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NOBLEZA OBLIGA

Lunes, Marzo 20th, 2017

Hace algunos días, trascendió que un nieto menor de edad del abogado y periodista Óscar Clemente Marroquín Godoy, Director General del vespertino La Hora, hizo la peligrosa travesura de llevar  una pistola al colegio en el que estudia para amedrentar a sus compañeros que le molestan o le hacen “bullying” y, por su desconocimiento del uso de las armas de fuego, ésta se le disparó en el aula sin que, afortunadamente, tuviese alguna lamentable consecuencia que lamentar; pero algunas personas –de las que nunca faltan– aprovecharon las redes sociales para denostar contra el atribulado abuelo del patojo y nieto de mi inolvidable y querido amigo el recordado abogado, periodista, historiador y político Clemente Marroquín Rojas, ex Vicepresidente de la República durante el período comprendido de 1966 a 1970, cuando el Presidente de la República era mi entrañable amigo el licenciado Julio César Méndez Montenegro.

Abogado y periodista Óscar Clemente Marroquín Godoy

Por lo que, con mucha dignidad, Óscar Clemente, en vez de tratar de acallar en su periódico el penoso hecho, como pudo haberlo hecho, publicó de inmediato en su columna personal lo siguiente:

En medio de un terrible drama familiar

En una decisión totalmente equivocada e inaceptable desde todo punto de vista, mi nieto menor de edad decidió ayer llevar una pistola a su colegio y el arma se le disparó en el aula. No termino de agradecer a Dios que nadie haya resultado herido o, peor aún, muerto como consecuencia de ese hecho que no tiene excusa por grave que haya sido la desesperación que lo llevó a cometer ese terrible error.

Obviamente él, sus hermanos, sus padres, tíos y abuelos estamos devastados por lo que pasó y por lo que pudo haber ocurrido debido a la manipulación, sin el menor conocimiento de las armas, de una pistola. Como he dicho a quienes me han hablado luego del hecho, no puede uno de ninguna manera justificar la decisión que tomó mi nieto quien está viviendo una situación terrible porque asume y entiende su error.

Es terrible pensar en la historia completa de este drama sin enviar un mensaje a los jóvenes y a los padres de familia a fin de evitar situaciones como ésta y otras que se dan todos los días causando daños irreparables en la personalidad y la mente de muchos jóvenes que terminan tomando decisiones irracionales basadas en su desesperación. Ahora nos enteramos que durante los últimos años mi nieto soportó en silencio, sin compartir con sus padres, una situación de acoso constante de parte de compañeros que no tengo ningún interés en señalar individualmente. En vez de compartir con quienes le queremos y le podíamos brindar ayuda, él se tragó sus frustraciones y vejámenes que, ahora lo sabemos, le hicieron vivir un calvario. No tenía deseos de ir al colegio pero no quería fallarles a sus padres.

Yo tengo mucha relación y cercanía con él y siempre lo he visto como un patojo cariñoso y servicial y no detecté su situación, pero ahora me he enterado por otros padres de familia que vivieron situaciones parecidas, que se enteraron del acoso a sus hijos mucho después de que había ocurrido y cuando los hechos hicieron mella en su personalidad al punto de requerir ayuda psiquiátrica.

Relato todo esto porque creo que el drama que vive la familia debe servir también para alertar a otros jóvenes sobre la necesidad de compartir con los suyos situaciones de acoso, de ese ¨bullying” del que tanto se habla y escribe y que ocurre de muy variadas formas. Y también para que otros padres de familia le pongan especial atención a lo que viven silenciosamente sus hijos. Me imagino que habrá muchos consejos para estos casos y que deben ser tomados en cuenta porque, sinceramente, es una muy terrible sorpresa enterarse que un hijo o nieto ha sufrido tanto en medio de un silencio que cuesta mucho entender.

El caso de mi nieto es terrible y, lo vuelvo a decir, inexcusable aun sabiendo lo que sufría por ese acoso tan propio entre la juventud que no repara en las consecuencias de gestos y acciones humillantes que dejan una huella muy dura.

Por su condición de menor de edad no publico su nombre aunque ya mucha gente lo hizo pedazos en las redes sociales. Las autoridades tienen conocimiento de los hechos, como debe ser. No quiero terminar sin recalcar mi rechazo la decisión equivocada que tomó ayer, y mi total disposición de estar junto a mi nieto, enfrentando las consecuencias que esto traiga. Te quiero mucho mijo y, como siempre lo hemos hecho, daremos la cara.

Pero al día siguiente, estando reunido con su hijo Pedro Pablo para comentar la situación, éste recibió de pronto una inesperada llamada telefónica de parte del Presidente de la República, Jimmy Morales Cabrera, para expresarle su solidaridad ante el lamentable caso. Y Pedro Pablo le advirtió al mandatario que su papá, Oscar Clemente, estaba presente y escuchando la llamada, quien después de escuchar la emotiva solidaridad presidencial solicitó una audiencia para llegar a expresar su agradecimiento y pedir perdón al presidente Morales y a su hijo menor por la forma tan dura como en ese medio se había tratado el problema surgido a raíz de las facturas del restaurante Fulanos y Menganos que el hijo del presidente había logrado obtener hace dos o tres años de parte de Sammy Morales, el hermano mayor del presidente para ayudar a la muchacha que entonces era su novia.

Por lo que Óscar Clemente publicó en su columna de opinión personal el siguiente artículo que se explica por sí mismo:

Ante un gesto extraordinario

Durante los últimos meses, sobre todo después de que el Presidente de la República dijera que las críticas que le hacíamos eran resultado de que él había eliminado la fafa, hemos sido sumamente críticos con el Presidente Jimmy Morales y fuimos extremadamente severos al juzgar la situación de su hijo José Manuel. Yo sabía, desde el mismo lunes, que todas las personas que hemos criticado iban a gozar de una oportunidad para pasarme la factura, como lo han hecho muchos, aunque llevándose de corbata a un menor cuya responsabilidad están ya esclareciendo las instancias correspondientes.

El martes, luego de haber publicado mi artículo, estando reunidos con Pedro mi hijo, sonó su teléfono y cuando respondió le vi cara de sorpresa. De inmediato puso el altavoz, volviendo a preguntar “quien habla” y escuché que le decía “Pedro Pablo te saluda Jimmy Morales”. Le explicamos que yo estaba escuchando y nos dijo que llamaba para solidarizarse con nosotros por la situación que estábamos viviendo, a lo que le respondí expresando no sólo mi agradecimiento, sino también mi sorpresa y hasta estupor por su gesto porque, le dije, no hemos sido blandos en la crítica hacia usted y el hecho de que se tome la molestia de llamarnos me muestra una extraordinaria calidad humana.

Por la noche, reflexionando en familia sobre los acontecimientos del día, obviamente tuve que mencionar ese gesto extraordinario del Presidente Morales y les dije que posiblemente siempre habrán temas en los que no estemos de acuerdo y cuestiones en las que, en cumplimiento de lo que considero mi deber ético, deberé criticarlo, pero que reconocía que la cólera que nos causó su acusación de faferos nos ofendió demasiado porque nunca, con ningún gobierno ni sector, nos hemos puesto en venta o hemos condicionado nuestras publicaciones a cambio de publicidad o prebendas.

Pero lo que más me remordía era la forma en que habíamos escrito sobre la situación legal de su hijo José Manuel. Tristemente a veces uno tiene que sufrir un tremendo golpe para ponerse en la piel de otra gente. Eso me llevó a pedir al Presidente Morales una audiencia en la que le pedí que estuviera su hijo y ayer por la tarde ambos, Jimmy y José Manuel Morales, nos recibieron en el despacho de Casa Presidencial a donde llegamos con Pedro Pablo a reiterar el agradecimiento por el gesto del gobernante, pero sobre todo a pedir perdón al joven José Manuel por la forma en que habíamos abordado su caso. El Presidente sabe que no buscamos absolutamente nada y que en nuestra relación con gobernantes lo único que siempre hemos buscado es lograr resultados para el país.

Fue un momento especial, emotivo y personal, pero le dije al joven que siendo nuestras críticas públicas, hoy haría público también mi arrepentimiento y el de La Hora, por haber manejado de manera nada profesional su caso, obnubilados por un malestar que nos sacó de la seriedad y responsabilidad que debemos guardar como medio de comunicación.

Sinceramente, el gesto del Presidente Jimmy Morales lo pinta como un ser humano de gran calidad. (Fin del artículo)

En La Hora se acostumbra interactuar con los lectores, publicando las opiniones que estos envían sobre las columnas de opinión. Con lo cual yo jamás he estado de acuerdo, por cierto, porque se presta a que por ese medio y por las redes sociales anónimas, así como desde los call-centers anónimos, cualquier badulaque o resentido social desagüe sus odios y antipatías contra alguna persona destacada, despotricando lo que le da la gana sobre lo que ha escrito el columnista. Y al pie de este conmovedor artículo de mi colega y amigo Óscar Clemente, publicaron 167 comentarios sobre el particular y todos –todos sin excepción– criticaron muy severamente la honrosa actitud de agradecimiento, arrepentimiento y humildad de parte de Óscar Clemente, en el que dio a conocer su arrepentimiento por la extrema severidad con que atacó al hijo menor del presidente Morales por el caso de las facturas del restaurante Fulanos y Menganos, sin comprender que lejos de empequeñecerle su actitud, le engrandeció. Esos críticos sin misericordia que no comprendieron la razón de ser del comportamiento de Óscar Clemente, no saben que se necesita tener mucha calidad humana para poder ser humilde.

Este es uno de los injustos memes que circularon por las redes sociales.

Presidente de la República Jimmy Morales Cabrera

Mi comentario: en primer lugar, me parece ilógico, además de ser sumamente injusto, que por las redes sociales se haya criticado tan acremente a Óscar Clemente Marroquín Godoy por una travesura de su nieto menor. ¿Qué culpa tiene él de la peligrosa travesura de su nieto? Luego, es innegable que el Presidente Jimmy Morales demostró su calidad de cristiano al poner la otra mejilla cuando, a pesar de los severos comentarios publicados en ese periódico contra su hijo José Manuel, llamó por teléfono para solidarizarse con Pedro Pablo y Óscar Clemente. Y la respuesta de Óscar Clemente en su columna personal, también le dignifica mucho. Se podría decir que esta actitud de Jimmy Morales fue como una lección de humildad que se debe apreciar. Y no como algunos han dicho que fue una “largueza” para acallar futuras críticas en el diario La Hora en general y en la columna personal de Óscar Clemente. Y, sobre todo, felicito la hombría de bien de mi amigo Óscar Clemente al solicitar audiencia al mandatario y a su hijo para presentar una disculpa frente a frente por la forma tan dura como trataron el escándalo producido con el caso de las facturas que, por cierto, se produjo dos o tres años antes de que Jimmy Morales fuese Presidente de la República. Y en cuando a mi amigo Óscar Clemente, que confiesa que le disgustó mucho que el presidente Morales haya dicho que ahora los periódicos y los periodistas no tienen “fafas”, le aconsejo que tome ruibarbo para fortalecer su hígado cuando alguien dice alguna tontería como esa. En primer lugar porque es evidente que el presidente Morales ignoraba lo que son las “fafas”, que son comprar opiniones a favor de alguno y las confunde con las pautas, que son publicidad abierta de los gobiernos. Luego entonces, debió oír lo que dijo entonces Jimmy Morales como oír llover. Sobre todo porque es bien sabido que desde su fundación el lema de La Hora es “Tribuna no mostrador”. Pero si un director general de un periódico se enoja mucho cuando alguien dice alguna tontería contra ese medio o contra alguno de sus colaboradores, no hay que hacerle caso. También ellos tienen derecho a equivocarse. Así como es innegable que nosotros, los periodistas, nos equivocamos muchas veces. Y la mayoría de los casos no pedimos perdón.

En síntesis, felicito tanto al presidente Morales como a Óscar Clemente por su manifiesta nobleza. Y como dice el refrán francés que se ha internacionalizado, Nobleza Obliga. En cuanto al Presidente de la República, Jimmy Morales Cabrera, le aconsejo que tenga más cuidado en lo que declara. Para no indignar y disgustar a los periodistas injustamente. No le conviene provocar a los medios de comunicación ni a los periodistas. ¿Qué se saca con buscarse nuevos críticos implacables?

Twitter@jorgepalmieri.com