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ESTÁN VIENDO MICOS APAREJADOS

Lunes, Agosto 30th, 2010

Al principio me causó mucha risa enterarme de que, hace dos o tres días, en Casa Presidencial, se llevó a cabo una reunión entre el Presidente Álvaro Colom y un pequeño grupo de sus asesores y consejeros más cercanos, tanto nacionales como extranjeros, entre ellos el ministro de Gobernación, periodista Carlos Menocal y el Secretario de Comunicación Social de la Presidencia de la República, periodista Ronaldo Robles, y en el transcurso del análisis de la situación actual que está viviendo el país se comentó que tanto el empresario Christopher Dent, propietario del servidor que publica este blog, como yo –el autor y único responsable del mismo–, publicamos calumnias y difamaciones para desacreditar y desestabilizar al gobierno y, como guinda del pastel, nos acusan de que estamos involucrados en un macabro complot para matar al mandatario. ¡Háganme el favor! ¡Qué bárbaros! ¿Están locos? ¡Eso es lo que en Guatemala llamamos popularmente ver micos aparejados!

Sin embargo, lo mismo que al principio me causó tanta risa, después me ha causado preocupación al leer el reportaje de Ana Lucía Mendizábal que, sobre ese mismo tema, se publicó ayer en la página 2 del diario Siglo Veintiuno, el cual reproduzco a continuación y al final haré un comentario. Y conste que no me preocupo por mí, en lo personal, sino por Guatemala y todos los guatemaltecos que estamos siendo gobernados por un equipo de consejeros y asesores mediocres izquierdosos que inventan estúpidas patrañas como éstas cada vez que están en problemas y tratan desesperadamente de distraer la atención.

DENUNCIÓ CONSPIRACIONES AUN ANTES DE ASUMIR LA PRESIDENCIA

Colom, entre supuestas amenazas y espionaje

> Opositores políticos, narcotraficantes internacionales e internautas descontentos están entre los sospechosos.

Ana Lucía Mendizábal Siglo 21

Denuncia de Colom

Este es el texto del artículo:

Cámaras que lo filman, micrófonos que lo escuchan, narcotraficantes internacionales e internautas descontentos están entre los sospechosos .

Un correo electrónico, recibido a principios de agosto, habría contenido la más recienbte amenaza: “Organicémonos para matar al Presidente”. La serie de supuestos complots, según Colom, es consecuencia de las acciones que ha emprendido.

Para el analista y profesor universitario David Martínez-Amador, es necesario notar dos aspectos: “En primer lugar, hay una victimización del funcionario y el uso político que se le da al hecho. La otra realidad es que Guatemala es un país violento, donde hay grupos que utilizan amenazas, extorsiones y secuestros”.

Martínez-Amador expresó que sí existen elementos para pensar en una conspiración y que el error del Gobierno es no revelar públicamente los resultados de las investigaciones.

La crónica negra

En 2006, cuando aún era precandidato, en un mitin en Amatitlán, Colom dio a conocer la desarticulación de un “plan de asesinato” contra él, su esposa y “muchos de la UNE”. Alzó su dedo acusador contra “los mismos cobardes que han creído que siempre van a gobernar y los que andan hablando de seguridad”.

Cuando ya se le calificaba como favorito en las elecciones, en 2007, el mandatario afirmó en otra asamblea que existía una campaña de la antigua Inteligencia Militar para evitar su triunfo, y atribuyó a grupos paralelos de poder la eliminación de 14 de los 18 miembros de su partido asesinados.

En 2008, micrófonos y cámaras encontrados en Casa Presidencial justificaron la denuncia de espionaje. En esa ocasión, el gobernante pidió la renuncia de su jefe de seguridad, Carlos Quintanilla, y destituye a Gustavo Solano, jefe de la Secretaría de Análisis Estratégico (SAE), quienes fueron acusados penalmente. Atribuyó esas acciones al crimen organizado.

El 1 de marzo de 2009, la Policía fue la que informó que por la línea 119 recibió llamadas con amenazas de muerte contra el jefe de Estado, supuestamente por el xaerek mexicano de Los Zetas.

Luego de que en mayo de ese año el video dejado por Rodrigo Rosenberg hiciera temblar las estructuras gubernamentales, el Presidente denunció que era una conspiración contra su gobierno. Los señalamientos videográficos fueron “un texto estructurado” de los ataques que había recibido su administración por el crimen organizado”, indicó. (Fin del artículo publicado ayer en Siglo Veintiuno)

Mi comentario: como les decía, lo mismo que al principio me causó tanta risa –por absurdo y ridículo–, me preocupó leer ayer en Siglo Veintiuno el artículo que he reproducido arriba, porque eso indica que lo creen y lo están tomando en serio, lo cual, sinceramente, demuestra lo mal que están las investigaciones del gobierno, por lo menos en lo que a mí y a Dent se refiere,  porque no estamos animados de la más mínima intención de desacreditar, difamar y desestabilizar al gobierno; ni, mucho menos, de desear el asesinato del mandatario. Repito que estos “brillantes” asesores y consejeros presidenciales están viendo micos aparejados. En mi opinión, es el propio gobierno el que se desacredita a sí mismo con los actos de corrupción y muchas de las acciones y declaraciones inconvenientes de sus funcionarios. Y conste que no me preocupa en lo más mínimo por lo que me puedan hacer a mí, en lo personal, porque si me matan ya estoy suficientemente viejo (con 82 años encima) y creo que ya va siendo hora de que haga mutis por el foro y me retire al “más allá”. Así que si quieren matarme lo único que harán será adelantar un rato mi viaje; y, como ya he dicho antes, tantas veces, en Guatemala, actualmente, ser asesinado es morir de muerte natural. Y si me meten a la carcel acusándome de ser conspirador y presunto asesino del presidente de la República (como si fuera Lee Harvey Oswald) no podrá ser por muchos años porque es obvio que me quedan pocos de vida.

Aparentemente, estos “flamantes” asesores y consejeros presidenciales sospechan que hacemos lo que dicen que creen que estamos haciendo con el propósito de impedir que, a pesar de las consabidas prohibiciones constitucionales, pueda ser candidata a la presidencia y suceder en el poder a Álvaro Colom su esposa “Sandrita” (como él suele llamarla tiernamente), a quien hay que reconocer, no obstante, que es una incansable promotora de controversiales proyectos de corte populista o chavista como Cohesión Social, Mi familia progresa y Comedores populares. Y si se impide que la susodicha señora pueda ser candidata presidencial y gane las elecciones de alguna manera (aunque no sea legal y ortodoxa), de nada servirían sus constantes visitas a muchos de los municipios del interior del territorio nacional para regalar a los más pobres unos cuantos cientos de quetzales, unas cuantas láminas de zinc para los techos de sus viviendas, máquinas de coser, estufas de gas y bolsas con unos productos alimenticios, etcétera. Como es bien sabido, estas visitas carácter proselitista y por ello son publicadas todos los días en los noticiarios de los canales de televisión abierta 3, 7, 11 y 13, propiedad del magnate mexicano Ángel González y González, residente en el exclusivo sector de Key Biscayne de Miami. A mí me dá mucho gusto ver que la susodicha señora ande a diestra y siniestra del territorio nacional regalando esas cosas, porque no cabe duda de que los pobres favorecidos las necesitan. Sin embargo, hay que tener muy claro que con ello no se está disminuyendo la pobreza –que debería ser uno de los propósitos de todos los gobiernos–, sino únicamente se la distrae. Además, es indebido y censurable que todas esas cosas las distribuya doña Sandra como cosa propia, como si los hubiese comprado con su propio dinero y no con el dinero del Estado, que, a su vez, lo obtiene de los impuestos que paga el pueblo y los resta de otros ministerios que también lo necesitan. Por otra parte, no tengo nada en contra de que una mujer pueda ser nuestra siguiente gobernante, ni tampoco que ésta pueda ser doña Sandra, quien me parece una mujer sumamente inteligente, con insólita capacidad política y extremadamente trabajadora. Salvo por el hecho que se lo prohíbe la Constitución de la República, aunque diga lo contrario el inefable embajador ante la Reina Isabel II de la Gran Bretaña, licenciado Acisclo Valladares Molina. Pero como los actuales señores magistrados de la Corte de Constitucionalidad han venido sorprendiendo al país con algunas de sus insólitas resoluciones, como el reciente inconcebible fallo en contra de la columnista de Siglo Veintiuno Marta Yolanda Díaz-Durán, no sería remoto que también emitan una opinión favorable en este caso para que se viole la Carta Magna, como lo hicieron en el caso de la anulación de todo el proceso para el nombramiento del Fiscal General y Jefe del Ministerio Público, así como también de la Comisión de Postulación, hasta que finalmente consiguieron que se “inhibieran” de acatar lo que manda la Constitución de la República el Presidente del Organismo Judicial y de la Corte Suprema de Justicia (para poner en su lugar al magistrado César Barrientos Pellecer) con todos los decanos de todas las universidades del país, el presidente del Colegio de Abogados y Notarios y el Presidente del Tribunal de Honor del mismo.

Pero lo que me ha causado tanta risa –en vez de ponerme a llorar al ver la pobreza de sus argumentos contra sus críticos– es que, para colmo de lo absurdo y ridículo, digan que Christopher Dent y yo estamos involucrados en un macabro complot para asesinar al Presidente de la República. ¡Háganme favor! ¡Qué poca madre! Si en verdad creen semejante cosa es que están más locos que una cabra; y, repito, están viendo micos aparejados. ¡Está fregado el gobierno si hace caso a esos flamantes asesores y consejeros! Y por lo tanto también está fregado el pueblo guatemalteco. Juro por lo más sagrado que hay en la vida que en los más de 62 años que llevo dedicándome a esta actividad tan difícil, tan incomprendida, tan peligrosa y tan mal remunerada –como es el periodismo– jamás se me ha pasado por la cabeza la nefasta idea de incitar a mis lectores a que se cometa un magnicidio. ¡Dios sabe que no es tan baja mi calidad humana!

Mis asiduos lectores que han leído mis opiniones en otros medios anteriores saben que en las pasadas elecciones apoyé la candidatura del actual Presidente de la República, ingeniero Álvaro Colom Caballeros, pero si me equivoqué, es de humanos errar. Lo hice porque tenía un alto concepto del ingeniero Colom y de su “Sandrita” y creí que harían un mejor gobierno. Y porque no quería que ganara la elección el general (retirado) Otto Pérez Molina, y no deseo que los militares nos sigan gobernando porque creo que ya han gobernado nuestro país bastantes años. No sería éste el primer error que cometo en mi larga vida. Ni tampoco la primera vez que me he equivocado en mis opiniones políticas. Lo digo sinceramente. Y si acaso el ingeniero Álvaro Colom y su esposa Sandra Torres Casanova creen que por decir esto les estoy calumniando y difamamando y estoy conspirando contra ellos al extremo de querer asesinar al actual mandatario, lo siento mucho pero es mi sincera opinión. La cual tengo derecho a expresar con libertad de acuerdo a los derechos humanos, al artículo 35 de la Constitución de la República y la Ley de Libertad de Prensa.