MOTIVOS DE MI AUSENCIA

Desde el 3 de diciembre del 2014 no he publicado este blog gracias al cual aún tengo vida como periodista, a pesar de mi avanzada edad, de mi mala salud, de mi cansancio y de mi depresión emocional. Yo siempre he dicho durante muchos años que el comunicador que no se comunica es como si ya estuviese muerto. Pero yo todavía no estoy muerto, aunque sospecho que no sea mucho tiempo el que aún me resta de vida. Se debe comprender que a mis 86 años de edad es natural padecer de una variedad de achaques, como la Diabetes B que, afortunadamente, he podido controlar gracias a las medicinas y a los eficientes cuidados del Endocrinólogo, doctor Juan Luis Siekavizza Girón, y el corazón y la hipertensión arterial también tengo controlados gracias a mi querido viejo amigo y eminente cardiólogo, doctor Carlos Armando Soto De León, mi ex compañero en el Colegio de Infantes. Pero, hace poco tiempo me dio Erisipela y la piel de las piernas se me pusieron tan rojas como la cara de verguenza que deberían tener los diputados y demás dirigentes políticos de nuestro país, y durante tres semanas tuve que guardar reposo absoluto y mantener las piernas en alto. En mi blog anterior expliqué lo que es la Erisipela, pero no tengo inconveniente en repetir que es una enfermedad infecto contagiosa aguda y febril producida por estreptococos, fundamentalmente Streptococcus pyogenes que afectan principalmente a la dermis. Después se descubrió en los análisis que mi tiroides no está funcionando bien, lo cual parece que produce una gran indolencia, pereza y estar deprimido.

A lo cual se sumó la profunda tristeza que me produjo la muerte reciente de tres queridos amigos mexicanos y una querida amiga cubana: los primeros fueron el genial comediante, dramaturgo, actor, compositor, director y productor de televisión Roberto Gómez Bolaños, mundialmente conocido como Chespirito, o Chavo del 8, quien falleció el 28 de noviembre del 2014, a la edad de 85 años, a quien conocí desde que ambos trabajábamos para la empresa Televisa, yo en el noticiario 24 Horas de mi entrañable amigo el gran periodista y licenciado Jacobo Zabludovsky, y él escribía guiones para los programas semanales de la entonces popular pareja de cómicos Viruta y Capulina; y los excelentes periodistas Vicente Leñero y Julio Scherer García, director de la excelente revista Proceso; y la segunda fue la cubana Ninón Sevilla, quien en días ya lejanos fue una escultural bailarina rumbera, cantante y actriz. Y hoy que vuelvo a escribir, después de tan larga ausencia, me es grato despedirme de ellos y rendirles mi sincero homenaje.

Los cuatro mencionados murieron a edades casi tan avanzadas como la mía, pasados los 80 años, porque han de saber ustedes que ya cumplí 86 años de vida y he comenzado a vivir el 87, los cuales me parece que son demasiado tiempo de vida, a pesar de que la mía ha sido, sinceramente, tan licenciosa y agitada, no solo por el tiempo transcurrido y el haber sido muy parrandero y mujeriego, sino por haberme dedicado por completo al fascinante oficio del periodismo, con unas cuantas actuaciones en la vida política nacional. Y por lo tanto sospecho que ya va siendo hora de comenzar a despedirme. No aspiro a ser tan longevo como lo es mi muy querido amigo Ernesto Neto Villa Alfonso, quien ya cumplió 90 años de edad y nos ha invitado al fiestón que piensa hacer cuando cumpla los 95.

Esto no significa que me quiero morir, porque no me corre prisa para ello, pero la idea de morir pronto no me asusta, ni me preocupa, ya que siempre he sabido que para morir nacimos y no he tenido miedo a la muerte, puesto que es un hecho trascendental e inevitable en la vida. De hecho, ya tengo pagado mi contrato mortuorio con la empresa de Funerales Reforma para que tan pronto estén seguros de que estoy muerto y frío, lleven mi cadáver directamente a su crematorio, porque no quiero que me hagan velorio, ni tampoco un entierro. No deseo molestar a nadie con tener que acudir a una funeraria a reunirse con otras personas que, supuestamente, están expresando su sincera condolencia a mis sobrevivientes y para ello tengan que comer esos pésimos sandwiches de jamón y queso que se reparten en los velorios y a beber una pésima taza de café aguado que debería ser prohibido porque desprestigia al buen café guatemalteco como el que producen los miembros de Fedecocagua. Mucho menos quiero que se molesten en gastar dinero en comprar gasolina –ni siquiera por lo barata que hoy está– para integrarse a un cortejo fúnebre que podría ser poco numeroso para acompañar mi cadáver hasta un cementerio, o lugar de la incineración. Pero por ningún motivo del mundo quiero que me metan en una caja de madera y me dejen enterrado, porque ni muerto quiero estar encerrado. Mi contrato con la empresa funeraria es que me deben incinerar tan pronto obtengan la autorización legal para hacerlo. Lo cual creo que toma 24 horas. Y he dado instrucciones terminantes a mis seres queridos para que tan pronto sea posible lancen mis cenizas al mar. Originalmente había pensado que fueran lanzadas al bello lago de Atitlán, pero lo más lejos posible de Panajachel, pero supe que mi querido amigo el escultor Pepo Toledo Ordóñez lanzó a ese mismo lago una parte de las cenizas de su famoso tío, el abogado, político, periodista y prolífico novelista Mario Monteforte Toledo, con quien hace algunos años fuimos amigos y durante uno de mis exilios en México fuimos compañeros de parrandas y de trabajo en la redacción de la revista política Siempre! propiedad del recordado gran periodista tabasqueño y querido amigo José (“Pepe“) Pagés Llergo. Pero Monteforte se disgustó conmigo cuando se enteró que volví a México con el honroso cargo de Embajador Extraordinario y Plenipotenciario del gobierno de mi patria, entonces presidido por mi amigo el general Fernando Romeo Lucas García, y desde entonces me retiró la palabra y nunca más volvimos a compartir una botella de buen tequila de 100% agave. Por lo cual no quiero que si en el lago de Atitán algún día se llegasen a encontrar nuestras cenizas, el choque pueda producir un xocomil o un tsunami. Así que pedí que mejor tiren mis cenizas al ancho mar, que es mucho más ancho y ajeno. Si es que no hay inconveniente legal o de logística, o de cualquier otro tipo.

Roberto Gómez Bolaños (“Chespirito”)

Roberto Gómez Bolaños fue hijo de una secretaria bilingüe de nombre Elsa Bolaños Cacho y del pintor, dibujante e ilustrador Francisco Gómez Linares, que gozó de buen prestigio profesional. Inició su carrera como creativo publicitario, lo cual le conectó con la radio y la televisión en la cual fue, durante la década de 1950, un exitoso guionista. Escribía guiones de películas y programas de televisión para el dúo cómico Viruta y Capulina y con ellos en 1960 se inició fugazmente como actor en Dos criados malcriados. Sin embargo, siguió dedicando la mayor parte de su tiempo a escribir guiones cómicos “limpios”, sin palabrotas ni dobles sentidos para guiones de películas y programas de la televisión mexicana. Entre 1960 y 1965 escribió guiones para los dos programas de mayor rating o audiencia en la televisión mexicana, titulado Cómicos y canciones así como para el Estudio de Pedro Vargas, de la cadena de Telesistema Mexicano. En 1968, iniciaba transmisiones la Televisión Independiente de México y fue llamado como escritor con la oferta de usar a su antojo una media hora semanal a su cargo. Así fue como nacieron Los supergenios de la mesa cuadrada y su brillante carrera como actor.

El nombre de Chespirito se debió  al director cinematográfico Agustín P. Delgado, quien dirigió la mayoría de las películas de mi gran amigo Mario Moreno (Cantinflas) y le nombró así por su prolífica producción literaria, porque el nombre es derivado de un diminutivo de la pronunciación españolizada del apellido del genial y prolífico escritor británico William Shakespeare (fonéticamente Chekspir), debido a la corta estatura de Gómez Bolaños y por su fructífero talento para escribir historias originales, lo que, con sus diferencias, le asemejaba a Shakespeare.

En 1970, le extendieron su horario a una hora y en un programa propio. Adoptó el nombre Chespirito y nació el personaje del Chapulín Colorado. Un año más tarde, apareció El Chavo. Ambos personajes funcionaron tan bien que el programa se dividió en dos, dedicando media hora a cada uno. A mediados de los años ochenta inició un breve programa llamado La chicharra, serie basada en periodistas, pero sin mucho éxito.

A pesar de ser muy conocido por sus papeles de Chavo del Ocho y Chapulín Colorado, también fue creador de otros personajes, como El Chómpiras, El Doctor Chapatín, Vicente Chambón y Chaparrón Bonaparte. En una entrevista a la periodista Teresa Rodríguez, comentó que el decidió bautizar a sus personajes con nombres que comenzaran con ch porque en México decía que “con esas mismas letras comienzan muchas groserías”, refiriéndose indudablemente a la palabra chingado.

En los últimos años de su vida, Gómez Bolaños tuvo que abandonar obligadamente el Distrito Federal porque la altura le hacía muy difícil respirar, como consecuencia de un enfisema pulmonar causado por el estúpido vicio de fumar, y se trasladó a Cancún, por supuesto acompañado de su segunda esposa y “el amor de su vida”, la actriz Florinda Meza, porque al nivel del mar le era fácil respirar. Pero antes de abandonar el D.F., recibió un impresionante homenaje en vida, como pocos se han dado, organizado por la empresa Televisa, en el Auditorio Nacional, al que asistieron más de 10 mil personas y fue transmitido en vivo. Roberto Gómez Bolaños fue mi amigo y, lamentablemente, tanto él como otro buen amigo, el excelente periodista y escritor Vicente Leñero, fueron fumadores empedernidos y, como tarde o temprano les ha ocurrido a muchos queridos amigos, después de sufrir por su dificultad para respirar causado por un enfisema pulmonar, finalmente murieron de cáncer en los pulmones. Metiche que soy, a todos ellos les pedí muchas veces que dejaran ese vicio estúpido. Confío en que por lo menos habré convencido a algunos de ellos, lo cual me ven a agradecer algún día.

 Vicente Leñero

El 3 de diciembre de 2014, a la edad de 81 años, falleció, también como consecuencia de un enfisema pulmonar causado por el estúpido vicio de fumar, mi admirado y querido amigo el extraordinario periodista, escritor, novelista, guionista, dramaturgo y académico mexicano Vicente Leñero. Poco después empezó a escribir guiones teatrales, adaptando Los albañiles en 1970; La carpa, en 1971, y Los hijos de Sánchez, de Óscar Lewis, en 1972. Influyó en el inicio del género documental del teatro en México, y dos de sus trabajos notables son El Pueblo rechazado y El Juicio. En los años 80, publicó con éxito varios libros documentales, como La gota de agua y Asesinato: el doble crimen de los Flores Muñoz.Vicente Leñero fue graduado en la Universidad Autónoma de México (UNAM) en 1959 con el grado de ingeniero civil, y formado como periodista en la escuela de periodismo Carlos Septién García, y pronto se refugió en la escritura para ganarse la vida. Publicó su primera novela titulada La polvareda en Editorial Jus. La voz adolorida (1961), muestra el realismo psicológico de sus primeros escritos. Se trata del monólogo de un enfermo mental acerca de su vida, justo antes de ingresar al manicomio. Siguió con Los albañiles en 1963, que le valió el Premio Biblioteca Breve, un reconocimiento literario importante. Celebrado por su estructura literaria compleja y su simbolismo, este trabajo narra la historia de un velador en una construcción. En 1967 obtuvo una beca de estudios Guggenheim.

Leñero incursionó también, con inusitado éxito, en otros géneros. Fue guionista de la película El crímen del padre Amaro (2002), una de las películas mexicanas más exitosas, basada en la novela homónima de Eça de Queirós. Participó en el guión de la película El Garabato (2008), basada en una obra suya de nombre homónimo y autor de la extraordinaria película La ley de Herodes, en cuyo electo participaron los actores Damián Alcázar en el papel de Juan Vargas, presidente Municipal de San Pedro de los Saguaros, y Pedro Armendáriz Jr. en el papel del licenciado Fidel López, Secretario del Gobierno que aspiraba a ser gobernador del Estado, y su argumento es acerca de la política de “la dictadura ideal” que ejerció durante siete décadas el Partido Revolucionario Institucional (PRI). Esta película fue muy galardonada: nominada a 14 premios Arieles, pero ganó los premios al mejor actor, el mejor director, al mejor actor de cuadro, el mejor vestuario, el mejor maquillaje, el mejor peinado, la mejor escenografía, el mejor guión original, la mejor coactuación masculina, la mejor coactuación femenina y el premio Ariel Dorado.

Leñero publicó numerosas interesantes artículos periodísticos en el diario Excélsior, del cual fue subdirector durante la mayor parte del tiempo que lo dirigió su entrañable amigo Julio Scherer García, y en las revistas ClaudiaProceso. Dirigió también el taller literario Sólo los Jueves en la Sociedad General de Escritores de México.

El 11 de marzo de 2010 fue nombrado miembro de número de la Academia Mexicana de la Lengua y tomó posesión de la silla XXVIII el 12 de mayo de 2011 con el discurso titulado “En defensa de la dramaturgia”. El 21 de septiembre de 2011 fue galardonado junto al escritor José Agustín con la Medalla de Bellas Artes de México que otorga el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA).

Tras varios intentos de tratar de renunciar al cigarrillo, lo que adoptó como símbolo de su característica rebeldía ante el desdén hacia los no fumadores, finalmente Vicente Leñero falleció de enfisema pulmonar. La noticia de su muerte, no obstante haber sido un genial periodista y escritor, apenas si fue cubierta por los medios de comunicación debido a que unos pocos días antes había fallecido Chespirito, lo cual acaparó la atención pública.

Julio Scherer García

Pocos días después falleció, a la edad de 85 años, otro admirable amigo y brillante periodista, Julio Scherer García, un verdadero ícono del periodismo mexicano, víctima de un choque séptico, lo cual es una infección que puede causar el síndrome de disfunción multiorgánica, conocida anteriormente como fallo múltiorgánico, y después la muerte. Sus víctimas más frecuentes son los niños, los ancianos y las personas inmunodeprimidas, ya que su sistema inmunitario no puede hacer frente a la infección de la forma más eficaz, como en los adultos sanos. La tasa de mortalidad por shock séptico es aproximadamente entre un 25 o 50 por ciento de los que lo padecen.

Imagen de previsualización de YouTube

La bailarina, cantante y actriz Ninón Sevilla nació en La Habana, Cuba, el 10 de noviembre y falleció el 1 de enero del 3015, a los 85 años de edad,  en un hospital en el centro de la Ciudad de México, como consecuencia de un paro cardiaco como consecuencia de una neumonía. Quien fuera la guapa rumbera había estado internada desde días anteriores a causa de padecer de una neumonía. Sus restos mortales fueron depositados en el Lote de los Actores del Panteón Jardín de la Ciudad de México. Durante muchos años fue amante del productor de cine Pedro Arturo Calderón y cuando éste murió se casó con el médico cubano José Gil. Le sobrevive su único hijo, el músico Genaro Lozano.

El youtube de arriba fue tomado de una película en la cual lucía en todo su esplendor su anatomía la bailarina, cantante y actriz cubana Ninón Sevilla, bailando y cantando La Cocaleca con la sensacional orquesta del famoso rey del mambo, Dámaso Pérez Prado, apodado Cara de foca”. Observen el escultural cuerpo de Ninón Sevilla, su estrecha cintura y, sobre todo, sus bien torneadas piernas que un día fueron comparadas ventajosamente a las de la alemana Marlene Dietrich y la norteamericana Ginger Rogers.

El nombre de pila de Ninón Sevilla era Emelia Pérez Castellanos. Fue criada en la vieja Habana por una tía y por su abuela, que era una mujer con extrema devoción católica, por lo cual hizo que Ninón se educase en un colegio de monjas, donde sintió vocación religiosa y pensó en convertirse en monja misionera. Sin embargo, pronto descubrió su habilidad para la danza, en especial para la rumba. Adoptó su nombre artístico en homenaje a la legendaria cortesana francesa Ninon de Lenclos. Empezó a bailar con mucho éxito en centros nocturnos y cabarés de la Habana, Cuba, que por entonces era como un París tropical y el centro artístico donde se consagraban los grandes artistas internacionales, lo que la ciudad de México ha venido siendo desde el imperio del comunismo en Cuba. Más tarde, Ninón comenzó a trabajar en el Teatro Martí de la Habana en el coro de los comediantes cubanos Mimí Cal “Nananina” y Leopoldo Fernández, “Tres Patines”.

Ninón llegó a México contratada por el empresario, productor y director puertorriqueño Fernando Cortés, esposo de la inolvidable Mapy Cortés, para trabajar en el Teatro Lírico de la Ciudad de México. Eventualmente la buscaron para formar parte del espectáculo encabezado por  la cantante (principalmente de tangos) y actriz argentina. Debutó en esta compañía en el Teatro Degollado en Guadalajara. El éxito de su número musical fue tal, que superó en aplausos a la misma estrella argentina Libertad Lamarque. Entonces el productor de cine Pedro Calderón la vio en un espectáculo en el Teatro Lírico y  se enamoró perdidamente de ella y sostuvieron una apasionada relación que duró muchos años, lo cual la llevó a ser una estrella en el medio fílmico. Su debut cinematográfico fue en la cinta Carita de cielo (1946), con María Elena Marqués y Antonio Badú. A partir de ese momento, Ninón se convirtió en artista exclusiva de Producciones Calderón. Tuvo ofertas de parte de estudios como Metro y la Columbia Pictures, pero nunca le interesó trabajar en los Estados Unidos.

Ninón Sevilla participó en películas como Pecadora (1947), con Emilia Guiú y Señora Tentación (1948), junto al  cantante y actor Antonio Badú. En la cinta Revancha (1948), Ninón alternó por primera vez con el compositor y cantante Agustín Lara, con quien filmó dos películas más: Coqueta (1948) y Perdida (1949). Revancha también marcó el inicio de sus colaboraciones fílmicas con el director Alberto Gout, quién contribuyó a consolidarla como una de las más grandes figuras eróticas del cine mexicano. La cinta Aventurera (1950), también dirigida por Gout, fue considerada por la crítica como la obra maestra del llamado cine de rumberas mexicano. Bajo la batuta de Tito Gout, Ninón Sevilla también filmó cintas como Sensualidad (1950), al lado del actor Fernando Soler; Mujeres sacrificadas (1952), con Roberto Cañedo, y Aventura en Río (1953), filmada en Brasil, donde ella ya era un ídolo. Las cintas de Ninón también causaron furor en importantes mercados como Francia, donde algunas de sus películas fueron objeto de reseñas y halagos de figuras como el famoso cineasta François Truffaut y otros críticos de la revista Cahiers du Cinéma. Además de Gout, también contribuyeron al esplendor de Ninón otros célebres directores como Emilio “El Indio” Fernández  en la película Víctimas del Pecado (1951) y Julio Bracho en Llévame en tus brazos (1954). En 1955 realizó su única intervención en una comedia musical en la película Club de señoritas, junto al célebre actor cómico Joaquín Pardavé. Además, trabajó en las películas Mulata (1954) y Yambaó (1956), que fueron las primeras producciones del cine mexicano con argumentos basados en la Santería y otras tradiciones y elementos de la cultura afrocubana. Con el declive del cine de rumberas, Ninón se retiró de la industria cinematográfica. El último filme de su primera etapa cinematográfica fue la comedia musical española Zarzuela 1900.

Retornó al cine en 1981 de la mano del realizador Mario Hernández, quien la dirigió en la película Noche de carnaval, estrenada en 1984, por la cual ganó el premio Ariel a la mejor actriz del Año. Además de una aparición especial que hizo en la cinta sobre la vida del cantante Benny Moré (Hoy como ayer, 1987), Ninón intervino en breves papeles en otras películas de Hernández. Su última fue Rumbera caliente (1989).

Debutó en la televisión en 1964, con un pequeño papel en la telenovela Juicio de almas, producida por Ernesto Alonso. Luego del resurgimiento de su carrera, realizó un pequeño rol en la telenovela Tú eres mi destino. La veterana actriz se incorporó de lleno al género a partir de 1987 en su participación en Rosa salvaje, al lado de Verónica Castro. A ésta, le siguieron historias como Cuando llega el amor (1989), Las secretas intenciones (1992) Maria la del barrio, (1995), La usurpadora (1998), Rosalinda (1999), Amarte es mi pecado, (2004), y Qué bonito amor (2012), entre otras. En el medio de las telenovelas, Ninón dió origen a un nuevo “mito popular”, al encarnar a prostitutas o “mujeres alegres”, humildes y de clase baja. Al igual que figuras como Silvia Derbez, Meche Barba y Carmen Salinas, fue un elemento indispensable en las tramas de vecindad en las telenovelas mexicanas.

En 1987, durante la noche de clausura del Festival Internacional de Cine de Río de Janeiro, Ninón fue llamada al escenario para recibir un premio en reconocimiento a su labor de vida artística. Entre el grupo de estrellas de telenovelas de la Red Globo TV que llenaban el escenario, sólo Ninón Sevilla brilló como una diva, como representación dignificada del mito que personificó durante los años dorados del cine mexicano. En 2009, Ninón Sevilla fue galardonada con el premio Diosa de Plata que lleva el nombre de la excelsa actriz Dolores del Río en reconocimiento a su brillante trayectoria cinematográfica. En 2012 Ninón Sevilla fue interpretada por la actriz Ariadna Pérez Mijares en la cinta biográfica El fantástico mundo de Juan Orol, dirigida por Sebastián del Amo. Orol era un peculiar productor de cine español que descubrió y lanzó al estrellato cinematográfico a artistas cubanas como María Antonieta Pons, la costarricense Yadira Jiménez y Rosa Carmina, entre otras, con quienes se casaba como requisito previo a lanzarlas como estrellas de sus películas. En 2014 Ninón fue objeto de un homenaje de parte de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas y la Cineteca Nacional de México por su trayectoria e influencia en el cine de México. En el 2009, fue galardonada con el premio Diosa de Plata que lleva el nombre de la desaparecida estrella cinematográfica Dolores del Río.

Durante muchos años Ninón Sevilla me privilegió con su amistad y como una anécdota les cuento que durante los primeros meses del mi exilio, tras la caída del gobierno revolucionario del coronel Jacobo Árbenz, todos los domingos solía ir a almorzar a su casa con un grupo de sus amigos donde nos ofrecía deliciosos platillos de la cocina cubana. Un domingo, cuando me preparaba para asistir a ese almuerzo, sorpresivamente llegó a mi casa el argentino Ernesto Guevara, después conocido mundialmente como Ché, con quien nos habíamos conocido durante su estancia en Guatemala en las postrimerías del gobierno del coronel Jacobo Árbenz Guzmán. Como en otras oportunidades, llegaba a mi casa para ver si mi hermano Guillermo o yo le invitábamos a almorzar, porque estaba en la miseria y vino a comer a nuestra casa. Esta vez estaba acompañado de su amigo guatemalteco, Julio Roberto Cáceres Mejía, apodado el patojo, quien pocos años más tarde se hizo guerrillero y murió en el primer enfrentamiento del grupo encabezado por el coronel e ingeniero Carlos Paz Tejada ocurrido a las 9 de la mañana del martes 13 de marzo de 1962 en Concuá, entre Charrancho y Salamá, en el departamento de Alta Verapaz, en el cual participó también Rodrigo Asturias Amado, hijo del insigne escritor Miguel Ángel Asturias, premio Nobel de Literatura, y fue apresado mientras estaba descansando porque estaba demasiado gordo, a quien perdonó la vida y dejó en libertad el entonces Presidente de la República, general e ingeniero Miguel Ramón Ydígoras Fuentes, porque era su ahijado, pero con la condición de que nunca más fuese a volver a involucrarse en esas actividades, sin embargo, años más tarde faltó a su promesa y encabezó la facción guerrillera denominada Organización Revolucionaria del Pueblo en Armas (ORPA) con el nombre de guerra Pascual Ilom, por el nombre de un personaje de una novela de su padre, y participó en la confrontación armada de 36 años y posteriormente se integró a la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG) que fue fundada en Nicaragua el 7 de febrero de 1982, por instrucciones de Fidel Castro, como resultado de la coordinación de los cuatro grupos guerrilleros más importantes. Estos grupos guerrilleros eran: el Ejército Guerrillero de los Pobres (EGP), la Organización del Pueblo en Armas (ORPA), las Fuerzas Armadas Rebeldes (FAR), y el Partido Guatemalteco del Trabajo (PGT) (comunista).

Volviendo a la sorpresiva visita que me hizo el c acompañado de su amigo guatemalteco apodado el patojo, cuando yo salía hacia el al almuerzo del domingo en casa de Ninón Sevilla, me excusé con ellos por no poder invitarles a almorzar, pero para no dejarles con hambre llamé por teléfono a Ninón para pedirle que me permitiese llevarles al almuerzo. Por aquel entonces el c Guevara todavía no era conocido y aún no había conocido a Fidel Castro, que por esas fechas era considerado una especie de “Robin Hood” o héroe legendario revolucionario, porque al principio no se había declarado comunista, sino se identificaba como anarquista. Ninón me preguntó quienes eran ellos y simplemente le contesté que también eran exiliados, y entonces me autorizó para les llevara a su casa.

Fidel Castro y yo nos conocimos y fuimos relativamente amigos durante el exilio de ambos en México en el año 1954, tras la caída del gobierno que encabezó el coronel Jacobo Árbenz y, además, fuimos compañeros en las reuniones semanales que celebrábamos los representantes de una organización de exiliados políticos latinoamericanos que se llamó Unión Patriótica (UP) las cuales tenían lugar en una casa situada en la callecita Amatlán 104, de la colonia Condesa, organización a la que pertenecíamos exilados políticos de varios países. Los de Guatemala éramos el ex presidente de la República, doctor Juan José Arévalo Bermejo, el ex Canciller Guillermo Toriello Garrido, el crítico de arte y escritor Luis Cardoza y Aragón, los coroneles Carlos Paz Tejada, Francisco Cosenza Gálvez, Adolfo “Pishico” García Montenegro, Eduardo Weyman Guzmán, primo hermano de Árbenz, mi hermano Guillermo, yo y otros; unos exiliados de Venezuela, como el líder del partido Acción Democrática (AD) Carlos Andrés Pérez, quien pocos años más tarde llegó a ocupar la presidencia venezolana pero fue derrocado en un golpe militar encabezado por el comandante Hugo Chávez Frías, también un político de apellido Áscoli, el poeta Andrés Eloy Blanco (autor del poema “Angelitos negros”), y otros; unos exiliados cubanos como Fidel Castro Ruz, por un lado, y un señor cuyo primer nombre no recuerdo pero era de apellido Salvatierra y el doctor Eufemio Fernández, de parte del ala del ex presidente Carlos Prío Socarrás; y los exiliados dominicanos Juan Bosh y Horacio Ornes, entre otros. Eufemio Fernández Ortega y Horacio Ornes habían participado en la Legión del Caribe que surgió después de ayudar a José Figueres a repeler la invasión de tropas que venían de  Nicaragua encabezadas por el ex presidente Rafael Calderón Guardia. Ambos fueron considerados los máximos héroes en ese conflicto armado.  Eufemio Fernández Ortega fue fusilado junto a otros cientos de cubanos fusilados o asesinados en abril 1961 por Fidel Castro y el “Ché” Guevara  en la peor masacre que ha registrado la historia de ese sufrido país.

Gracias al liderazgo de José María Hipólito Figueres Ferrer, denominado “Don Pepe”  y a valientes revolucionarios como el médico cubano Eufemio Fernández Ortega y al periodista dominicano Horacio Ornes, entre otros integrantes de la Legión del Caribe, organizada en Guatemala durante el gobierno del doctor Juan José Arévalo, se evitó que el entonces presidente Teodoro Picado impusiera la supuesta re elección del ex presidente Rafael Ángel Calderón Guardia, de tendencia marxista, apoyado por el gobierno dictatorial de Nicaragua, elecciones que había ganado el periodista Otilio Ulate, y después del triunfo de la guerra interna, Figueres fue presidente de la República de Costa Rica en tres periodos, 1948-1949 (de facto), de 1953 a 1958 y de 1970 a 1974. José Figueres Ferrer fue el caudillo victorioso de la Guerra Civil de Costa Rica y fundador de la Segunda República. Uno de sus principales logros de su gestión fue la abolición del ejército costarricense, gracias a lo cual Costa Rica ha sido el primer país centroamericano sin ejército, por lo cual ha recibido el reconocimiento mundial y se consolidó como una nación de paz y ejemplar democracia en el mundo. Su hijo del mismo nombre fue también Presidente de Costa Rica algunos años más tarde.

Volviendo a la sorpresiva visita que me hicieron a mi casa del c Guevara y el patojo Cáceres, llamé a Ninón Sevilla para consultarle si podía llevar a almorzar a estos dos y sin titubear me autorizó a que los llevara y así fue como ambos conocieron a Fidel Castro cuando fuimos a visitarle mientras estaba detenido en la cárcel migratoria de la calle Schultz, al cuidado del temible Arturo “El negro” Durazo, que durante el gobierno del licenciado José López Portillo fue director de la Policía del Distrito Federal y se auto nombró “general” usando atractivos uniformes diseñados por él mismo. Por entonces Ninón era admiradora de Fidel Castro, como lo fuimos muchos, pero se decepcionó de él –como muchos también– cuando se declaró comunista, asesinó a cientos de personas y se entronizó en el poder dictatorialmente durante más de 50 años estableciendo en la isla de Cuba una especie de monarquía hereditaria, cuando al retirarse heredó el poder a  su hermano menor, Raúl.

El Ché Guevara era un joven de familia acaudalada de Argentina, pero un fracasado estudiante de medicina, que tenía simpatías por el comunismo y una profunda antipatía contra los Estados Unidos de América, en general, y contra poderosas empresas como la United Fruit Company en particular. Vino a Guatemala atraído por sus simpatías por la Revolución guatemalteca que se estaba produciendo como consecuencia de la insurrección del 19 y 20 de octubre de 1944, atraído primero por la figura del presidente Juan José Arévalo, a quien admiraba desde que había sido catedrático en la Universidad de la Plata, y luego la del coronel Jacobo Árbenz Guzmán. Aquí le acogieron algunos políticos y miembros del gobierno arbencista, como mi hermano Federico Guillermo Palmieri, quien era Director General de Turismo y uno de los principales dirigentes del Partido de la Revolución Guatemalteca (PRG), el diputado Carlos Manuel Pellecer, José Manuel Fortuny y el capitán y diputado presidente de la Comisión de la Defensa Alfonso Martínez Estévez, quien para ayudarle a subsistir le dio empleo como guarda almacén en el Departamento Agrario Nacional (DAN), del cual era presidente. Pero como el sueldo que le pagaban no le alcanzaba para vivir, le consiguieron otro empleo como ayudante médico en el Hospital Militar. No obtuvo el cargo de médico porque no había terminado sus estudios ni obtenido su título profesional. Entonces le conocí con mi querido y muy recordado hermano Federico Guillermo Palmieri, quien era muy amigo personal de Árbenz, desempeñaba el cargo de Director General de Turismo y era uno de los principales dirigentes del Partido Revolucionario Guatemalteco (PRG). Mi hermano Guillermo y el Ché llegaron a tener una estrecha amistad principalmente durante los días críticos en los que comenzó la invasión a Guatemala por el mal llamado Ejército de Liberación Nacional, encabezado por el coronel Carlos Castillo Armas, y de inmediato se ofreció para participar en la defensa del gobierno revolucionario arbencista. Un día acompañó a mi hermano a ir a recoger paquetes de armas y municiones que lanzaban los aviones liberacionistas en ciertos pueblos donde los anticomunistas estaban organizados y fueron hasta San Martín Jilotepeque (Chimaltenango) a incautar un paquete de armas y municiones que habían lanzado los aviones a los indígenas organizados por el dirigente “liberacionista” sanmartineco Gabriel Martínez del Rosal y miembros del Partido Revolucionario Guatemalteco (PRG) las habían interceptado y llamaron a mi hermano Guillermo para entregarlas al gobierno, pero cuando ya venían de regreso con las armas, en la carretera fueron interceptados por agentes de la Policía Nacional (PN) y traídos a la capital, donde el sanguinario director general de la PN, el tristemente recordado coronel Rogelio Cruz Wer, que era enemigo de mi hermano por su cercanía al ministro de Gobernación, “Tito” Charnaud MacDonald, a quien Cruz Wer detestaba, y les acusó de ser cómplices de la invasión castilloarmista y, sin juicio alguno ni informar del caso al Ministerio Público, ni consultar a sus jefes superiores, el presidente de la República y el ministro de Gobernación, trató de fusilarles sin hacer escándalo. Pero, afortunadamente, tanto Árbenz como Charnaud se enteraron a tiempo y les salvaron la vida. Esa peligrosa aventura era inolvidable para el Ché y la relataba a menudo cuando hablaba de sus experiencias en Guatemala.

Pues bien, cuando estábamos terminando de comer los ricos platillos cubanos preparados por Ninón, una persona la llamó por teléfono para darle la noticia que Fidel Castro había sido capturado y acusado de estar violando sus derechos de asilo junto con otros cubanos por la policía Migratoria, acusados de estar violando sus derechos de asilo político por estar complotando contra el gobierno del general Fulgencio Batista en Cuba y se encontraba en la cárcel migratoria de la calle Schultz, a cargo del temible Arturo Negro Durazo.  Por entonces las autoridades de México cuidaban mucho que los asilados políticos no se dedicaran a complotar contra los gobiernos con los cuales México sostenía relaciones diplomáticas. Tan pronto le dieron la alarmante noticia a Ninón, decidimos ir a visitarle y tanto el ché como el patojo me pidieron que les llevara porque tenían muchos deseos de conocer al legendario Fidel Castro. Y así lo hicimos. En las instalaciones de la cárcel nos permitieron hablar con Fidel durante más de una hora, y le presenté al ché y al patojo. Sin embargo, en varias publicaciones izquierdistas se ha dicho erróneamente que fue el patojo quien presentó al ché con Fidel, lo cual es mentira, porque fui yo quien presentó al patojo Cáceres con Fidel.

Con este aspecto físico murió Ninón Sevilla durante la mañana del primer día del año 2015, a la edad de 85 años, la mujer que un día fue bella y sensual rumbera cubana de la época de las rumberas del cine mexicano durante la década de 1940 a 1950. Es obvio que el tiempo no pasa en vano. Y para demostrarlo puede verse mi caso, para lo cual les presento dos fotografías mías, una tomada alrededor de 1979 y otra más o menos actual, tomada cuando asistí a declarar mi testimonio al juicio por la quema de las oficinas de la embajada de España. Es innegable que la vida y la belleza son demasiado pasajeras y efímeras para todos. Para que veamos por qué es afortunado que exista la muerte, vean dos fotos que me fueron tomadas en el término de varios años de mí larga vida.

Así era yo cuando tenía solamente 50 años de edad

Más o menos así de jodido estoy hoy, a mis 86 años

Volviendo a lo que les decía acerca de mi mala salud, el Dr. Siekavizza me pidió que me hiciera una serie de análisis, incluyendo la función de la Tiroides y un estudio de Hematología Completa los cuales hice en los Laboratorios Santa Clara, de mis estimados amigos químicos biólogos Eric Prera Mix y Guillermo Gutiérrez Solé, y todos resultaron bastante mal, hasta un poco alarmantes, por lo que me recetó una variedad de medicinas. A todo esto se sumó que con anterioridad me había hecho operar ambos ojos por el Dr. Jorge Hernández Cospín porque tenía cataratas y que, por último fui a visitar al doctor Rolando Vásquez Blanco, especialista en enfermedades de la piel, para que me quitara un montón de lunares negros que me han salido en la cara causados por la avanzada edad, lo que se conoce como queratosis ceborréica que he querido quitarme, y el doctor me los quemó con disparos de nitrógeno líquido congelado, lo cual arde como la chingada, para que primero se conviertan en ampollas y después en costras que en pocos días se caerán. En pocas palabras, he estado bastante mal de salud.

Además, ha aumentado mi depresión la muerte de los queridos amigos que he mencionado y la desesperante situación actual por la que está pasando nuestra patria, donde el Presidente Constitucional de la República se permitió presentar su tercer informe en el Palacio Nacional de la Cultura, sede del Poder Ejecutivo, en vez de hacerlo –como es debido– en la sede del Poder Legislativo, donde se pueden reunir los representantes del pueblo para escuchar su informe y debatirlo si acaso fuere necesario. Lo cual hizo que mientras él leía el texto de su largo discurso en en el Palacio Nacional de la Cultura, la sede del Poder Ejecutivo, diciendo una variedad de falacias y fantasías impresionantes sobre los supuestos logros durante su tercer año de gobierno, en el Palacio del Poder Legislativo leía un discurso intrascendente y torpe el nuevo presidente de la nueva Junta Directiva del Congreso de la República. Por si fuera poco, fue imperdonable la grosera descortesía e incultura el hecho que los invitados a la ceremonia hayan registrados y cachados, incluyendo a los embajadores de los países acreditados en nuestro país, para comprobar si portaban armas o explosivos, como si fuesen presuntos delincuentes. Finalmente, me parece excesivamente sorprendente que ni siquiera por el hecho de ostentar el grado de General de Brigada y desempeñar el cargo de Presidente de la República, Otto Pérez Molina le haya hecho caso a la ministra de educación -¡de educación, háganme favor!- cuando ésta le dijo que los colores naranja y gris son primarios. ¡Eso no lo dice ni siquiera un niño de primaria más o menos informado!

Está muy claro que el horizonte futuro inmediato de nuestra patria se ve muy negro, pero sospecho que eso ya no lo veré. Sin embargo, lo lamento por mis queridos descendientes, y los descendientes de todos ustedes, estimados lectores. Pero antes de que llegue el día de mi muerte voy a procurar escribir mis pensamientos y comentarios por lo menos de vez en cuando. Perdonen si ya no podré hacerlo todos los días, como lo hice durante muchos años en la prensa impresa durante casi 70 años consecutivos, en los periódicos Prensa Libre, El Gráfico, La Hora, La Nación, y elPeriódico, entre otros cuyos nombres ya no recuerdo o prefiero no recordar. Pero hoy ya me siento viejo, enfermo, deprimido y cansado. Sobre todo deprimido y cansado. Para mi mayor tristeza, he tomado la determinación de dar por cancelada La Cofradía de Los Viernes, que he venido sosteniendo durante casi 17 años para reunir a almorzar juntos a un grupo de queridos amigos. Pero ya no quiero más. Y para acabarla de fregar, después de haber escrito este larguísimo artículo para reanudar las publicaciones de este blog, me entero de que por de pronto no se podrá publicar porque el “servidor” en los Estados Unidos no está funcionando como es debido. Lo cual me deprime aún más. ¡Ya es mucho! Me están dando ganas también de no volver a escribir este blog. Estoy muy cansado y deprimido. Creo que me queda corto tiempo antes de irme al viaje sin retorno.

Twitter@jorgepalmieri