CENTENARIO DE MARIO MORENO “CANTINFLAS”

Mario Moreno y detrás Cantinflas

Mañana –12 de agosto– se cumplirán cien años de que nació el mundialmente famoso cómico mexicano Mario Moreno Reyes “Cantinflas”. Y por ello hoy me es muy grato dedicar todo el espacio de este blog a algunos de sus datos biográficos.

Mario Fortino Alfonso Moreno Reyes –quien llegó a ser conocido mundialmente como  Cantinflas– nació en el barrio pobre Santa María La Ribera de la ciudad de México el 12 de agosto de 1911 y falleció el 20 de abril de 1993 en la misma ciudad de un cáncer pulmonar por haber fumado en exceso.

Antes de comenzar su carrera profesional como actor cómico, trató de estudiar medicina, pero la pobreza de su padre, quien era un humilde empleado del correo seleccionando cartas, le hizo abandonar los estudios y, en su afán por ayudar a su familia, exploró un buen número de actividades como el boxeo, en el que fracasó, pero de esa experiencia obtuvo el apodo de “El Chato” que siempre usó. Después trató de ser torero, pero tampoco tuvo éxito, y entonces se unió definitivamente al mundo del espectáculo como bailarín en una “carpa”. Las “carpas” eran una especie de circos o teatros de revista ambulantes en la ciudad de México. Para 1930, ya se había unido al circuito de carpas del Distrito Federal, turnándose entre las carpas Ofelia y Valentina, donde conoció a la bella hija del dueño de la carpa que fue quien llegó a ser su única esposa. Ahí comenzó haciendo pareja con su concuño, Shilinsky, que estaba casado con una hermana de Valentina, y luego con el cómico Manuel Medel. Después trató de imitar al famoso actor y cantante norteamericano Al Jolson (el Jazz-Singer de Estados Unidos, intérprete de la canción “Mummy”), pintándose la cara con pintura negra, pero después decidió formar su propia identidad como un habitante del barrio pobre denominado Tepito con los pantalones holgados y caídos, un lazo como cinturón y un bigotito muy particular. En las carpas bailaba, realizaba acrobacias y desempeñaba varios oficios.

De joven, realizaba una variedad de actos en carpas rodantes, y fue en ellas donde recibió el apodo de Cantinflas. Sin embargo, el origen del nombre se pierde en la leyenda. Según un obituario, es un nombre sin significado alguno que inventó para evitar que sus padres se enteraran que trabajaba en el ambiente teatral, al que consideraban una ocupación vergonzosa. En otra versión, el ensayista mexicano Carlos Monsiváis atribuye el característico origen del discurso del personaje: “De acuerdo a una leyenda con la que él está de acuerdo, el joven Mario Moreno, intimidado por el pánico escénico, una vez en la carpa Ofelia olvidó su monólogo original, comenzó a decir lo primero que le vino a la mente en una completa emancipación de palabras y frases y lo que sale es una brillante incoherencia que hizo reír a la  concurrencia. Los asistentes lo atacaron por la sintaxis y él se dio cuenta de que el destino había puesto en sus manos la característica distintiva, el estilo que es la manipulación del caos. Semanas después, se inventa el nombre que marcó la invención. Alguien, molesto por sus frases sin sentido le gritó: “¿Cuánto inflas en la cantina?” y la contracción se creó y se convirtió en la prueba del bautismo que el personaje necesitó para llegar a ser el cómico mexicano más famoso.

Cantinflas a veces fue visto como similar al personaje cómico-satírico estadounidense Groucho Marx, el que con sus habilidades lingüísticas ataca a los ricos, los poderosos, la policía e incluso al gobierno. El historiador y autor de Cantinflas y el Caos de la Modernidad Mexicana escribe:“Cantinflas simboliza el peladito que triunfa sobre los poderosos usando sus trucos” y presenta a Cantinflas como la imagen misma del México de la transición.

A mediados de la década de 1930, Cantinflas conoció al productor ruso Jacques Gelman con quien llegaron na ser entrañables amigos, y posteriormente se asoció con él en 1939 para formar su propia compañía productora cinematográfica que llamaron Posa Films a la que sustituyó años más tade Cantinflas Films. Gelman producía, dirigía y distribuía las películas en las que  actuaba Cantinflas. Comenzaron produciendo películas cortas que le permitieron desarrollar el personaje de Cantinflas, pero fue en 1940 cuando se convirtió en una estrella después de rodar Ahí está el detalle. Por cierto que el nombre de esta película, se convirtió en su principal expresión por el resto de su carrera de actor cómico. Esta película fue un gran éxito en Latinoamérica y fue reconocido por la revista Somos como una de las 10 más grandes producciones de México.
En 1941 hizo primero el papel de un agente de policía en la película El gendarme desconocido interpretando el papel de agente 777. Para entonces ya se había distinguido bastante del típico “peladito” de la década de 1920 y su personaje pasaba cómodamente de ser el hombre marginado de clase baja a poderoso servidor público. La naturaleza política de la retórica del cantinflismo facilitó esta fluidez por lo que volvió a interpretar el papel del agente 777 y fue homenajeado por las fuerzas policíacas en toda América Latina por la imagen positiva de un policía honrado y fiel cumplidor de la ley.
Ni sangre ni arena, con la que rompió niveles de taquilla de películas mexicanas en varios países de América. Fue una película satírica basada en la novela del mismo nombre del escritor español Vicente Blasco Ibañez que poco tiempo antes había sido llevada a la pantalla en Holywood con las estrellas Tyrone Power, Rita Hayworth y Linda Christian, En 1942 se unió con el director Miguel M. Delgado y Jaime Salvador para producir una serie de parodias, incluyendo una de El circo de Charles Chaplin.
Las décadas de 1940 y 1950 fueron las mejores para Cantinflas. En 1946 dejó de trabajar con las compañías mexicanas y firmó contratos con Columbia Pictures. Para entonces, su popularidad era tanta que pudo prestar su prestigio a la causa de los trabajadores mexicanos, representando a la Asociación Nacional de Actores (ANDA) en conversaciones con el presidente de México, general Manuel Ávila Camacho. Sin embargo esas pláticas no tuvieron buenos resultados y decidió retractarse y regresar al teatro. Y el famoso charro-cantor Jorge Negrete tomó su lugar como máximo dirigente de la ANDA.
El 30 de agosto de 1953, Cantinflas inició la presentación de su obra teatral Yo Colón en el Teatro de los Insurgentes, el mismo teatro que se había visto envuelto en una polémica sobre un mural del pintor Diego Rivera en el pintó imágenes de Cantinflas y de la Virgen de Guadalupe. Los críticos, incluyendo ciertos grupos conservadores y el arzobispo Luis María Martínez, tildaron la obra como “blasfemia” y eventualmente fue pintada de nuevo sin la imagen de la Virgen.
Yo Colón colocaba a Cantinflas en el personaje de Cristóbal Colón quien, mientras continuaba “descubriendo América” hacía observaciones cómicas, históricas y contemporáneas desde diferentes perspectivas. Las bromas cambiaban cada noche y Mario Moreno continuó empleando su juego de palabras “cantinflesco” y con doble sentido para atacar a los políticos.
En 1956, La Vuelta al Mundo en 80 Días, fue el debut estadounidense de Cantinflas, lo hizo ganar una nominación al codiciado premio Globo de Oro en la categoría de mejor actor de musical o comedia, que finalmente ganó; en esta cinta actúa junto al actor inglés David Niven. La revista Variety dijo en 1956 que su calidad chaplinesca contribuyó al éxito de la película. Esta película recaudó la cantidad de $42 millones de dólares en taquilla. Mientras que Niven fue el principal actor en los países de habla inglesa, Cantinflas lo fue en el resto de los países. Como resultado de la película, se convirtió en el actor mejor pagado del mundo.
La segunda película estadounidense de Cantinflas, fue Pepe, con la cual intentó replicar el éxito de la primera, pero no lo logró. La película incluyó apariciones relámpago de artistas famosos como Frank Sinatra, Judy Garland, Maurice Chevalier y otros. Su humor, profundamente arraigado en la lengua española, no se pudo traducir bien para las audiencias estadounidenses y la película fue una decepción taquillera. A pesar de eso, recibió otra nominación al Globo de Oro por su actuación.
En 1992, durante una entrevista estadounidense, Mario Moreno confesó que el principal impedimento para su éxito en los Estados Unidos era la barrera de la lengua. Después de regresar a México, Cantinflas creó su propia compañía, Cantinflas Films, y continuó haciendo películas hasta su última, que fue El Barrendero, realizada en 1981.

Cantinflas, como Charles Chaplin, era un satírico social. Hacía el papel de el peladito, un don nadie, con esperanzas de tener éxito. Con admiración mutua, Cantiflas fue influenciado por las primeras películas de Chaplin así como por su ideología. El Circo era una “sombra” del cine mudo de Chaplin. El Circo y Si yo fuera diputado tenían muchas cosas en común con la película de Chaplin de 1940, El Gran Dictador. En una entrevista, Chaplin declaró que a él le parecía que Cantinflas era el mejor cómico del mundo.

Hasta la fecha, las películas de Cantinflas le siguen generando ganancias a Columbia Pictures. En el 2000, Columbia informó un aproximado de $4.000.000,00 de dólares generado por las ganancias de la distribución en otros países.
Entre las cosas que lo hicieron querido por el público estaba el uso cómico del lenguaje en sus películas; sus personajes, los cuales casi todos era una variación del mismo personaje, pero en diferentes papeles y situaciones, entablaban una conversación normal para después complicarla al punto de que nadie entendía lo que estaba diciendo. El personaje de Cantinflas era particularmente adepto para ofuscar la conversación cuando le debía dinero a alguien, al cortejar a las mujeres o al tratar de salir airoso de problemas con las autoridades, arreglándoselas para humillarlas sin que se dieran cuenta. A esta forma de hablar se le llamó cantinfleada y se convirtió en español en una forma de decir ¡estás cantinfleando! cada vez que a alguien le era difícil entender la conversación. En 1992, la Real Academia Española incluyó en su diccionario el verbo cantinflear y las palabras cantinflas y cantinfleada.
En el campo de las artes visuales, artistas de la talla de los grandes pintores y muralistas como Rufino Tamayo y Diego Rivera pintaron a Cantinflas como un símbolo del hombre mexicano. La banda de punk estadounidense Mindless Self Indulgence grabó una canción sobre Cantinflas llamada Whipstickagostop.
El estilo de Cantinflas y el contenido de sus películas llevó a muchos estudiantes de su personalidad a concluir que él había influenciado los muchos teatros que pasaban el mensaje del Movimiento Chicano durante las décadas de 1960 y 1970 en los Estados Unidos, de los cuales, el más importante era El Teatro Campesino. El movimiento del teatro era una parte importante del renacimiento cultural que era la contraparte social del movimiento político por los derechos civiles de los mexicano-estadounidenses. Su uso de los estilos y temas sociales es visto como un precursor del teatro Chicano.
En la década de 1970 apareció una serie de dibujos animados llamado El Show de Cantinflas protagonizada por una caricatura animada. El show estaba dirigido a los niños y tenía un propósito educativo. El personaje animado era llamado “Amigo” y se concentraba en una variedad de temas para educar a los niños que iban desde el origen del fútbol hasta el origen de la Línea internacional de cambio de fecha.
Aunque en Estados Unidos nunca logró el mismo éxito que en México, fue homenajeado con una estrella con su nombre artístico en el Paseo de la Fama de Hollywood. Recibió dos nominaciones al premio Globo de Oro en la categoría de mejor actor y el reconocimiento a los logros de su vida por parte de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas.

El premio Mario Moreno Cantinflas es otorgado anualmente a los actores que “representan a la comunidad latina con el mismo humor y distinción que el legendario Cantinflas y que, como ese personaje, usan su poder para ayudar a los más necesitados. A eso se debió que gozara de mucha fama como

A finales de los años ’20 comenzó a actuar en los locales de ciudad de México y creó la imagen prototípica con la que años más tarde se hizo tan famoso. En 1930 era ya el cómico más famoso del país. En 1934 conoció a la actriz de origen ruso Valentina Subarev, con quien contrajo matrimonio y nunca tuvieron hijos, pero con una mujer norteamericana tuvo un hijo a quien bautizó con el nombre de Mario Arturo, y cuando éste tenía solamente pocos meses de nacido se lo llevó a Valentina, quien estuvo en cama muchos años por una larga y penosa enfermedad, y ella decidió adoptarlo y durante el resto de su vida lo amó como si fuese su propio hijo.

En 1936, con el amplio bagaje acumulado durante su estancia en el circo de Jalapa, representando papelitos en pequeños montajes teatrales -excepcionalmente musicados al estilo del género chico- debutó en la película titulada No te engañes corazón, a la que siguieron Así es mi tierra y después Águila o sol (1937), El signo de la muerte (1939) y toda una serie de cortometrajes.

No obstante, no se consagró como ídolo indiscutible hasta 1940, en la película Ahí está el detalle, en cuya última escena y mediante su delirante discurso, Cantinflas se salta las convenciones sociales, logrando cambiar el veredicto del juez. Esta película le brindó la ocasión de fundar la compañía productora Posa Films, asociado con el francés Jacques Gelmain y produjeron  Siempre listo en las tinieblas y Jengibre contra dinamita, fallidos intentos de penetrar en el mercado hollywoodiense. Pese a ello, a partir de su debut como protagonista en la película Ahí está el detalle (1940), el actor, con sus casi cincuenta filmes, batió récords de recaudación en las salas de exhibición hispanoamericanas durante tres décadas seguidas.

La popularidad de este monstruo sagrado del cine mexicano y, en general, del cine en español, debe mucho a su trabajo en las películas Ni sangre ni arena en la que hizo un doble papel, el de un torero de nombre “Manolete” y “El chato” , y El gendarme desconocido (1941), en las que descubrió a quien llegó a ser su director ideal, Miguel M. Delgado. La primera era una parodia de la obra del escritor español Vicente Blasco Ibáñez. Con ambas películas esperaba amortizar el esfuerzo económico invertido en Posa Films, de la que llegó a ser el único productor. No en vano, porque Ni sangre ni arena recaudó 54.000 pesos en cuatro días durante su estreno en el cine Alameda.

Este éxito desbordante continuó con El gendarme desconocido, considerada como una de las mejores películas mexicanas, con la vedette y actriz puertorriqueña Mapy Cortés y la bella actriz mexi¡cana Gloria Marín,  en la que hace el papel de un buen agente de policía, cumplidor de la ley, a pesar de que los policías eran generalmente desconfiados y detestados por el público.

En 1944 entró a formar parte del Sindicato de Trabajadores de la Industria Cinematográfica (STIC), fundado en 1919 con el nombre de Unión de Empleados Confederados del Cinematógrafo. Su aportación fue decisiva en la mejora de las condiciones de contratación del personal de los estudios, pues encabezó una proyectada huelga, secundada por Jorge Negrete y Arturo de Córdova, con quien mantuvo una fuerte polémica por la dirección de la Asociación Nacional de Actores (ANDA).

En los años cincuenta, sus cintas muestran un cambio: del personaje de la picaresca urbana y popular sólo quedaría un humor basado en el uso reiterativo del “cantinflismo”, la habilidad para hablar mucho, atropelladamente, y no decir nada. En todas ellas, Mario Moreno se convirtió en un portador de juicios y críticas contra la sociedad “pueblerina”, en particular, y contra la humanidad, en general. De este modo, arremetió con singular hincapié contra la “aristocracia desnaturalizada”, haciendo que triunfara lo auténtico sobre lo falso. Así se constituyó en el hombre que siempre decía la verdad, aunque en forma sarcástica, y sufrió las consecuencias de esa fidelidad a sí mismo.

Excepcionalmente, participó con el actor inglés David Niven en la superproducción estadounidense La vuelta al mundo en ochenta días (1957), basada en la novela de Julio Verne. La película obtuvo buena acogida, que propició que en 1960 rodara luego Pepe. El fracaso de esta película le hizo decidir que no volvería a probar fortuna fuera de las fronteras de su propio país, con la única salvedad del largometraje español Don Quijote cabalga de nuevo, dirigido por Manuel Delgado, con quien había trabajado en filmes como El bolero de Raquel (1956) y El padrecito (1965), el primer largometraje que rodó en color.

Si en sus interpretaciones denunciaba las desigualdades sociales y la insolidaridad, en la vida real realizaba obras caritativas y llegó a montar una oficina para los necesitados. La última etapa de su vida, después de enviudar en 1966, estuvo marcada por su participación en actos sociales y políticos incluso llegó a pronunciar un discurso en la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) recibió un doctorado honoris causa de la Universidad de Columbia.

Lo cierto es que Cantinflas será recordado por hacer triunfar a un “peladito” de buen corazón que presenta cierto paralelismo con el mundialmente recordado personaje de Charlot de Chaplin, si bien la clave del mexicano estuvo siempre vinculada a su disparatada e inagotable verborrea, que lo convirtió en el genio cómico más popular que México ha dado. Su personaje basó su comicidad en unas reacciones ingenuas, en su asombrosa naturalidad y en sus personalísimos y desvariados monólogos, continuos, embarullados, inagotables, auténtico flujo del más delirante verbalismo que empezaba con inusitada fluidez y terminaban en balbuceos y galimatías ininteligibles, en interminable verborrea, mientras movía incansablemente su mano izquierda para acompañar la insólita proliferación de sus muecas.

Su actuación era, ante todo, fruto de la soltura y la agilidad; las situaciones más disparatadas y extraordinarias brotaban con maravillosa sencillez. De Mario Moreno no pasarán a la historia del arte cinematográfico unas películas que no tienen, a decir verdad, nada de extraordinario, pero, en cambio, su personaje, su figura, su personalísimo estilo interpretativo y su singular sentido del humor ocupan ya, por méritos propios, un lugar relevante en el firmamento del séptimo arte.

Sus caídos pantalones, su aspecto descuidado y chabacano se convirtieron en el estandarte hispano de una clase de humor, teñido de absurdo, que tiene, tal vez, sus mejores representantes en los míticos hermanos Marx y que le permitió alcanzar una enorme popularidad en los países de habla española, aunque ponía trabas, simultáneamente, a sus posibilidades de atravesar las fronteras idiomáticas, pues, como ya se ha indicado, su personaje cinematográfico, debía buena parte del éxito que obtuvo a su libérrima utilización del idioma, una característica que, como es lógico, hacía muy difícil la penetración de su humor en ámbitos distintos al de la lengua española. Los Hermanos Marx fue una familia de cómicos estadounidense, originarios de Nueva York, de enorme éxito tanto en el Vodevil, como en Broadway y posteriormente en el cine, cinco de sus películas están incluidas en la lista de las 100 mejores comedias del American Film Institute. Sus nombres artísticos eran Chico (Leonard)    nacido el 22 de marzo de 1887   y fallecido el 11 de octubre de 19611 a la edad de   74 años; Harpo (Adolph y después de 1911: Arthur) nacido el 23 de noviembre de 1888  y fallecido el  28 de septiembre de 1964 a la edad de 75 años; Groucho ( Julius Henry), el mças famoso, nacido el 2 de octubre de 1890 y fallecido el 19 de agosto de 19773 a la edad de 86 años; Gummo (Milton) nacido el 23 de octubre de 1892 y fallecido el 21 de abril de 1977 a la edad de 83 años: y Zeppo (Herbert) nacido el 25 de febrero de 1901, y fallecido el  30 de noviembre de 1979 a la edad de  78 años.

La exagerada caricatura de Cantinflas del típico “pelado” mexicano, miembro de la clase baja, equivalente al “golfo” madrileño, o al “roto” chileno, se apoyaba en unos calzones siempre a punto de caer, sujetos las más de las veces con un gancho, que parecían exigir a gritos un cinturón o unos tirantes, en unos zapatos hechos trizas, una camisa arrugada saliéndose por todas partes, un raído sombrero de paja y un trapo que le colgaba del hombro al que llamaba su gabardina.

Esta indumentaria se convirtió en el signo característico distintivo de su humor y de su obra, hasta el punto que, desencarnada ya, abandonando los límites del actor Cantinflas, pasó a configurar el personaje televisivo de una larga serie de dibujos animados, cuyo rostro sin afeitar y desgraciada estampa corresponden indistintamente a la de un vagabundo o a la de un pordiosero dueño, como su creador, de un lenguaje fluido, incontenible e incoherente, confuso y disparatado, incomprensible pero indispensable para poder salirse con la suya en las situaciones más dispares.

Considerado por muchos como el sucesor del genial cómico británico Charles Chaplin,  heredó de aquél el buen corazón. Sólo que el “pelado” mexicano, tan pobre como Cantinflas, a diferencia de Charlot, no vivía obsesionado por su pobreza y se permitía el lujo de compadecer a los ricachones.

Películas en blanco y negro y sus personajes

No te engañes corazón (1936) — “Canti”; ¡Así es mi tierra! (1937) — El Tejón; Águila o sol (Cara o cruz) (1937) — Polito Sol; El signo de la muerte (1939) — Cantinflas; Siempre listo en las tinieblas (1939) — Chencho Albondigón (cortometraje publicitario); Jengibre contra dinamita (1939) — Bala Fría (cortometraje publicitario); Cantinflas en los censos (1940) — Cantinflas (cortometraje publicitario); Cantinflas boxeador (1940) — Cantinflas (cortometraje publicitario); Cantinflas ruletero (1940) — Baldomero (cortometraje publicitario); Cantinflas y su prima (La prima de Cantinflas) (1940) — Cantinflas (cortometraje); Ahí está el detalle (1940) — Cantinflas/”Leonardo del Paso”; Ni sangre ni arena (1941) — “El Chato” y el torero Manuel Márquez “Manolete”; El gendarme desconocido (1941) — Cantinflas, el 777; Carnaval en el trópico (Fiesta en Veracruz) (1941) — participación involuntaria; Los tres mosqueteros (1942) — Cantinflas/D’Artagnan; El circo (1942) — el zapatero; Romeo y Julieta (1943) — chofer de taxi/Abelardo del Monte-Romeo Montesco; Gran Hotel (1944) — Cantinflas, Bell Boy; Un día con el diablo (1945) — el voceador de periódicos y soldado; Soy un prófugo (1946) — Cantinflas; ¡A volar joven! (1947) — Cantinflas, piloto; El supersabio (1948) — Cantinflas, asistente del científico; El mago (1948) — Cantinflas; Puerta, joven (El portero) (1949) — Cantinflas, portero; El Siete Machos (1950) — Margarito/El Siete Machos; El bombero atómico (1950) — El bombero atómico, el 777, bombero y policía; Si Yo fuera diputado… (1951) — Cantinflas, peluquero; Lluvia de estrellas (1951) — corta participación; El señor fotógrafo (1952) — Cantinflas, fotógrafo; Caballero a la medida (1953) — Cantinflas, sastre; Abajo el telón (1954) — Cantinflas, limpiaventanas; Ama a tu prójimo (1958) — Luis; Entrega inmediata (1963) — Feliciano Calloso, cartero y Agente Secreto; Cantinflas Show (1972), Cantinflas (Voz) (serie de animación en color);

Películas en color

El bolero de Raquel (1956) — Cantinflas, limpiabotas; La vuelta al mundo en ochenta días (1956) — Paspartout (Hablada en inglés, producción estadounidense); Sube y baja (El ascensorista) (1958) — Cantinflas; Pepe (1960) — Pepe (Hablada en inglés, coproducción con los Estados Unidos); El analfabeto (1960) — Inocencio Prieto y Calvo; El extra (1962) — Rogaciano; El padrecito (1964) — padre Sebastián o Sebas, sacerdote; El señor Doctor (1965) — doctor Salvador Medina (Chava de cariño), médico; Su Excelencia (1966) — López o Lopitos, diplomático (canciller y embajador); Por mis pistolas (1968) — Fidencio Barrenillo, boticario; Un Quijote sin mancha (1969) — Justo Leal y Aventado, abogado; El profe (1971) — Sócrates García, profesor; Don Quijote cabalga de nuevo (1972) — Sancho Panza (coproducción con España); Conserje en condominio (1973) — Úrsulo, conserje; El ministro y yo (1975) — Mateo Melgarejo, burócrata y evangelista; (1977) — Diógenes Bravo, policíaEl patrullero 777; Cantinflas y sus amigos (1981), Cantinflas (Voz) (serie de animación en color) y El barrendero (1981) — Napoleón Pérez García, barrendero (su última película)

Ocaso y final de Cantinflas

Cuando murió, el 20 de abril de 1993, muchísimos miles de personas se reunieron en un día lluvioso para su funeral. La ceremonia fue un evento de carácter nacional que duró tres días. Fue incinerado y sus cenizas yacen en la cripta familiar de la familia Moreno Reyes, en el Panteón Español de la Ciudad de México. Fue homenajeado por muchos jefes de Estado y por el Congreso de los Estados Unidos, que mantuvo un minuto de silencio por él. Después de su muerte, comenzó una desagradable batalla legal entre su hijo y legítimo heredero, Mario Moreno Ivanova, y el sobrino, Eduardo Moreno Laparade, hijo de “Lalo” el hermano y muhos años apoderado de Cantinflas, sobre el control de 34 películas hechas por Cantinflas. El sobrino sostenía que cuando ya estaba en su lecho de muerte, su tío le había dado permiso escrito para tomar los derechos de las películas. Pero Mario Moreno Ivanova argumentó que es el heredero directo de su papá y, por lo tanto, le pertenecen los derechos. Moreno Laparade ganó la demanda judicial en dos ocasiones, pero finalmente triunfó Mario Moreno Ivanova, luego de dos apelaciones. Al mismo tiempo, otra demanda surgió entre Columbia Pictures y Moreno Ivanova sobre el control de esas películas. La Columbia Pictures dijo que hace cuatro décadas le compró a Mario Moreno Reyes los derechos de las películas , en una corte que notó varios errores en los documentos. Moreno Ivanova quería que los derechos quedaran en su poder y, más generalmente, en el poder de México, en calidad de tesoro nacional. El 2 de junio del 2001, luego de 8 años de batalla, finalmente Columbia Pictures se quedó con los derechos de las 34 películas disputadas, las cuales hasta la fecha ha seguido exhibiendo por televisión.

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