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LAS INÚTILES INTERPELACIONES

Miércoles, Febrero 23rd, 2011

Valiéndose del derecho que les concede la Constitución Política de la República para fiscalizar las actividades del gobierno, algunos diputados del Congreso de la República que no han logrado destacar por razones parlamentarias, han venido recurriendo a promover interpelaciones a los ministros de Estado, sobre todo cuando tratan de retrasar la discusión o la aprobación en el pleno de algún tema, ya sea por las diferencias que existen entre los diferentes partidos políticos representados en ese foro, con lo cual, invariablemente, retrasan la actividad legislativa y entorpecen los procesos que son de interés nacional. Recientemente, la inútil interpelación al ministro de Trabajo y Previsión Social, licenciado Mario Roberto Illescas Aguirre, es un buen ejemplo de lo que afirmo. Y no es de extrañar que en la mayoría de los casos los diputados interpelantes no tienen ni puñetera idea de lo que se trata, pero hacen preguntas inútiles cuyas respuestas son ebvias para prolongar en el pleno los interrogatorios a los altos funcionarios públicos y retrasar la discusión y aprobación de algún tema que interesa a la administración pública en general o al gobierno de turno en particular.

Licenciado Mario Roberto Illescas Aguirre

El proceso de dicha interpelación comenzó el 8 de diciembre del año 2010, cuando el alto funcionario fue citado a comparecer ante el pleno por el denominado bloque Independiente Libertad Democrática Renovada (LIDER), con el supuesto objetivo de evidenciar anomalías en el Programa de Aporte Económico del Adulto Mayor. La interpelación se prolongó durante dos meses, por lo que la atención del ministro, viceministros, directores y asesores del ministerio se concentró en asistir, responder y acompañar al licenciado Illescas durante sus intervenciones en las siete sesiones ordinarias programadas en el Congreso de la República, así como también a las tres asistencias que acudió y que por falta de quórum no pudo llevarse a cabo este ejercicio político.

Esta interpelación estuvo a cargo de uno solo de los diputados de la mencionada bancada, Leonardo Camey Curup, subjefe del bloque, y los susodichos funcionarios públicos invirtieron 35 horas y diez días laborales, así como 50 días en la preparación de las respuestas a las preguntas planteadas. Cabe indicar que durante diciembre del 2010 hubo dos intentos por iniciar la interpelación, pero el feriado por las fiestas navideñas y del año nuevo generó que los diputados no asistieran a las dos sesiones extraordinarias a las que la Comisión Permanente convocó para el efecto. Y no fue sino hasta el 18 de enero del año en curso cuando, finalmente, comenzó la interpelación al ministro de Trabajo y Previsión Social, a quien durante la primera y segunda sesión ordinaria, el diputado interpelante determinó que debía dar lectura a la lista de más de cien mil beneficiarios del programa de adulto mayor. ¡Qué paciencia franciscana tuvo el licenciado Illescas al leer esa larguísima lista! Esta mala táctica del desgaste parlamentario generó la molestia de la polémica entre los diputados de las diferentes bancadas y es allí cuando la atención de los medios de comunicación centraron sus publicaciones al comienzo de lo que constituyó la parálisis parlamentaria causada por tan larga como absurda e inútil interpelación.

Todo el tiempo que duró la interpelación lo pasó de pie el ministro de Trabajo y Previsión Social, licenciado Mario Roberto Illescas Aguirre. ¡No se sentó ni un sólo minuto!

A partir del 18 de enero del año en curso, los titulares y las notas informativas editoriales, columnas de opinión de los medios de comunicación escritos, radiales y televisivos, manifestaron su rechazo no sólo mediático sino también de severa crítica a la bancada del partido LIDER por la obvia utilización de la interpelación como una manipulación de eminente intención política y conforme fueron avanzando los días iba en aumento paulatino el rechazo unánime de la opinión pública en general que censuró la actitud de los parlamentarios por el retraso que la interpelación estaba causando a la aprobación de leyes de beneficio general, particularmente la donación millonaria de una buena cantidad de dólares a favor de los enfermos de VIH, SIDA, Malaria y Tuberculosis, la cual no fue aprobada sino hasta que concluyó la interpelación el 10 de febrero en curso. Por cierto que la última pregunta –a todas luces impertinente y abusiva- del único diputado interpelante al ministro Illescas fue cuántas veces ha llegado a su despacho en estado de ebriedad, a lo que el ministro respondió sin inmutarse que él no se embriaga. De lo cual, aunque nadie me lo está preguntando, yo puedo dar constancia porque es mi amigo y en varias oportunidades hemos compartido muchos tragos y me consta que jamás se ha embriagado. Con el debido respeto, me permito sugerir a los “honorables padres de la patria”, como se les llama, que traten de ser más educador -y de ser posible codiales- con todas las personas, particularmente con los altos funcionarios a quienes interpelan. Porque los diputados deben recordar que el Congreso de la República no es la “santa” Inquisición o cosa parecida y ninguno de sus miembros está autorizado por la Constitución de la República para faltar al respeto a los ministros a quienes interpelan. No tienen derecho a tratarles como si fuesen enemigos públicos o delincuentes convictos de algún delito, sino siempre se les debe tratar  con el debido respeto. No sólo por el respeto que merece su alto cargo, sino aunque fuese sólo por mera buena educación.

Como consecuencia de casi 30 días de inútil interpelación, fueron publicadas 55 notas informativas, columnas, editoriales, artículos, campos pagados y 70 notas de radio y televisión, y la inmensa mayoría de ellas fue en contra de la bancada LIDER, lo que generó un desgaste de tiempo y retraso en el trabajo para el ministerio de Trabajo y Previsión Social, y retrasó innecesariamente la aprobación de leyes en el Congreso de la República.

Con estoicismo ejemplar, el ministro Illescas soportó de pie todo el tiempo que duró la inútil interpelación. ¡Jamás se sentó! Pero el colmo de la mezquindad de uno de los diputados del bloque denominado LIDER es que cuando este martirio concluyó, el médico en Guatemala del licenciado Illescas le aconsejó irse al hospital Metodista de Houston, Texas, para someterse a una delicada operación quirúrgica para extirparle un tumor canceroso en el intestino delgado. Por lo cual el ministro se vio en la necesidad de solicitar al Presidente de la República que le concediera un mes de permiso para someterse a la operación y el tiempo necesario para convalecer. Entonces el diputado Roberto Ricardo Villate Villatoro, jefe de la bancada del partido denominado LIDER, con una mezquindad que no le honra, declaró a los medios de comunicación que el gobierno debería tener funcionarios con buena salud para que no tengan que ausentarse y no se le debió conceder permiso sino destituirle porque un mes de ausencia del ministerio es demasiado tiempo.

Tiene mucha razón el analista político doctor Gustavo Porras Castejón en la entrevista que le hizo el reportero Gustavo Villagrán Cifuentes, de Diario Centro América, publicada el 21 del mes en curso, al decir que “Quienes promueven las interpelaciones deberían pensar en el interés nacional, también en el interés del estamento político en su conjunto, y tener conciencia de que pueden estar estirando demasiado la pita con el hecho de paralizar la actividad legislativa y, por consiguiente, entorpecer procesos necesarios para el país”; y concluye diciendo: “Por el interés mismo del estamento político, ya no se diga por el interés del país, deberían deponer una actitud que, como se ha visto en muchas ocasiones, no conduce a nada que no sea perder el tiempo”.

No obstante, el mismo Diario Centro América informa que la agenda legislativa entrará en un nuevo letargo ante las interpelaciones de esta semana. Y agrega que a criterio de algunos diputados, éstas podrían alargarse todo el mes de marzo. Para el jueves estaba programada la asistencia del ministro de Energía y Minas, ingeniero Romeo Rodríguez, que fue solicitada por el diputado independiente Aníbal García y tendrá que suspenderse ante la renuncia presentada el viernes por el funcionario. De ser así se daría paso a la interpelación del ministro de Economía, Erick Coyoy, por parte de la bancada Libertad Democrática Renovada (LIDER) y la de los ministros de Salud Pública, Edwin Ovalle, y de Finanzas, Alfredo del Cid Pinillos, por la bancada del Partido Patriota. Para el 2 de marzo, el titular de Gobernación, Carlos Menocal, será interpelado por la diputada Rosa María de Frade, de la bancada Guatemala.