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LA MALDICIÓN DE LOS KENNEDY (4)

Jueves, septiembre 10th, 2009

Robert Francis (“Bobby”) Kennedy, o RFK

Así era “Bobby” Kennedy cuando asumió el cargo de Fiscal General.
Séptimo hijo del magnate Joseph P. Kennedy Sr y de Rose Fitzgerald, y séptimo hermano del ex presidente John Fitzgerald Kennedy, nació en Brookline, Massachusetts, el 20 de noviembre de 1925 y murió a los 43 años de edad, asesinado a balazos en Los Ángeles, California, el 6 de junio de 1968. Como todos sus hermanos, ingresó en la Universidad de Harvard para estudiar Derecho, pero abandonó temporalmente los estudios durante la Segunda Guerra Mundial para servir en la Marina de los Estados Unidos. Una vez terminada la guerra, prosiguió sus estudios, graduándose en la Universidad de Virginia en 1951.

Ethel Skakel Kennedy, ferviente católica y fiel esposa de Robert Kennedy.
Unos meses antes de graduarse de abogado en la Universidad de Virginia, el 17 de junio de 1950 contrajo matrimonio con Ethel Skakel, hija del adinerado George Skakel, propietario del poderoso consorcio de acero Great Lake Carbon Corporation de Chicago, Illinois, que profesaba la religión protestante, pero su esposa Ann Brannack era católica y educó a Ethel con esa religión en Greenwich, Connecticut. Con “Bobby”, también católico, eran procrearon once hijos: Kathleen Hartington, nacida en 1951; Joseph Patrick II, nacido en 1952; Robert Francis, Jr. nacido en 1954; David Anthony nació en 1955 y murió en 1984; Mary Courtney, nacida en 1956; Michael LeMoyne, nació en 1958 y murió en 1997; Mary Kerry, nacida en 1959; Christopher George, nacido en 1963; Matthew Maxwell Taylor, nacido en 1965; y Douglas Harriman, nacido en 1967. Rory Elizabeth Katherine nació en 1968, unos meses después del asesinato de su padre.

Esta foto de la bella Marilyn Monroe es ampliamente conocida mundialmente.
A pesar de estar considerado un “devoto católico practicante” (o por esa misma razón), “Bobby” Kennedy era también un empedernido mujeriego, como lo fueron también su padre, Joseph P. Kennedy Sr. y su hermano JFK, y después del escándalo que la bella estrella de cine Marilyn Monroe le hizo al Presidente el día que celebraban su cumpleaños en el Madison Square Garden de Nueva York cuando se subió al escenario dri¡ogada o en estado de ebriedad a cantarle el “Happy Birthday”, fue a visitar a la estrella de cine en nombre de su hermano para indicarle que éste prefería dar por terminada su relación amorosa… ¡pero él se quedó con el mandado! Por haber compartido unas horas con ella se enamoró también y se enredó con ella en una relación amorosa muy apasionada hasta el día que ella aparentemente se suicidó completamente desnuda sobre su cama con una sobredosis de barbitúricos.
Uno de los dos hermanos de Ethel, Bob Skakel, fue amigo mío y en una ocasión que vino a Guatemala nos invitó a ir a Washington en su avión privado al ingeniero Miguel Ydígortas Laparra, hijo del presidente Ydígoras Fuentes, y a mí para que Miguelito le transmitiese al presidente JFK un mensaje de su padre para que se llevaran a otra parte a los cubanos anticastristas que estaban siendo entrenados por la CIA en la finca Helvetia, de Retalhuleu, para llevar a cabo la invasión a Cuba por la Bahía de Cochinos. “Bob” Skakel era un hombre corpulento que en su juventud fue un excelente jugador de fútbol americano. Murió accidentalmente mientras estaba almorzando porque se le atoró en la traquea un pedazo de carne y se asfixió.
Al nada más graduarse de abogado, comenzó a trabajar como fiscal del Departamento de Justicia del estado de Massachusetts, cargo que abandonó al año siguiente para dirigir y asesorar a su hermano John Fitzgerald Kennedy en la campaña de éste al senado por Massachusetts. Tras la campaña exitosa de su hermano, Robert Kennedy colaboró durante un tiempo con la desacreditada comisión dedicada a cazar comunistas que presidía el tristemente famoso Senador por Wisconsin Joseph “Joe” MacCarthy, la que abandonó en 1954 para colaborar con el senador MacClellan, período en el que se destacó como asesor de un comité senatorial encargado de investigar las ilícitas actividades de los sindicatos, la Comisión Moover, entre los años 1957 a 1959. Cuando John Fitzgerald Kennedy decidió presentar su candidatura presidencial al Partido Demócrata, su hermano “Bobby” no dudó en abandonar su brillante carrera en del Departamento de Justicia para ponerse incondicionalmente a sus órdenes, realizando nuevamente las labores de director de campaña y principal asesor del candidato del partido Demócrata.

El día que JFK anunció el nombramiento de RFK como Fiscal General.
En el año 1960, una vez que John F. Kennedy fue elegido trigésimo quinto presidente de los Estados Unidos de América, su hermano Robert Kennedy fue nombrado Fiscal General del Estado, cargo equivalente a secretario o ministro de Justicia. Desde su nuevo cargo, Robert Kennedy inició una campaña, auspiciada en todo momento por su propio hermano, contra las actividades ilícitas de la mafia, marcada por la más estricta aplicación de las leyes. A la par, también se preocupó por desarrollar y llevar a la práctica los derechos civiles de las minorías, especialmente de color e hispana.
Robert Kennedy obtuvo uno de sus más resonantes éxitos precisamente en la lucha a brazo partido que entabló con el poderoso dirigente sindical Jimmy Hoffa, al que logró acusar de practicar métodos propios de los gansters, con pruebas de todo tipo de sus actividades ilegales y extorsionistas, logrando que se impusiera la pena de ocho años de cárcel al poderoso líder sindical. Durante una de esas audiencias Hoffa se disgustó tanto por las preguntas que le hacía el Fiscal General que lo insultó y en cierta forma lo amenazó y pasó mucho tiempo hasta que un día Hoffa “desapareció” misteriosamente en su automóvil en un lugar aislado a donde creyó que había acudido a una cita y su cadáver jamás ha aparecido. Hay algunas personas que sospechan que “Bobby” pudo haber sido quien ordenó esa operación.
El gangsteril caso contra el gángster Carlos Marcello

El gángster Carlos Marcello terminó riéndose del Fiscal Robert Kennedy.
Asimismo, el Fiscal General Robert Kennedy persiguió incansablemente a otro que era señalado como gángster, Carlos Marcello, propietario de varias casas de juego en la ciudad de Metaire, vecina a Nueva Orleáns. Y como no lograba que algún juez de Luisiana se atreviera a juzgarlo y condenarlo a prisión, hizo arreglos ilegales e indignos de su rango para que en un avión del Departamento de Migración lo trajera a “tirar” al aeropuerto de Guatemala alegando que había nacido en San José Pinula, para lo cual había conseguido previamente la complicidad de dos altos funcionarios del gobierno del General e Ingeniero Miguel Ydígoras Fuentes: el licenciado Antonio Valladares Aycinena, Procurador General de la Nación, y el ministro de Gobernación, licenciado Eduardo Rodríguez Genis, que se encargaron de falsificar en forma demasiado burda el libro de Registro Civil de esa población para asentar el supuesto nacimiento de Marcello en San José Pinula, aunque realmente había nacido en Trieste, pero ya era ciudadano americano y nunca había oído hablar de ninguna Pinula. El presidente Ydígoras Fuentes ordenó investigar meticulosamente el asunto y se comprobó que todo había sido una falsedad organizada por el Fiscal General Robert Kennedy para expulsar a Marcello de los Estados Unidos aunque fuese en esa forma ilegal y autoritaria. La reacción inmediata del mandatario de Guatemala fue ordenar a las compañías aéreas que lo regresaran a Nueva Orleáns, pero éstas se negaron a llevarlo porque habían recibido la amenaza, de parte de la Fiscalía de Washington, de que si lo hacían les iban a revocar el permiso para volar a ese país. Era vergonzoso que tan alto funcionario del gobierno de los Estados Unidos estuviese usando métodos gangsteriles contra un supuesto gángster. Entonces los abogados y los hijos de Marcello consiguieron alquilar un avión privado en el que volaron a un lugar en Texas, donde otro abogado ya había presentado un recurso de habeas corpus en favor de Marcello, quien así logró regresar a su país adoptivo. De más está decir que el presidente Ydígoras Fuentes hizo que sin pérdida de tiempo presentaran sus renuncias los dos altos funcionarios antes mencionados, a pesar de eran sus viejos amigos.
Aunque las relaciones de Robert Kennedy con el entonces vicepresidente Lyndon Johnson y con el director del FBI John Edgar Hoover estuvieron marcadas por mutuos recelos y por una enemistad recíproca y nada disimulada, tras el asesinato de su hermano John, el 20 de noviembre de 1963, Lyndon Johnson siguió manteniendo a Robert Kennedy en su cargo de Fiscal General, a pesar de que era ampliamente sabido que se tenían mutua antipatía. Empero, debido a la cada vez mayor tirantez entre ambos políticos, “Bobby” acabó presentando su dimisión tras llevar a cabo una delicada misión oficial en el Sudeste asiático que le confió el presidente Johnson, en septiembre de 1964.

“Bobby” Kennedy se había envejecido durante su campaña presidencial.
El mismo año de su dimisión, Robert Kennedy comenzó su campaña a la designación de senador por el estado de Nueva York, cargo que obtuvo a principios del año siguiente. En este foro cultivó fama de liberal, preocupándose con verdadero empeño por los problemas de las clases más desprotegidas y los problemas surgidos en los guetos urbanos. Robert Kennedy apoyó durante sus primeros años como senador la política exterior desplegada por Lyndon B. Johnson, pero paulatinamente fue apartándose de dicha línea política para acabar criticando abiertamente la progresiva escalada militar y la participación directa de los Estados Unidos en la Guerra de Vietnam. Esta circunstancia le permitió aglutinar el voto de un amplio sector de los votantes estadounidenses representado por la juventud radicalmente opuesta a la intervención de su país en una guerra tan lejana.
En la primavera de 1968, Robert Kennedy decidió presentar su candidatura a la presidencia dentro del Partido Demócrata, inducido por los éxitos iniciales de otro candidato demócrata, el senador Eugene Mac Carthy, y sobre todo tras la Ofensiva Tet, asalto lanzado por las guerrillas del Vietcong y efectivos del Ejército de Vietnam del Norte contra más de noventa ciudades y puestos militares estadounidenses. Aunque técnicamente la ofensiva resultó ser una derrota de las fuerzas nordvietnamitas, la magnitud de la empresa, en la que se desplegaron más de quinientos mil soldados estadounidenses, conmocionó a la opinión pública de los Estados Unidos y convenció a la administración Johnson de la necesidad de retirar escalonadamente sus tropas de Vietnam.
La campaña electoral de Robert Kennedy fue brillante, esgrimiendo un programa político capaz de arrastrar tras de sí a una amplia mayoría de votantes, con promesas como la resolución inmediata del conflicto vietnamita y la desaparición de las diferencias raciales. Su programa de cambio político se resumen en una frase lanzada una semana antes de ser asesinado: “El país avanza por un camino peligroso y hay que cambiar de ruta y de mando”. Tras una tumultuosa campaña, en junio de 1968 Robert Kennedy había obtenido importantes victorias en las elecciones primarias de Indiana y Nebraska que culminaron con la sonora victoria de su candidatura en el importante estado de California.
Robert Kennedy fue abatido por los disparos de un jordano nacido en Jerusalén, Sirhan Bishara Sirhan, el 5 de junio de 1968, pocos minutos después de conocer el éxito obtenido que le abría la puerta para luchar contra el candidato republicano, Richard Nixon, por la presidencia de los Estados Unidos. La posterior investigación que la Cámara de Representantes encargó para dilucidar el trágico asesinato arrojó prácticamente el mismo resultado que el famoso Informe de la Comisión Warren que se abrió para investigar el asesinato del presidente y hermano de Robert, John Fitzgerald Kennedy: la posibilidad de que detrás del asesinato hubiese una conspiración perfectamente tramada para acabar con un político demasiado molesto para los intereses de los Estados Unidos y que, además, tenía serias posibilidades de acceder a la más alta magistratura del país.
El asesinato de Robert Kennedy se produjo dos meses después del asesinato del líder de los Derechos Civiles, Martin Luther King, fue considerada por un amplio sector de los analistas políticos del país como el golpe final del proyecto del idealismo liberal que inauguró a principios de la década su hermano John Fitzgerald Kennedy. Como escritor, Robert Kennedy desplegó su ideario político y social en tres obras fundamentales: The enemy Within (1960), Just Friends and Brave Enemies (1962) y Porsuit of Justice (1964).
Otro Kennedy bajo sospecha:Michael Skakel
Seis meses después de la muerte en un accidente de avioneta de John John Kennedy, hijo del ex presidente John Fitzgerald y Jacqueline Bouvier, la familia estadounidense más conocida del planeta ve de nuevo su nombre asociado a la tragedia, la muerte y la maldición. Michael Skakel, sobrino político del asesinado Senador Robert Kennedy, fue acusado ayer de haber cometido un brutal asesinato durante la fiesta de Halloween de 1975, cuando él y la víctima, Martha Moxley, tenían 15 años.La historia tiene todos los ingredientes para despertar el interés popular, y de hecho ya fue ayer la gran noticia de los medios estadounidenses. Durante 25 años, Dorthy Moxley, la madre de Martha, luchó para que el caso no fuera archivado, y durante todo ese tiempo, el principal sospechoso fue Skakel. Pero aunque los Moxley sean una familia rica, más poderosos son aún los Kennedy y sus parientes políticos, y, a falta de pruebas sólidas como el hormigón, nadie, durante esos cinco lustros, se atrevió a acusar oficialmente a Skakel.
El juez de Bridgeport (Connecticut), que ha investigado el caso durante 18 meses, dio ese paso y dictó una orden de captura contra Michael, hijo del próspero empresario “Bob” Skakel y sobrino de Ethel Skakel Kennedy, la viuda del senador asesinado en Los Ángeles en 1968. La policía no encontró al acusado en su domicilio de Florida y durante algún tiempo se le declaró “prófugo de la justicia”. A esas horas, Skakel, que tiene 39 años, viajaba hacia Connecticut para entregarse a las autoridades de ese Estado, según informó su abogado, Michael Sherman.
“Éste no va a ser el juicio de un Kennedy, va a ser el juicio de un joven acusado de asesinar a su vecina”, dijo Sherman. “Mi cliente es inocente, y así piensa declararse ante el juez”. No hubo reacción oficial del rico, influyente y desdichado clan Kennedy, pero sí de Dorthy Moxley, la madre de la adolescente asesinada. “He rezado durante tanto tiempo para que ocurriera esto…”, dijo.
El suceso tuvo lugar el 30 de octubre de 1975, en vísperas de la fiesta de Halloween. Martha, vecina y amiga desde la infancia de Michael, acudió con un grupo de adolescentes a una fiesta organizada en la casa de la familia Skakel, en los suburbios ricos de Bridgeport. La parranda tuvo la clásica carga de bromas macabras con que los adolescentes norteamericanos suelen “sazonar” Halloween, y a su término, ya de noche, Martha regresó a su hogar. Pero nunca llegó a traspasar la puerta de su domicilio. Su cadáver fue encontrado a la mañana siguiente bajo las ramas de un abeto, en el inmenso jardín de la residencia de los Moxley. Martha había muerto vapuleada con un palo de golf. Tras propinarle múltiples golpes en la cabeza, el asaltante había rematado su brutal acción acuchillándole el cuello con la parte astillada del instrumento deportivo.
Desde el primer momento, la policía local sospechó de Michael Skakel, hijo de “Bob” Skakel. Pero sólo disponía de una prueba indirecta: el palo de golf roto encontrado en el lugar del crimen coincidía con un juego propiedad de la familia política de los Kennedy. No hubo detenciones y el caso hubiera sido cerrado de no ser por la tenacidad de la madre de la víctima.
En junio de 1998, el juez recibió el encargo de estudiar el caso. Tras entrevistar a más de 40 personas, el magistrado decidió ayer acusar a Skakel y decretar su detención. Entre otras pruebas, el juez dispuso del testimonio de varias personas que aseguraban que durante los dos años, entre 1978 y 1980, que pasó en un centro privado de rehabilitación de drogadictos, en Maine, Michael les confesó que había cometido el crimen.
El alcoholismo y las drogas han sido una constante en la vida de la tercera generación de los Kennedy, los hijos y sobrinos del presidente John y el senador Robert, asesinados en los sesenta. David Kennedy, hijo de Robert, murió de sobredosis en 1984; Patrick Kennedy, hijo del senador Edward y actualmente congresista por Rhode Island, fue internado por adicción a la cocaína. Accidentes estúpidos han segado las vidas de otros miembros de la tercera generación: uno de esquí, en 1997, la de Michael Kennedy, hijo de Robert; otro de avión, el pasado verano, la de John, hijo del presidente abatido en Dallas.
El 31 de diciembre de 1997, Michael Kennedy, de 39 años, hijo del asesinado Robert Kennedy murió en un accidente de esquí, en la estación de Aspen (Colorado). Ted Kennedy era uno de los pilares del clan, aunque su reputación había quedado opacada por un escándalo vinculado a acusaciones de una relación con una menor que cuidaba niños en la casa. Luego admitió tener serios problemas de alcoholismo.
Años antes, en abril de 1984, su hermano David, moría a los 28 años probablemente a causa de una sobredosis de droga estando solo en una habitación de hotel en Palm Beach (Florida). En 1968 David tenía apenas 13 años cuando, mirando solo la televisión, vio en directo cómo asesinaban de un balazo en Los Angeles a su padre Robert.

William Kennedy Smith, sobrino de JFK y RFK, es ahora un honorable médico.
En 1991, William Kennedy Smith, hijo de Jean Kennedy Smith, hermana de Robert y John y una de las hijas del jefe del clan Kennedy, Joseph Patrick Kennedy, fue sometido a un juicio por violación en Florida. William fue absuelto al término de un juicio ultramediatizado, pero las acusaciones que circularon en aquella época incomodaron seriamente al clan Kennedy, ya que comprendieron que la prensa ya no era tan indulgente como lo había sido en la época de JFK o de Robert, ambos dueños de una sólida reputación de mujeriegos.
El jefe del clan de origen irlandés y católico contra el cual el destino parece haberse encarnizado, el rico Joseph Patrick Kennedy, siempre había deseado tener un hijo presidente, y al principio soñaba con que fuese su hijo mayor, Joe Jr., pero en viste de que éste murió en un accidente de avión bombardero en Inglaterra en 1944, en una misión durante la segunda guerra mundial, dejando la ambición paterna a cargo de los otros varones y que terminó satisfaciendo JFK al haber llegado a ser el trigésimo quiento presidente de los Estados Unidos de América.
Otra hija del patriarca del clan, Rosemarie, nacida en 1918, que tenía un ligero retraso mental, fue sometida en 1941 a una cuestionada lobotomía que la dejó internada en una institución psiquiátrica hasta su muerte en 2005. Su hermana Kathleen murió a los 28 años en un accidente de avión en Francia. Su marido, el marqués de Hartington, había muerto en los combates en Normandía cuatro años antes. A un hijo del propio Ted Kennedy, Edward Kennedy Jr, le amputaron una pierna a los 12 años tras diagnosticársele un cáncer de hueso en 1973.
Llega 1955, año en que Jacqueline Kennedy pierde su primer embarazo, al año siguiente da a luz un bebe sin vida que es enterrado en el cementerio de Arlington. En 1963, Jacqueline tiene a Patrick, el segundo hijo de la pareja que muere dos días después de haber nacido prematuramente con solo seis meses de embarazo.
Otros jóvenes Kennedy se la han tenido que ver con la justicia. William Kennedy Smith, sobrino del presidente, fue acusado en 1991 de la violación de una mujer en una propiedad del clan en Palm Beach. William fue juzgado y absuelto el siguiente año. Ahora, con la acusación de Skakel, ya están servidos los elementos del que será uno de los primeros grandes juicios mediáticos del nuevo siglo norteamericano.
Robert Kennedy era propietario de una casa en el Kennedy Compound ubicado en Hyannis Port, Massachusetts en Cape Cod, pero residía principalmente en su casa en Virginia, conocida como Hickory Hill, ubicada a las afueras de Washington, D.C.. Su viuda, Ethel, y sus hijos continuaron viviendo allí después de su muerte ocurrida en 1968. Actualmente Ethel Skakel Kennedy reside en la casa de vacaciones de la familia ubicada en Hyannis Port, Massachusetts. (Continuará)