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De nuevo en Guatemala

Jueves, Noviembre 27th, 2008

Tengo el agrado de informar a mis lectores que desde hace una semana mi hijo Alejandro y yo ya estamos de regreso en Guatemala, después de nuestro largo viaje a la Patagonia Argentina, con breves escalas en Lima (Perú) y en Buenos Aires, pero confieso que yo todavía no había podido escribir porque me fue indispensable descansar unos días debido a que vine sumamente cansado por las enormes distancias que hay que recorrer en automóvil y, sobre todo, por lo que es preciso caminar a pie en ciertos lugares, tales como la reserva natural de pingüinos de Magallanes, en el lugar denominado Punto Tombo, a 180 kilómetros de Puerto Madryn, a 120 kilómetros de la ciudad de Rawson, capital de la provincia de Chubut, y a 110 kilómetros al sur de Trelew, donde tuvimos que caminar a pie 4 kilómetros sobre una montaña cubierta de piedrín para llegar al lugar donde todos los años por estas fechas se congregan miles de pingüinos de Magallanes en sus cuevas con sus respectivas parejas (porque practican la monogamia), cuidando sus huevos o sus pichones para después lanzarse al mar abierto en marzo o abril y volver nadando a las costas de Brasil próximas a Río de Janeiro.


Miles de pingüinos magallanes se reunen todos los años durante varios meses en Punto Tombo para buscar una pareja y tener hijos antes de regresar a las costas de Brasil. Para llegar a ese lugar tuvimos que recorrer en automóvil por una excelente carretera pavimentada 180 kilómetros de ida desde Puerto Madryn y otros 110 kilómetros de regreso al aeropuerto de Trelew, además de haber tenido que caminar a pie 4 kilómetros por una montaña cubierta de ripio y piedrín.
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Pero ahora que ya he descansado suficiente para poder comenzar a escribir de nuevo, invito a mis asiduos lectores a volver a visitar este blog todos los días porque me propongo volver a regularizar mis columnas.
Primero que todo creo necesario decir que, indudablemente, este fue el último largo viaje que haré en lo que me pueda quedar de vida antes de emprender el inevitable viaje final a la etapa siguiente, porque una de las principales enseñanzas que obtuve en este viaje es que no fui a cumplir precisamente eighteen years (18 años en inglés), sino 80 eighty years y les aseguro que esos 62 años de diferencia pesan mucho para hacer esos esfuerzos dignos de un boy-scout. Descubrí que es un error exigir a un cuerpo viejo y cansado que haga lo que una mente jovial le propone. Sin embargo, aunque muy largo y cansado, el viaje fue sumamente interesante y no me arrepiento en lo más mínimo de haberlo hecho, sino, todo lo contrario, me satisface haberlo podido hacer.
La última vez que escribí fue el domingo 17 del mes en curso, desde El Calafate, un día antes de visitar los gigantescos e imponentes glaciares Perito Moreno y Upsala, pero no les había dicho nada sobre nuestra corta estadía en Lima y hoy voy a comenzar a hacerlo. En esta ciudad nos hospedamos en el hotel Meliá-Lima, que es un albergue discreto, sin muchas pretenciones, pero muy cómodo y con excelente servicio, está bien ubicado en la zona residencial denominada San Isidro, vecina a Miraflores.
Pero antes de comenzar a relatar los detalles de este largo viaje hasta el puerto de Ushaia, en el Canal de Beagle -también llamado ?el fin del mundo”, en la inmensa Patagonia Argentina-, quiero referirme a un controvertido personaje que fue electo Presidente del Perú en tres períodos consecutivos, pero actualmente está en la cárcel después de haber sido detenido en Chile y extraditado al Perú, acusado de corrupción y de haber cometido delitos de lesa humanidad y violado derechos humanos cuando combatió y derrotó al terrorismo subversivo, y hoy está siendo procesado: el ingeniero Alberto Ken’ya Fujimori Fujimori.

El ex presidente Fujimori durante el proceso que se le está siguiendo por estar acusado de haber cometido actos de corrupción y delitos de lesa humanidad.
Como en todas las ciudades del mundo, para hacer una encuesta informal de la opinión popular me gusta hablar con los choferes de taxi, y al hacerlo aquí llegamos a la conclusión de que, por unanimidad, estos opinan que ?el chino? -como llaman a este controvertido peruano-japonés ex presidente Fujimori-, fue ?un buen gobernante?, al extremo que muchos creen que podría ganar otra elección si acaso pudiese volver a lanzar su candidatura presidencial. Alberto Fujimori desempeñó la Presidencia del Perú entre el 28 de julio de 1990 y el 21 de noviembre del año 2000, cuando renunció por correo electrónico desde Tokio, Japón. Entonces el Congreso designó Presidente temporal al ilustre abogado Valentín Paniagua, quien gobernó hasta que hubo nuevas elecciones.
De acuerdo a mi sondeo informal, todos los choferes de taxi, sin ninguna excepción, comparten la opinión que la economía del Perú estaba en pésimas condiciones en 1990 cuando el ingeniero agrónomo Fujimori recibió la Presidencia de manos del actual presidente Alan García Pérez, y para enfrentar la grave crisis inflacionaria se hizo asesorar por economistas del Fondo Monetario Internacional y aplicó medidas atinadas, por lo que cuando lanzó de nuevo su candidatura para la reelección obtuvo el 64 por ciento de los votos a pesar de que entonces su competidor fue el bien acreditado ex Secretario General de las Naciones Unidas, doctor Javier Pérez de Cuéllar. Todos dijeron que en los años que Fujimori ocupó la presidencia la situación económica y social estuvo mejor que hoy y, además, había paz social porque combatió con éxito a las agrupaciones terroristas subversivas como Sendero Luminoso, de ideología maoista y liderado por el profesor Abimael Guzmán, y Movimiento Revolucionario Tupac Amaru (MRTA), de tendencia guevarista, pero le causó mucho daño la influencia del abogado y ex capitán Vladimiro Montesinos, quien durante algún tiempo fue su jefe de Inteligencia. No encontré un solo peruano que me dijera que está de acuerdo con que Fujimori esté en la cárcel y sea juzgado por violación a los derechos humanos cuando desalojaron a los terroristas que habían tomado por asalto la residencia del embajador del Japón.
Alberto Fujimori Fujimori nació en Lima, hijo de Naoichi Fujimori y Mutsue Fujimori, ambos nativos de la prefectura japonesa de Kumamoto, quienes viajaron al Perú en busca de trabajo y mejores condiciones de vida en 1934. Sus padres, apelaron al consulado japonés de ese entonces para registrar al niño en el Koseki familiar lo que después le permitió obtener la ciudadanía japonesa.
Fujimori obtuvo su educación primaria en el Colegio Nuestra Señora de la Merced, La Rectora, graduándose luego de La Gran Unidad Escolar Alfonso Ugarte en Lima. Cursó sus estudios de pregrado en la Universidad Nacional Agraria La Molina en 1957, graduándose en 1961 como el primero de su clase en la carrera profesional de Ingeniería Agrícola.
Posteriormente, en 1964 estudió Física Pura en la Universidad de Estrasburgo, en Francia, donde obtuvo un postgrado en la Universidad de Wisconsin-Milwaukee en los Estados Unidos, que en 1969 le otorgó un máster en Ciencias Matemáticas.
Ingresó en la Universidad Nacional Agraria, en la cual a través de sucesivos ascensos fue nombrado decano de la facultad de Ciencias Naturales. En 1984 fue elegido Rector, cargo que ocupó hasta 1989. En 1987, fue dos veces presidente de la Asamblea Nacional de Rectores. Desde 1987 hasta 1989 fue anfitrión de un programa de televisión llamado Concertando, que era transmitido por el canal de Televisión Nacional del Perú.
Elecciones de 1990
Fujimori se postuló a la presidencia en las elecciones de ese año al frente de la agrupación Cambio 90, el cual había creado el año anterior. Su candidatura fue apoyada al principio por sectores marginales de la sociedad peruana, los informales y algunos grupos de las iglesias evangélicas que hacían su ingreso en la vida política peruana. Obtuvo un 20% de los votos en la primera vuelta en abril de 1990, pasando a segunda vuelta contra el escritor Mario Vargas Llosa, de fama internacional, quien lideraba el Frente Democrático (Fredemo) que agrupaba a los principales partidos de derecha, y le ganó también al candidato del gobierno aprista, Luis Alva Castro.
En la segunda vuelta electoral, Fujimori recibió el apoyo de varios grupos de izquierda y el respaldo implícito del gobierno aprista de Alan García Pérez. Asimismo, empezaron a trabajar en su campaña una serie de asesores, entre ellos el abogado y ex-capitán Vladimiro Montesinos, quien al final terminó siendo su enemigo. El 8 de junio Fujimori venció a Vargas Llosa con el 60% de los votos.
El 28 de julio de 1990 inició su gobierno y pronto se desvinculó de los grupos evangélicos e informales que lo habían apoyado inicialmente y, debido a la falta de cuadros gubernamentales, su política de gobierno dependió de la asesoría del gobierno de los Estados Unidos de América y del Fondo Monetario Internacional (FMI), que enviaron a varios técnicos peruanos para aplicar sus planes. Fue en estas circunstancias cuando su asesor, el abogado y ex capitán Montesinos empezó a ocupar un rol preponderante en las filas de su gobierno.
Los principales hechos del primer período fueron la disolución del Congreso, la aprobación de una nueva Constitución en 1993, la derrota de los grupos terroristas Sendero Luminoso y el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA), lo cual puso fin a un largo y sangriento conflicto interno y se produjeron las reformas económicas introducidas en la economía para su recuperación. A Fujimori se le acredita haber logrado recuperar la estabilidad macroeconómica del país y haber combatido la amenaza terrorista mediante métodos no necesariamente adecuados, después de la desastrosa primera gestión del aprista Alan García, de 1985 a 1990.
Cierre del Congreso y crisis constitucional
La oposición en el Congreso de la República revisaba exhaustivamente el paquete de decretos legislativos expedidos por el Ejecutivo durante los tres períodos sucesivos de delegación de facultades legislativas dadas por el Legislativo y, además, se encontraba molesta porque el presidente había observado más de diez autógrafas de ley dadas por el Legislativo. Ante la negativa del Congreso para concederle amplios poderes para legislar sin fiscalización en temas económicos y de política antisubversiva; y alegando una falta de cooperación tanto del APRA como del FREDEMO, el 5 de abril de 1992 decidió disolver el Congreso de la República y suspender las actividades del Poder Judicial, hecho que, increíblemente, elevó sus niveles de popularidad sobre el 80 %. Este acto, denominado popularmente como autogolpe, fue apoyado por las fuerzas armadas y causó la crisis constitucional de 1992. En Guatemala, el ingeniero Jorge Serrano Elías trató de imitar su ejemplo, pero hacerlo le costó la Presidencia de la República y tener que irse al exilio a Panamá.
En el transcurso del primer periodo de su gobierno, siguiendo los consejos del Fondo Monetario Internacional (FMI), y contra lo que había prometido como candidato, Fujimori aplicó una reestructuración de precios llamada Shock que permitió superar el problema de la devaluación de la moneda, pero que provocó la devaluación de los salarios de la mayoría de la población. Asimismo, cambió la moneda al actual Nuevo Sol. Su política económica, basada en la aplicación de políticas económicamente radicales identificadas como Neoliberales, si bien estabilizó la vida económica tras la inflación del gobierno anterior, permitió la reinserción del Perú en el sistema financiero internacional y llevó a la privatización de todos los servicios del Estado a empresas extranjeras, las cuales obtuvieron muchos privilegios como exoneraciones de impuestos; la eliminación de grandes restricciones legales y laborales a las inversiones, que degeneraron en numerosas injusticias y en despidos masivos de obreros y empleados y la supresión de la protección a la industria nacional, que llevó a su práctica quiebra y al paro obrero. Asimismo, redujo al mínimo la actividad sindical y aumentó la actividad económica informal.
El 13 de noviembre de 1992, el general de división Jaime Salinas Sedó encabezó junto con un grupo de militares del Ejército peruano, un intento de golpe de estado contra el gobierno. Cuando los militares se alzaron contra él, Fujimori buscó refugio rápidamente en la embajada del Japón y denunció la medida como un intento de asesinarlo. Pero el intento de golpe pudo ser controlado y sus líderes fueron encarcelados.
Fujimori inició entonces un gobierno de emergencia al que se bautizó como Gobierno de Emergencia y Reconstrucción Nacional, el cual fue tildado como autoritario. Ese mismo año convocó elecciones para un Congreso Constituyente Democrático que sancionaría la Constitución de 1993 tras ser aprobada en referéndum, lo que trajo cambios en el funcionamiento del estado, dándole más poder al Presidente y recortando los poderes del Congreso, además de reducir el poder fiscalizador del estado en diferentes áreas. Esta Constitución fue aprobada mediante el referéndum de 1993 contando a favor el 52,24% de los votos válidos.
El 17 de diciembre de 1996, 14 integrantes del Movimiento Revolucionario Tupac Amaru (MRTA), liderados por el ex sindicalista Néstor Cerpa Cartolini asaltaron la residencia del embajador del Japón durante una recepción y tomaron como rehenes a 600 personas pertenecientes a lo más alto de la vida política, social y económica peruana. Durante las siguientes semanas y meses la crisis atrajo la atención internacional. Los secuestradores exigían la liberación de varios presos del MRTA. El gobierno de la Santa Sede envió como negociador a Juan Luis Cipriani, a la sazón arzobispo de Ayacucho, y se consiguió la liberación de la mayoría de los rehenes, quedando únicamente 72 de ellos. La Cruz Roja Internacional también fue aceptada por los miembros del MRTA como organización competente para garantizar la alimentación y los cuidados de salud de los rehenes.
La crisis finalizó dramáticamente en abril de 1997 cuando en un operativo militar denominado Chavín de Huántar fueron liberados 71 de los 72 rehenes que todavía se mantenían cautivos, durante el cual una unidad modelo de comando del ejército ingresó a la residencia del embajador japonés por túneles subterráneos especialmente construidos para el efecto bajo la dirección personal del jefe de Inteligencia Montesinos. Los sucesos fueron transmitidos desde su inicio en vivo y en directo por la televisión en el Perú y en varios países del mundo vía CNN y otras cadenas de televisión extranjeras. Se informó que en la operación habían muerto dos de los comandos, un rehén y los 14 terroristas, algunos de los cuales, según afirmaron varios testigos, fueron asesinados a pesar de haber sido capturados vivos. Fujimori se valió del éxito de la operación para consolidar su apoyo entre la población en un momento en el cual comenzaban a aparecer crecientes denuncias de corrupción.
Desde 1992 se acusó a Fujimori de iniciar una política de intervención a los canales de televisión y periódicos para obtener el apoyo de éstos a su gobierno y el ocultamiento de actos de corrupción. De esta forma sobornó a varios de los directores de los principales medios de comunicación del país, con lo cual éstos fueron casi siempre favorables al régimen. A cargo de esta política estuvo el asesor de inteligencia Montesinos, el hombre fuerte del gobierno desde las sombras.
Se denunciaron varios casos de amenazas y amedrentamiento a periodistas. Los más críticos al gobierno, como César Hildebrandt, fueron despedidos e incluso se denunció un plan para el asesinato de éstos con el nombre de Plan Narval. En mayo de 1997 al ciudadano israelí nacionalizado peruano Baruch Ivcher, director del canal de televisión Frecuencia Latina, hasta entonces cercano al gobierno, se le retiró la nacionalidad peruana. Además, Ivcher fue forzado a abandonar el país por su oposición al cese de los miembros del Tribunal Constitucional.
Guerra y paz con Ecuador
A inicios de 1995 se produjo un conflicto armado con el Ecuador por la región fronteriza nororiental conocida como Cordillera del Cóndor. En marzo de ese año se firmó un alto al fuego en el palacio presidencial de Itamaraty en Brasilia, capital de Brasil. En los siguientes años se vivió una situación bastante tensa en las relaciones entre Perú y el Ecuador. Tras la llegada a la presidencia ecuatoriana de Jamil Mahuad, en agosto de 1998, se iniciaron negociaciones para obtener una solución definitiva al conflicto.
En octubre de 1998 se firmó el Acta de Brasilia, en la cual Ecuador y Perú aceptaron la fijación de la frontera en un tramo de 78 kilómetros en acuerdo a un dictamen de los garantes del Protocolo de Rio de Janeiro. En un acto simbólico, el Perú cedió al Ecuador como propiedad privada, sin ninguna soberanía, un kilómetro cuadrado de terreno donde se encuentra Tiwinza. El tratado trajo la oposición de varios miembros del gobierno y de la cúpula militar, que a raíz de esto tuvo que ser reorganizada. Asimismo, la oposición denunció un manejo manipulativo y poco sincero del conflicto con Ecuador.
Elecciones del 2000
A partir de finales de los 90, el gobierno de Fujimori enfrentó una creciente impopularidad mientras se descubrían numerosos casos de corrupción, retornaban las dificultades económicas y se hacían patentes las intenciones de éste de perpetuarse en el poder. En septiembre de 1998, el congreso (en el que los partidarios de Fujimori tenían la mayoría absoluta) desestimó el pedido de nulidad de la Ley de Interpretación Auténtica.
Sin renunciar previamente a su investidura de Presidente de la República, Fujimori se presentó como candidato para las elecciones generales del 2000. Tras una campaña proselitista empañada por constantes acusaciones de fraude, las elecciones tienen lugar en abril, en las cuales surgió sorpresivamente el economista Alejandro Toledo, líder del movimiento político Perú Posible, que aglutinó en torno suyo a grupos de oposición.
Durante la primera vuelta Fujimori superó a Toledo, quien se negó a participar en la segunda vuelta electoral sin haber presentado nunca su renuncia oficial ante el Jurado Nacional de Elecciones y llamó a la población a votar en blanco en la elección que tuvo lugar en mayo y en la que esta opción alcanzó solamente el 17% de los votos. A raíz de la victoria de Fujimori, sus detractores incitaron protestas y el 28 de julio, durante la toma de posesión de Fujimori, tuvo lugar la Marcha de los Cuatro Suyos dirigida por Toledo. Durante la marcha, se denunció la infiltración de matones para desorganizarla y ocurrió el incendio de una sede del Banco de la Nación, en el cual murieron 6 de sus empleados. Se especuló que el gobierno había ordenado iniciar el incendio, ya que las instalaciones se desplomaron por completo a pesar de ser de material noble, y en los enfretamientos entre los vehículos policiales y los manifestantes no se manifestó el poder destructivo como para destruir un edificio al punto que quedó el del Banco de la Nación.
En los últimos meses del año 2000, Fujimori se vio acorralado por los escándalos al interior de su gestión. Durante esas fechas, salió del Perú para asistir a la cumbre anual de la APEC, que este año tuvo su sede en Brunei, desde donde viajó después a Japón, y desde allá dimitió vía fax o correo electrónico a los pocos días. A pesar de lo cual fue, sin embargo, destituido por “permanente incapacidad moral” por el Congreso. Desde Tokio, gracias a su doble nacionalidad, evadió las acusaciones judiciales que pesaban en su contra hasta 2005.
El 7 de noviembre de 2005 viajó a Chile, donde fue detenido por las autoridades de aquel país. Entonces se inició, a instancias del gobierno peruano, el 11 de noviembre del mismo año, un proceso de extradición en su contra. El 21 de septiembre de 2007, la Corte Suprema de Chile acogió la petición para extraditarlo al Perú. Actualmente está siendo juzgado por 7 cargos, que incluyen 2 por falta a los derechos humanos, y 5 por corrupción. Ya ha sido sentenciado culpable por el ilegal allanamiento de la casa de su ex asesor de inteligencia, el abogado y ex capitán Vladimiro Montesinos y condenado a 6 años de privación de la libertad.

Momento en el que unos carabineros chilenos detuvieron en el hotel Marriott de Santiago al ex presidente peruano Alberto Fujimori y le conducían a la fiscalía que le informó que de inmediato sería extraditado a su país para ser juzgado.
Fujimori ha sido el líder de seis agrupaciones políticas: el Movimiento Cambio 90, el partido Nueva Mayoría, el movimiento Vamos Vecino, la Alianza Perú 2000, el partido Sí Cumple y la Alianza por el Futuro; además, ha intentado obtener una curul en el Senado japonés por el partido Kokumin Shintÿ. En la actualidad, aún cuenta con la simpatía de un amplio sector de la población del Perú y con una bancada de 13 miembros en el Parlamento Unicameral. Una de las Senadoras es su hija, de quien se dice que tiene buenas posibilidades presidenciales futuras.