NO SALGAS NIÑA A LA CALLE

La más socorrida de todas las muchas promesas electorales del general Otto Pérez Molina durante sus dos campañas electorales –la primera hace cuatro años, cuando le ganó el ingeniero Álvaro Colom, y la segunda por la cual está hoy a cargo de la Presidencia de la República– fue que iba a aplicar “mano dura” contra la delincuencia para garantizar la seguridad de los habitantes del país, como lo ordena el artículo primero de la Constitución Política. Y a solo cuatro meses de haber asumido el cargo, el mandatario se jacta de que, supuestamente, el número de homicidios se ha reducido en un 18%, aunque al analizar las cifras oficiales de la Policía Nacional Civil se comprueba que se ha logrado reducir solamente el 2.15% y que, para más señas, en abril del año en curso se produjeron 531 homicidios, mientras que en el mismo mes del año pasado hubo 473, o sea 58 menos, como he leído esta mañana en la columna del estimable colega Haroldo Shetemul en el matutino Prensa Libre, titulada “Mensajes contradictorios” con el subtítulo: “Según Gobernación y el MP, las mujeres no deben salir de noche para evitarse problemas”. En referencia a unas recomendaciones del ministerio de Gobernación y del Ministerio Público en las que aconseja a las mujeres evitar salir a la calle en su automóvil después de las 20 horas, ni ir a gasolineras de autoservicio ni tampoco a los cajeros automáticos de los bancos; y que deben estar siempre atentas a cualquier movimiento sospechoso de todas partes y no hablar por teléfono celular ni siquiera enfrente de la puerta de su casa, porque la delincuencia acecha. Me recuerda también que cuando las mujeres comenzaban a usar las minifaldas, si alguna era asaltada había gentes que lo justificaban diciendo: “¡Ellas se lo buscan por andar enseñando las piernas!” En ese orden de ideas, las mujeres guatemaltecas deberían vestir como las musulmanas, tapadas de la cabeza a los pies, para no despertar la líbido de los hombres. Y ciertas mujeres en particular, como las guapas licenciadas Zury Ríos y Saray Villavicencio, deben abstenerse por completo de salir a la calle porque son muy atractivas.

No dudo que esas oficiosas “recomendaciones” un tanto paternalistas fueron hechas por las autoridades con la mejor buena voluntad, en vista de la creciente ola de asaltos, robos y violaciones a mujeres que se han venido sucediendo en las zonas 11 y 7 de la capital. Pero, en mi opinión, si las autoridades consideraron prudente hacer esas “recomendaciones”, debieron redactarlas en forma diferente. En todo caso, cuando las leyó la vicepresidenta de la república, Roxana Baldetti, de inmediato escribió en su Twitter una protesta argumentando, con toda razón, que el gobierno está obligado a garantizar la seguridad de la población. Lo cual produjo que el general Pérez Molina ordenase el inmediato retiro de las “recomendaciones”; y, en consecuencia, se dice que ha producido una especie de confrontación entre ella y el ministro de Gobernación y el MP. Y en los medios de comunicación se han publicado las más variadas reacciones, como la de la Coordinadora de la Oficina de Atención a la Víctima del MP, Hilda Morales, que opina que semejante cosa equivale a “establecer un Estado de Sitio para las mujeres”; y las comparó con lo que hizo el licenciado Adolfo Reyes cuando fue ministro de Gobernación, en el año 2000, durante el gobierno de Alfonso Portillo, que repartieron trifoliares invitando a las mujeres a resguardarse después de las 6 de la tarde, no andar solas, no vestirse con minifaldas y autoprotegerse. Amílcar Pop, presidente de la Comisión legislativa de Transparencia declaró: “Es reprochable, es evidencia patriarcal y machista porque implica que es tolerable que los hombres estén en la calle y no las mujeres. Es una manera abusiva de manejar y dirigirse a un género, además un tanto absurdo que digan a las mujeres que prácticamente que no salgan o no manejen solas”. Lo cual es una tontería porque lo que se está tratando de evitar es que las mujeres desprotegidas sean asaltadas y violadas. Y Delia Rivera, presidenta de la Comisión legislativa de la Mujer declaró: “Las mujeres tenemos el derecho de andar en la calle a todas horas, porque trabajamos, vamos al supermercado. El ministro pensó como hombre y quizá como padre, pero aquí queremos libertad, paz y soberanía”. A lo que pregunto: ¿qué carajos tiene que ver la soberanía con todo esto?

La primera vez que yo me enteré de estas “recomendaciones” gubernamentales a las mujeres fue en el programa periodístico televisivo “A las 8:45” del canal Antigua, cuando fue entrevistado el señor Juan Pablo Ríos, jefe de la Fuerza de Tarea contra Homicidios y Sicariato, por los periodistas Juan Luis Font y Paola Hurtado (¡quien, dicho sea de paso, está cada día más bonita!) sobre los numerosos casos de robacarros y violadores en las zonas 7 y 11. Sinceramente, me quedé perplejo –hecho un pendejo, en otras palabras– cuando le escuché todas las “recomendaciones” a las mujeres para evitar ser asaltadas, robadas y violadas. Hubo un momento el que creí que no había entendido bien, pero el señor Ríos era tan coherente, tan claro, que no me quedó lugar a dudas. ¡Poco faltó para que pidiera a las mujeres no salir a la calle! ¡Hubo un momento en el que creí que estaba a punto de sugerirles que mejor se fueran a vivir a Miami para no correr riesgos!

Afortunadamente, la vicepresidenta Roxana Baldetti reaccionó inmediatamente y en el acto escribió su protesta en su Twitter. Lo cual creo que estuvo muy bien porque comprendió que estaba mal hecho de parte de las autoridades. Pero, en vista del cargo que desempeña, habría sido más prudente de su parte –aunque menos protagónico– que lo hubiese hecho discretamente y por las vías gubernamentales. Pudo haber llamado al teléfono celular del presidente Pérez Molina para decírselo para que enmendase la plana sin pérdida de tiempo. Pero es evidente que ella quiso demostrar a todos los que tienen cuenta de Twitter que como mujer no estaba de acuerdo con las absurdas “recomendaciones” y, como alta funcionaria, exigía que se rectificase esa actitud. En mi opinión, hizo muy bien. ¡Felicitaciones!

Hubo un momento en que Paola Hurtado (¡qué bonitos ojos tiene debajo de esas dos cejas!) le preguntó al señor Ríos “Entonces ¿quién podrá defendernos, como dice el viejo refrán?” No se a qué “viejo refrán” se refirió la bonita Paola, pero sospecho que estaba pensando en el genial cómico mexicano Chespirito y su Chapulín Colorado. Y el señor Ríos les explicó que de inmediato iban a adoptar ciertas medidas para vigilar y proteger mejor ese sector y más adelante le preguntaron partir de cuándo iban a comenzar a hacerlo y el les respondió de manera tajante: “¡A partir de ayer!”, lo cual me pareció muy apropiado. Aprovecho la oportunidad para sugerir a la periodista Paola Hurtado que no vuelva a decir “han habido”, porque se debe decir “ha habido”. Para comprobarlo, le aconsejo comprar en la librería Sophos el Diccionario panhispánico de dudas de la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española.

Los “consejos” o “recomendaciones” del ministro de Gobernación y del Ministerio Público me recuerdan un popular huapango mexicano del cual fueron autores los hermanos Martínez Gil, cuya letra dice: “No salgas niña a la calle, porque el viento fementido, jugando con tu vestido puede dibujar tu talle. No hay quien de amor no desmaye al ver que en tus formas bellas se manifiesta la huella que el pudor ocultar debe y sólo el viento se atreve a entretenerse con ellas”, como podrán escuchar a continuación en la interpretación del afamado folclorista Óscar Chávez:

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O si lo prefieren les invito a escuchar la interpretación del mismo huapango por el popular trío “Los Calaveras”:

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Twitter: @jorgepalmieri

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