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Comunistas, izquierdistas y anticomunistas (4)

Miércoles, Marzo 18th, 2009

Cómo fue que comenzó la lucha guerrillera en Guatemala.
Algunas personas despistadas han dicho que la insurrección guerrillera comenzó el 13 de noviembre de 1960 con el frustrado levantamiento que se produjo en el cuartel General del Ejército, denominado “Matamoros” de parte de unos oficiales que integraban una organización secreta denominada ?Los juramentados?, cuyo nombre en clave era ?Logia del Niño Jesús?. ¡Pero eso no es verdad! Los oficiales que se levantaron en armas ese día, lo que realmente perseguían no era derrocar al Presidente Constitucional de la República, general e ingeniero Miguel Ydígoras Fuentes, sino obligarlo a tomar ciertas medidas correctivas de las cuales las principales eran: 1) clausurar inmediatamente la base militar norteamericana en la finca “Helvetia”, en Retalhuleu, donde un buen número de cubanos exiliados anticomunistas estaban siendo entrenados por la CIA para invadir la isla de Cuba por Bahía Cochinos y derrocar el régimen comunista de Fidel Castro; 2) destituir al coronel Rubén González Siguí (“Puñalada”) del cargo de ministro de la Defensa, y a su hermano, licenciado Carlos (“Carolo”) González Siguí, Secretario general de la Presidencia de la República, a quienes acusaban de cometer serios abusos de poder y actos de corrupción; y también a los coroneles Catalino Chávez, comandante del cuartel Guardia de Honor, Ernesto Molina Arriaga, comandante del cuartel Mariscal Zavala, José Luis Lemus, comandante de la Fuerza Aérea y Enrique Gálvez Sobral; y 3) alejar de su lado a unas personas que, en opinión de los alzados, eran malas influencias para el gobierno, entre ellas a un escocés de nombre Ian Munn, que entonces todavía estaba casado con la hija del presidente y a quien acusaban de traer contrabando de whisky, y al doctor Luis Morales Gómez, banquero colombiano que se hizo muy amigo del general Ydígoras Fuentes cuando éste era embajador en Colombia y al hacerse cargo de la Presidencia de la República le nombró su asesor económico y se decía que le sugería negocios corruptos.
Cuando se produjo esta situación, el presidente Ydígoras Fuentes se encontraba en Quetzaltenango con su esposa y unos pocos amigos, como huésped del gobernador, Mariano López Mayorical, y cuando leyó las exigencias de los alzados respondió: ?¡A mí no me pueden exigir que haga lo que ellos quieren!?, y ordenó organizar de inmediato el regreso a la capital, por la vía aérea, a pesar de que había sido informado por su piloto, coronel Antonio Batres, de que las instalaciones de la Fuerza Aérea Guatemalteca (FAG) estaban tomadas por los alzados que tenían detenido en la oficina del nuevo jefe al señor Roberto Alejos Arzú, propietario de la finca ?Helvetia?, amigo de toda la confianza y consejero del presidente. Pero esto no amilanó ni en lo más mínimo al veterano militar y ordenó a su piloto volar a la capital, y cuando aterrizaron en la pista de la FAG hizo llamar al oficial que ya había asumido la jefatura en vez del coronel Lemus y le convenció de deponer su actitud y respetar la institucionalidad.
De regreso en la denominada “Casa Crema” el general Ydígoras Fuentes ordenó tomar las medidas que estimó pertinentes para hacerle frente al alzamiento originado en el Cuartel General ?Matamoros? encabezado por los oficiales Rafael Sesam Pereita, Alejandro De León Aragón, Francisco Franco Almendáris y Vicente Loarca, a quienes se les unieron los tenientes Marco Antonio Yon Sosa y Arturo Chur del Cid, por la circunstancia que se encontraban arrestados y para apoderarse de las instalaciones dieron muerte al coronel Lisandro Ortiz Córdoba, segundo jefe del cuártel y al teniente Mayén, en tanto que en la base de Zacapa también se habían levantado en armas unos oficiales jóvenes, y ordenó organizar una columna para perseguir a los alzados y retomar la base de Zacapa, lo cual se hizo exitosamente bajo las órdenes del coronel retirado Enrique Peralta Azurdia, quien tenía el cargo de Director del Departamento Agracio Nacional (DAN) y del coronel Javier Aguilera Martínez, y los mayores Ricardo Peralta Méndez y Rafael Sáenz Calderón, después de haber librado una batalla contra los insurgentes que les obligó a huir hacia Zacapa, donde tampoco pudieron resistir el ataque de las fuerzas leales al gobierno. Los alzados huyeron entonces de Zacapa y se apoderaron de Puerto Barrios al mando del coronel Eduardo Llerena Muller (?El loco?), donde tomaron el control del aeropuerto militar y celebraron un mitin para tratar de incoporar a la población al movimiento.
Pero esa situación tampoco duró mucho tiempo porque las tropas leales les atacaron y con el apoyo de la Fuerza Aérea recuperaron Puerto Barrios. En tales circunstancias, el presidente Ydígoras Fuentes -que era un hombre sumamente temerario- decidió volar a Puerto Barrios y me invitó a acompañarle. Pero cuando me llamó por teléfono para hacerme la invitación ya se encontraba en la oficina del jefe de las FAG y cuando yo llegué ya se había marchado, pero me dejó dicho que me dejaba para transportarme un AT-11 y algunos de sus ayudantes del Estados Mayor Presidencial. Y yo, que era amigo del general e ingeniero y por ser un periodista ?shute?, me subí a ese avión en el que estuve a punto de perder la vida, de no haber sido por la gracia de Dios y la afortunada pericia del piloto, teniente Carlos Morales Villatoro (?Moralitos?), hoy general retirado y dedicado a ejercer la profesión de abogado después de haber sido ministro de Gobernación.
Cuando llevábamos más de una hora y media de vuelo, el avión se quedó sin luces y sin instrumentos, las ruedas del tren de aterrizaje no bajaban, además de que ya nos quedaba muy poca gasolina, y ya se estaba pensando en acuatizar en el mar, pero por un milagro el piloto y el copiloto vieron abajo las luces de otro avión que ya había aterrizado y Moralitos se lanzó a aterrizar de emergencia en esas condiciones. Nos salvamos milagrosamente gracias al magnífico aterrizaje de panza forzoso del avión que se arrastró por toda la pista.

Vean cómo quedó el avión.
Después de eso, al regresar a la capital el presidente Ydígoras Fuentes logró estabilizar la situación nombrando a militares para desempeñar los cargos de ministros. Los partidos pequeño-burgueses de Guatemala habían desaparecido con la caída del régimen de Arbenz, y quedó en la clandestinidad solamente el comunista, Partido Guatemalteco del Trabajo (PGT), expresión política de obreros del campo y la ciudad, así como de los campesinos. Actuando en la clandestinidad y bajo constante persecución, este partido había seguido impulsando una reorganización de los sectores populares y pequeño burgueses progresistas. Y en su III Congreso de 1960, acordó impulsar todas las formas de lucha. En 1961 el Comité Central aceptó la creación de un brazo armado y en 1962 se creó un grupo guerrillero primero con el nombre ?20 de octubre? que empezó a actuar el 14 de marzo de 1962 en Concuá, Baja Verapaz, situado en la ribera del río Motagua bajo las órdenes del pundonoroso coronel e ingeniero Carlos Paz Tejada, ex Jefe de las Fuerzas Armadas cuando sustituyó al mayor Francisco Javier Arana, durante el gobierno del doctor Juan José Arévalo, y después ministro de Comunicaciones del gobierno del coronel Jacobo Árbenz Guzmán. En el grupo participó también el estudiante Rodrigo Asturias Amado, hijo del abogado, periodista y novelista Miguel Ángel Asturias, quien obtuvo el premio Nobel de Literatura sólo cinco años más tarde, cuando era embajador en Francia del gobierno del licenciado Julio César Méndez Montenegro. El coronel Paz Tejada logró escapar y logró huír a la capital, donde fue recibido en calidad de “asilado” en el Palacio Arzobispal por el Arzobispo Metropolitano, monseñor Mario Casariego y Acevedo, quien gestionó un salvoconducto para que pudiese salir del país de regreso a México, donde trabajaba en un proyecto que estaba a cargo del general Lázaro Cárdenas, ex presidente de ese país. Por su parte, Rodrigo Asturias Amado fue hecho prisionero porque estaba demasiado gordo y le fue imposible huír, y fue trasladado a la cárcel de Salamá, de donde pronto fue dejado en libertad gracias a que el general Ydígoras Fuentes era su padrino y lo perdonó después de jaber hablado por teléfono con su compadre “Miguelón”, con la condición (que ambos aceptaron) que nunca más volvería a intentar ser guerrillero. Sin embargo, con el tiempo Rodrigo Asturias llegó a ser el comandante Gaspar Ilom del grupo guerrillero denominado Organización Revolucionaria del Pueblo en Armas (ORPA), que dio mucho qué hacer al Ejército en la zona del Occidente del país, particularmente en el departamento de San Marcos.
Pero ese primer grupo guerrillero fue aniquilado en Concuá debido a errores de organización y a la carencia de estrategia militar por tropas del Ejército al mando del entonces teniente coronel Rafael Arreaga Bosque, quien algún tiempo después alcanzó el grado de coronel y ocupó el cargo de ministro de la Defensa y posteriormente fue Cónsul General en Miami y a su regreso fue asesinado en la 10a avenida de la zona 1 por elementos de la guerrilla urbana.
Los oficiales que habían tomado parte en la insurrección del 13 de noviembre habían logrado huír a Honduras y a El Salvador y solicitaron el apoyo del gobierno de Cuba para poder continuar en la lucha, pero Fidel Castro les respondió que los ayudaría solamente después de que conformaran una organización, lo cual hicieron con el nombre Movimiento Revolucionario 13 de Noviembre (MR-13), bajo la dirección del teniente Luis Turcios Lima y de los capitanes Alejandro De León Aragón, Marco Antonio Yon Sosa (“El Chino”) y Luis Trejo Esquivel, quienes en esa forma decidieron lanzarse de lleno a la guerra de guerrillas contra el Ejército demás fuerzas represivas del gobierno.
Finalmente, en marzo de 1963 se produjo con éxito un golpe de Estado contra el agotado gobierno ydigorista de parte la Institución Militar, el cual le fue encomendado presidir al ministro de Defensa, coronel Enrique Peralta Azurdia, quien al principio se negó a participar en el golpe de Estado, pero después aceptó encabezar el gobierno militar para impedir que lo hiciese el coronel Miguel Angel Ponciano, ex jefe de la Fuerza Aérea y ex embajador en la República Dominicana, quien había sido uno de los organizadores de este golpe de Estado.
En diciembre de 1962 fueron creadas las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) por una fusión de los oficiales del MR-13, el llamado Movimiento 12 de abril, formado por estudiantes de segunda enseñanza y universitarios, radicalizados desde las luchas callejeras de marzo-abril de ese año, y el Movimiento 20 de Octubre, con lo cual el Partido Guatemalteco del Trabajo (PGT) se unió decididamente a la lucha armada. Fue de esta forma como realmente se inició en Guatemala la lucha subversiva guerrillera. Cualquier otra versión que quieran dar no estará apegada a la verdad histórica. (Continuará)