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CHALECOS NARANJA Y OTRAS COSAS

Viernes, Agosto 16th, 2013

El artículo 4 del Acuerdo Gubernativo número 289-2013, de fecha 8 de agosto en curso, firmado por el presidente de la República, general retirado Otto Fernando Pérez Molina, el ministro de Gobernación, Mauricio López Bonilla y el Secretario General de la Presidencia de la República, licenciado Gustavo Adolfo Martínez Luna, fue publicado anteayer en el Diario de Centro América y entró en vigencia ayer. Este Acuerdo Gubernativo reforma el artículo 48 del Reglamento de Tránsito que ha estado vigente desde 1998 y estipula que además del requisito que ya establecido de llevar casco con el número de la placa, todos los motociclistas deberán llevar chalecos color naranja que en la parte trasera tendrán dos líneas refractarias verticales y otras dos horizontales y el número de la placa de circulación del vehículo. Tanto los números como las letras tendrán que ser en tipo ariel y situadas a 10 centímetros abajo del cuello y a 10 centímetros de las líneas verticales en tipo lo suficientemente grande para que pueda verse a una distancia mínima de cinco metros. Es innegable que la intención es buena, pero, sinceramente, creo que estas especificaciones son arbitrarias e inconstitucionales por discriminatorias.

El incumplimiento de este reglamento podrá ser sancionado con multas que irán entre Q1000 y Q25 mil. Además, reglamenta que los motociclistas deberán circular exclusivamente sobre el carril derecho y en los vehículos únicamente podrán viajar las personas autorizados en la tarjeta de tránsito. Y esto no es práctico porque tendrían que ir uno tras otro, en fila india y así no tendrían posibilidad de rebasar. Comprendo que la experiencia ha demostrado que es inconveniente por varias razones que los motociclistas se metan por donde quieran, entre los automóviles, de manera desordenada, pero quizás lo que se podría establecer es que cuando el tránsito de automóviles esté detenido por un semáforo cuya luz está en rojo, los motociclistas deberán detenerse en el lugar donde se encuentren hasta que se ponga verde la luz del semáforo. Pero es un error garrafal pretender que todos los motociclistas transiten en fila india unos tras otros.

Chalecos amarillos

En mayo del 2009 el departamento de tránsito trató de imponer el uso de chalecos amarillos, pero la Municipalidad de Guatemala desautorizó el uso de chalecos de ese color para motociclistas, ya que es el color que utilizan los bomberos municipales, la policía municipal y la PMT para sus funciones de emergencia y servicio. El uso del color amarillo fosforescente, o verde limón, como comúnmente se le conoce, para segmentar a la población de motociclistas, pone en riesgo el trabajo de los cuerpos de socorro y seguridad de la ciudad y especialmente la seguridad de todos los vecinos, por lo que es importante reglamentar otro color para la identificación de motociclistas y evitar que sean confundidos con agentes de cuerpos de bomberos o PMT, tanto de nuestra ciudad, como de varios municipios del interior del país.La Municipalidad de Guatemala inició desde un mes antes, una campaña pública informativa, así como la solicitud a las autoridades de Gobernación para que este color no sea utilizado en los chalecos que identificarán a los motociclistas.

“El amarillo es el color que oficialmente utiliza el cuerpo de Bomberos Municipales, la Policía Municipal, la Policía Municipal de Tránsito y saliendo de nuestras fronteras, es el color oficial que utilizan las autoridades de servicio, de socorro y de auxilio vial en todo el mundo, por eso precisamente hacemos el llamado para que se reconsidere la medida y que esto no provoque lamentables confusiones, hay cientos de colores distintos a este, por eso solicitamos respetuosamente que se considere esta medida”, expresó Amilcar Montejo, Intendente de la PMT.

Esta solicitud también fue hecha por el Presidente de la Asociación Nacional de Municipalidades, Guadalupe Reyes, quien solicitó al presidente Álvaro Colom y al Ministro de Gobernación, el cambio del color amarillo en el chaleco que deberán utilizar los motociclistas a partir del 9 de mayo, pues señala que el color indicado es similar al que identifica a las Policías de Tránsito de los diferentes municipios del país.

Se instó a los motociclistas a evitar la compra de estos chalecos, mientras se reconsidera el cambio de color, y no incurrir así en un doble gasto.

En la página 2 de Prensa Libre de ayer se publicó una nota de una columna titulada “Ven fines políticos”, en la que se informa que el señor Otto Yela, profesor de Semiótica en la Universidad de San Carlos de Guatemala,  y doctor en desarrollo del Aprendizaje por la Universidad de Alcalá, España, declaró que el color naranja de los chalecos “puede tener connotaciones políticas” por el hecho que el color naranja sea el que identifica al Partido Patriota (PP), actualmente en el poder, y agrega “entonces, claro está, podría tener un efecto favorable a esa agrupación en términos políticos proselitistas”, opinión con la que, con el debido respeto a la del especialista, estoy completamente en desacuerdo, porque podría apostar a que no votarán por ese partido ninguno de los motociclistas que han sido obligados a gastar dinero para cambiar el chaleco negro que instituyó el gobierno del ingeniero Colom Caballeros por un nuevo chaleco, esta vez de color naranja. Pero también dice la mencionada nota informativa que el presidente Pérez Molina negó que el color escogido para los chalecos sea para vincular al partido oficial y “aseguró que hasta ayer se enteró de esa decisión”. No satisfecho con eso, el mandatario agregó: “Ahorita -ayer- me acabo de enterar. El ministro me enseñó el reglamento”. Y finalizó diciendo: “El naranja es un color internacional de prevención”. Con el respeto que me merece su alta investidura debo decirle que eso no es verdad. El color naranja se emplea para la vestimenta de los presos para poder controlarles sin mucha dificultad en el caso de una fuga, porque es un color muy llamativo. Y el color amarillo se emplea en la señalización de tránsito en las carreteras y en las ciudades porque se ven con más facilidad cuando tienen letras negras.

Esas palabras del gobernante, afirmando que “ahorita” se acaba de enterar de esas medidas, despiertan curiosidad porque si hasta “ahorita” (anteayer) se enteró el presidente Pérez Molina, a quien se considera un experto en inteligencia militar, ¿quién firmó el Acuerdo Gubernativo, de fecha 8 del mes en curso? ¿Le están escondiendo los acuerdos gubernativos para que no se entere sino hasta que sea demasiado tarde para echar marcha atrás? ¿O es que el general retirado no lee con el debido cuidado todos los documentos que firma, sino automáticamente estampa su rúbrica en los que le presenta el Secretario General de la Presidencia de la República?

Aunque comprendo que la medida se toma para tratar de controlar un poco los asaltos o crímenes cometidos por algunos motociclistas delincuentes, es una arbitrariedad que se exija a todos los motociclistas usar chalecos de cualquier color. No se de ningún otro país del mundo civilizado en el que se implemente una medida como esta. ¡Ni en el país más negro y atrasado de África! ¿Que color de chaleco van a obligarnos a usar a quienes conducimos automóviles?

En lo que respecta a la Ciudad de Guatemala, lo que las autoridades correspondientes deberían hacer es implementar mejor vigilancia en las zonas que ya están plenamente identificadas como las zonas en las que con más frecuencia se producen robos de celulares, asaltos y crímenes, tales como el bulevar Los Próceres a la altura de Cemaco, en la diagonal 6 de la zona 10, y en la 6aª avenida de la zona 9, especialmente entre la 8ª y la 14 calles, en la zona 5, en el bulevar Vista Hermosa, en la calle Montúfar, en la 6ª avenida cercana a la Municipalidad, en la calle San Juan, etcétera. Porque es inexplicable –y francamente imperdonable– que no haya una vigilancia especial en esos lugares a pesar de que es bien sabido que en ellos se cometen más asaltos y robos de teléfonos, crímenes, etcétera.

Los agentes de la Policía Nacional de Tránsito tienen la obligación de vigilar que se observe orden vehicular en todas las calles y avenidas de la ciudad, pero la Policía Nacional Civil está obligada a controlar que desde las motocicletas no se produzcan asaltos, ni crímenes perpetrados por sicarios que vayan en el asiento de atrás, ni robos de celulares. Y si acaso la Policía Nacional Civil no es capaz para mantener el orden, el ejército debe contribuir a hacerlo. Pero el Gobierno de la República no puede exigir a todos los motociclistas que se uniformen con chalecos anaranjados, negros, verdes o morados para que las autoridades dependan de esas exigencias para que le sea más fácil poder mantener el orden. ¿Qué les pasará a los motociclistas extranjeros que nos visiten y no sepan lo del chaleco anaranjado? Supongo que en los consulados o panfletos turísticos se les tendrá que advertir que deben circular con chalecos anaranjados y las demás especificaciones.

Esta absurda medida me recuerda otra “genialidad” que dijo hace algún tiempo un “iluminado” alto funcionario público al sugerir a los vecinos de la capital “mejor no salir a la calle” para no correr riesgos de ser víctimas de la violencia ni de los asaltos callejeros, lo cual nos hizo recordar el huapango mexicano que comienza diciendo “Noooo salgas niña a la calle, porque el viento fementido, jugando con tu vestido, puede dibujar tu talle”.

La pregunta de los 80 mil dólares es ¿quiénes venden los chalecos color naranja? Pocos minutos después de que se diera a conocer el Acuerdo que ordena su uso ya se estaban vendiendo.

Twitter: @jorgepalmieri