a los hornos. Pero veinte minutos después de la colisión, cuando el Capitán Smith y el constructor en jefe investigaron la situación debajo de cubierta, la sala de correo ya estaba inundada. El casco del buque estaba dividido en 15 compartimientos herméticos, si sólo cuatro de estos se hubiera inundado, el barco hubiera podido mantenerse a flote, pero fueron cinco los compartimientos afectados. Y cómo pronto estarían llenos de agua, que luego inundaría los demás compartimientos, el destino del “Titanic” era hundirse. El constructor estimó que quedaba máximo una hora para evacuar el barco. El capitán Smith no perdió el tiempo. Sabía que al menos 1000 personas deberían permanecer a bordo, ya que no había botes salvavidas para todos. Cerca de las 00:15 horas dio la orden de descubrir los botes salvavidas y envió un SOS. Esta señal había sido introducida poco tiempo antes, y el “Titanic” era uno de los primeros barcos en utilizarla. Cuando se lanzaron las bengalas de auxilio, hasta el último de los pasajeros debe haberse dado cuenta de que algo terrible había sucedido. Muchos habían seguido ya las instrucciones y se encontraban en la cubierta del barco, con los chalecos salvavidas puestos.
El acceso a los botes salvavidas siguió una regla simple: mujeres y niños primero, sin sus posesiones. A babor, el oficial Lightoller supervisaba el embarque en los botes salvavidas, mientras a estribor lo hacía el primer oficial Murdoch.
Alrededor de las 00:25 horas salió el primer bote, a pesar de que solo llevaba 28 pasajeros de primera clase, cuando 65 lugares estaban disponibles. Mientras Lightoller tenía que insistir en dejar sólo a las mujeres acceder a los botes, Murdoch tenía dificultades en convencer a la gente de subirse a ellos. Al principio, muchos todavía creían que el “Titanic” era más seguro que los botes salvavidas. Unas pocas mujeres de edad madura tuvieron que ser introducidas a la fuerza. Mientras tanto en la cubierta se sucedían dramáticas escenas. Ida Straus, la esposa del millonario, no quería separarse de su esposo. Otros hombres se despedían valientemente de sus familias. Los pasajeros de tercera clase habían sido los últimos en enterarse del accidente. Algunos sólo se enteraron cuando sus cabinas ya estaban inundadas. Pronto el caos se hizo total.
En el término de una hora, 25.000 toneladas de agua se habían abierto camino adentro del barco. Cerca de la 01:00 horas la proa del buque estaba bajo agua. La banda de música trataba todavía de mantener la moral de los condenados a muerte tocando animados ragtimes. Algunos pasajeros parecían ignorar lo que sucedía. En el salón de fumar de primera clase los hombres jugaban tranquilamente a las cartas. El heredero de la inmensa fortuna de la familia Guggenheim insistió en vestirse con sus mejores ropas de gala, diciendo que al menos quería ?morir como un caballero?. A la 01:30 horas cuando la proa ya estaba hundida en el agua, la gente apenas podía permanecer parada en la inclinada cubierta, unos pocos pasajeros trataron de saltar a los botes casi llenos, y sólo pudieron ser detenidos con disparos de advertencia.
Cerca de la 01:55 horas incluso el hombre más rico de los que iban a bordo, John Jacob Astor, tuvo que aceptar que su dinero ya no le servía de nada. Llevó a su esposa embarazada a un bote salvavidas, y pidió ser autorizado a subirse. Pero el oficial Lightoller permaneció inflexible: únicamente mujeres y niños. Aunque al final el bote partió con sólo dos tercios de su capacidad completa.
De acuerdo con los sobrevivientes, una vez que los botes hubieron partido, una extraña calma invadió las cubiertas. A las 02:15 hs. el agua había alcanzado el nivel de la primera chimenea. Luego siguieron ruidos sordos, crujidos y bramidos. La iluminación del buque parpadeó y finalmente se apagó. La popa se inclinó hasta un ángulo de 45 grados. Se había alcanzado un punto crítico entre la tercera y cuarta chimenea, y el buque se partió en dos bajo su enorme peso. La parte más grande se alzó hasta los 75 metros y luego el buque considerado insumergible se hundió, empezando por la proa. A pesar de que teóricamente había todavía cientos de lugares vacantes en los botes salvavidas, los pasajeros remaron alejándose de aquellos que clamaban por ayuda desde el agua, por miedo a que el bote zozobrara si demasiada gente se subía. Sólo el bote número cuatro recogió a cinco personas del agua, dos de las cuales murieron a bordo.
En este punto, los propios botes salvavidas no estaban fuera de peligro. Algunas personas estaban heridas, mientras que otras sufrían el frío con vestimenta inapropiada. ¿Cuándo llegaría ayuda? ¿Quién rescataría a las víctimas del naufragio?
El buque más cercano al “Titanic” era el “Carpathia” de la compañía Cunard, que había partido de Nueva York con destino Gibraltar el 11 de abril de 1912. Había cambiado su curso inmediatamente después de recibir la primera llamada de auxilio y se dirigía a la escena del accidente. Le llevó cuatro horas llegar, a pesar de que el capitán había dado la orden de hacerlo a toda marcha. Afortunadamente el “Carpathia”, que generalmente estaba lleno de emigrantes, no llevaba su carga completa y le fue posible embarcar a todos los sobrevivientes del “Titanic”. Entre las 4:14 y las 8:30 horas, 315 mujeres, 52 niños y 126 hombres fueron registrados como pasajeros, y 210 miembros de la tripulación fueron admitidos a bordo.
Como dije antes, Dios quiera que al Independence of the Seas no le suceda algo parecido.