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Les debo esta explicación

Lunes, enero 26th, 2009

Las personas que han leído todo, o casi todo, lo que he escrito y publicado en el transcurso de más de sesenta años que llevo ejerciendo este endemoniado pero apasionante oficio, se han enterado de que muchas veces he dicho que un periodista que no escribe, o que no tiene lectores, es como si no existiese, como si no estuviese vivo; y es probable que recuerden que también he dicho que yo no escribo para vivir –porque en Guatemala los periodistas somos muy mal remunerados–, sino vivo para escribir, que no es lo mismo, porque lo considero la razón de ser de mi existencia, y tengo la intención de escribir hasta el último día de mi vida; de continuar expresando lo que siento y lo que pienso hasta el día de mi muerte. Y seguramente es por eso que muchas personas me han hecho llegar mensajes de extrañeza por la irregularidad que he observado recientemente en este blog, porque no he escrito todos los días desde que regresé de mi reciente viaje a Argentina, donde en Buenos Aires celebré el 11 de noviembre mi 80 cumpleaños, con mi amado hijo Alejandro, y después viajamos a la Patagonia Sur y visitamos los imponentes glaciares que hay en El Calafate, después fuimos a Ushuaia, pintoresco puerto sobre el canal Beagle, conocido como ?el fin del mundo? por ser la ciudad más austral del planeta; y, finalmente, viajamos a Puerto Madryn y a 179 kilómetros de distancia a la Península Valdés para ver de cerca a las ballenas y después otros 100 kilómetros a Punta Toma, en puerto Pirámides, para estar un rato en el hábitat de los pingüinos patagónicos.
Pero después de relatarles ese inolvidable periplo solamente publiqué unos comentarios sobre el bochornoso ?informe? al pleno del Congreso de las actividades del primer año de gobierno del presidente Álvaro Colom Caballeros y no he publicado nada nuevo desde que, el miércoles pasado, publiqué la crónica de la espectacular juramentación del afroamericano Barack Hussein Obama como 44º. Presidente de los Estados Unidos de América, el país más poderoso del planeta Tierra, pero tambiém el más controversial y vilipendiado por los sectores de la izquierda más extremistas e intransigente.
Voy a tratar de explicar el por qué de mi comportamiento, aunque de manera alguna pretendo justificarlo: la verdad es que mi estado de ánimo no ha sido propicio para sentarme a escribir tranquilamente y por ello no he tenido deseos de hacerlo. Desde hace algún tiempo me he sentido muy deprimido –?de bajón?, como decimos comúnmente– por una serie de factores que les voy a explicar. Estoy seguro de que básicamente esto se debe a la mala situación por la que está atravesando nuestro amado país, digno de mejor suerte, debido a la generalizada corrupción administrativa y la reiterada impunidad, la creciente delincuencia común, la criminalidad, el alarmante imperio del narcotráfico mientras los cárteles de ?los zetas? y ?los pelones? luchan por controlar el tránsito de drogas por nuestro país, y mientras el nuevo ministro de Gobernación, Salvador Gándara, pide a Dios todos los días que no se vaya a fugar de la cárcel el reo mexicano Daniel Pérez Rojas, alias “el Cachetes”, peligroso narcotraficante que se dice que fue el jefe de seguridad del cártel de “los zetas” y ya se ha fugado de dos cárceles “de seguridad”(?) de México, por lo que el alto funcionario está preocupado y declaró que desearía entregárselo a las autoridades mexicanas, sobre todo porque hace pocos días encontraron a corta distancia de la cárcel preventiva un automóvil con armas y municiones que se sospecha que haya sido colocado en ese lugar para tratar de organizar la eventual fuga del temible “Cachetes”, etcétera, etcétera. Y, encima de todo, la evidente impotencia o incapacidad de las autoridades para imponer a los delincuentes el respeto a las leyes, a la vida y a la propiedad privada de los habitantes que vivimos expuestos a que nos asalten para robarnos el automóvil o el teléfono celular y que nos maten si nos oponemos.
¡Díganme ustedes si no es como para deprimirse! Durante el año pasado hubo cerca de 800 asesinatos de mujeres, de los cuales solamente uno ha sido llevado a los tribunales y juzgado. En realidad, el año 2008 ha sido el peor en cuanto a la delincuencia. Pero en lo que va del primer mes del año en curso, ya se han reportado casi 30 asesinatos de mujeres, o sea más de uno por cada día que ha pasado. El colmo ha sido que ayer reportó un telenoticiario que apareció en una carretera cercana el cadáver de una mujer incapacitada porque tenía las piernas amputadas, a pesar de lo cual la mataron a balazos. Así mismo, todos los días hay por lo menos un asesinato de choferes de camionetas con sus ayudantes y se han producido numerosos asaltos a mano armada en las vías públicas mientras los automovilistas esperan que cambie el semáforo, en los que han asesinado a muchas personas hasta por robarle un teléfono celular y también ha habido numerosos secuestros.
Sin olvidarnos de que hasta el momento no ha pasado nada por la ?pérdida? –o evidente hueveo– en el Congreso de la República de 82.8 millones de quetzales y mientras tanto los ex presidentes de la Junta Directiva de ese Organismo del Estado, Rubén Darío Morales Véliz y el ex Rector de la USAC y ex ministro de Educación, doctor Eduardo Meyer Maldonado, siguen tan campantes e imperturbables como el escocés Johnny Walker y su ex secretario privado y el ex asesor financiero del Congreso siguen prófugos de la justicia y ni siquiera la mentada Interpol ha logrado averigüar su paradero.
Mientras tanto, el ex presidente de la República Alfonso Portillo Cabrera, alias ?pollo ronco?, quien había salido huyendo de nuestro país y se refugió en México, de donde por insistentes gestiones del Ministerio Público guatemalteco fue deportado y enviado engrilletado a Guatemala en un avión del MP mexicano, pero, para sorpresa de la mayoría de guatemaltecos, cuando llegó y fue presentado ante el juez Julio Jerónimo Xitumul, éste, en vez de mandarlo a la prisión preventiva mientras se averigüa si procede o no enjuiciarlo por el delito de peculado por más de cien millones de quetzales, le impuso una pinche medida sustitutiva por un millón de quetzales y el ?pollo ronco? quedó libre después de pagar una fianza tan baja; y después han seguido el mismo camino otros ex funcionarios públicos como el ex poderoso jefe de la Secretaría de Asuntos Administrativos y de Seguridad (SAAS) de la Presidencia Carlos Quintanilla y el ex jefe de la secretaría de Análisis Estratégicos (SAE) Gustavo Solano, ambos acusados por el mandatario de haberle espiado con micrófonos, y Xitumul también les impuso medidas sustitutivas, y lo mismo hizo con el ex ministro de Gobernación Byron Barrientos, quien fue detenido el 11 de marzo del 2004 y acusado de desviar 81 millones de quetzales del presupuesto de ese ministerio, y estaba en la prisión preventiva para hombres de la zona 18, pero Xitumul le dejó en libertad, con lo cual demostró que es un buen negocio ?desviar? millones de quetzales del erario público y pasar unos cuantos años en la prisión preventiva para salir multimillonario por el resto de su vida. Por todas estas coincidentes decisiones se sospecha que al juez Xitumul ?le untaron la mano?.
¡Qué país es éste! ¡Aquí ya no se puede vivir! ¡Esto no es vida! Me dan ganas de marcharme y regresar al fin del mundo. Sin embargo, no creo que lo correcto en mi caso sea hacer mutis, callarme la boca, no decir nada sobre tantas cosas criticables que están sucediéndose en diferentes ámbitos, particularmente en las actividades políticas. Por ejemplo, la inconstitucional intromisión del presidente Colom en los asuntos internos del Congreso de la República para la elección de la junta directiva y la integración de las diferentes comisiones. Comprendo que no es con mi silencio como puedo contribuir en algo, con mis comentarios, a que estas cosas no se hagan y se superen. Estoy consciente de que mi deber periodístico sería continuar denunciando las constantes violaciones a la Constitución y demás leyes vigentes que cometen nuestras actuales autoridades. Pero no me dan ganas de seguir haciéndolo.
Les confieso que a mis 80 años de edad ya me siento viejo y cansado, y creo que lo mejor sería que el poco tiempo que me quede de vida lo emplee en otras cosas en las cuales no me exponga a que por criticar al Presidente de la República, que evidentemente se cree un rey a quien no se le puede criticar y me acuse de estar tratando de desestabilizar a su gobierno y me suelte un montón de groseros insultos inmerecidos. Por eso es que ya se anda diciendo que el padecimiento más generalizado que hay en Guatemala actualmente es el de colom irritable. Espero que me entiendan.
A pesar de todo lo dicho, y de que creo que en verdad ya estoy muy viejo y cansado, solamente esperando a Godot en cualquier momento (como la obra teatral de Thomas Beckett) ya sea por motivos naturales o por la violencia y criminalidad imperantes, voy a ponerme a analizar serenamente lo que voy a hacer durante el corto tiempo que me resta de vida y después lo voy a consultar también con algunos de mis buenos amigos antes de tomar una firme determinación sobre el particular. Pero prometo que les voy a mantener informados. Mientras tanto, ténganme un poco más de paciencia, por favor.