CITACIÓN CON AMENAZA IMPERTINENTE

Desde el día 8 del mes en curso no había vuelto a publicar este blog, ni siquiera para referirme a la celebración de mi 86 cumpleaños, porque todavía me encontraba guardando reposo y con los pies en alto debido a la Erisipela que me dio, pero estuve esperando la visita de la Fiscal Auxiliar de Derechos Humanos del Ministerio Público, Cecia Demaris del Cid de León para tomar mi declaración, quien vino personalmente a mi casa con el oficio AGE 02 de Casos Especiales del Conflicto Armado Interno MP 001 2014 486315, por la demanda del presidente de la Fundación contra el Terrorismo, Ricardo Méndez Ruiz Valdés, contra el ex Embajador de España en Guatemala, Máximo Cajal y López, y el guerrillero Gustavo Adolfo Meoño Brenner, alias “comandante Manolo”.

El lunes pasado, día en que había anunciado su visita la Fiscal Auxiliar Cecia Demaris del Cid de León, no vino a mi casa porque falleció su papá. Pero ese mismo día me llegó una “citación” (¿por qué está escrita entre comillas?) con Referencia C-01071-1980-00547. Of.1º, firmada por M. A. Irma Jeannette Valdés Rodas, Jueza Presidenta del Tribunal Primero de Instancia Penal de Narcoatividad y Delitos Contra el Ambiente (Mayor Riesgo, Grupo “B”), para que asista el lunes 24 de noviembre de 2014 a las 10:00 horas “para que preste declaración en calidad de Testigo en Audiencia de Debate Oral y público en el proceso que se sigue en contra de Pedro García Arredondo por los delitos por los cuales se les abrió juicio dentro la carpeta judicial identificada con el número C-01071-1980-0547 a cargo de la Oficial 1º, con la advertencia de que la incomparecencia injustificada provocará la  conducción por la fuerza pública, quedando obligado por las costas, sanciones disciplinarias que procedan”. ¡Vóytelas! La amenaza me parece una falta de respeto y, además, es innecesaria porque con mucho gusto asistiré a la audiencia señalada para dar testimonio de lo mismo que he venido repitiendo durante 34 años.

No me explico por qué el Organismo Judicial me ha citado en esta forma conminatoria “para que preste mi declaración oral y pública como testigo en el proceso que se sigue contra Pedro García Arredondo, a quien no conozco y, por lo tanto, no puedo ser testigo ni a favor ni en contra de sus actividades públicas o privadas. Ignoro de parte de quién me nombraron testigo, si de parte de la Fiscalía o de parte de la defensa, porque nadie me previno de que iban a solicitar mi comparecencia. No obstante, voy a acudir a la cita para reiterar el testimonio histórico que he venido repitiendo durante 34 años por diversos medios de comunicación de cómo ocurrió la tragedia de la quema de las oficinas de la Embajada de España en Guatemala. Digo “quema accidental” porque no creo que haya sido intencional, ni de parte del nefasto embajador Máximo Cajal y López, ni del autor del Plan de la Subida, el guerrillero Gustavo Adolfo Meoño Brenner, jefe de operaciones del Ejército Guerrillero de los Pobres (EGP), ni de los campesinos del Comité de Unidad Campesina (CUC), encabezados por el terrateniente Vicente Menchú Pérez, padre de Rigoberta Menchú Tum, premio Nobel de la Paz 1992, ni de parte de los estudiantes universitarios miembros de una célula guerrillera urbana y ni de los estudiantes del Instituto Rafael Aqueche, dirigidos por la estudiante de la Facultad de Derecho de la USAC Sonia Welchez Valdes. La tragedia fue causada por el estallido de uno de los cocteles Molotov, que a su vez hizo estallar a los demás que llevaban los invasores “pacíficos”. Fueron ellos –y nadie más– quienes causaron la quema de la embajada.

La historia es la siguiente: en conmemoración del XII aniversario de la “Ofensiva del Tet” (año nuevo Vietnamita), lanzada por los comunistas del Viet Cong contra del Ejercito de los Estados Unidos y el Ejército de Vietnam del Sur, el 31 de enero de 1968, el jefe del Ejército Guerrillero de los Pobres (EGP), Ricardo Arnoldo Ramírez  de León (alias “comandante Rolando Morán”), la Dirección Nacional del EGP y el embajador Máximo Cajal decidieron que se realizara la acción en la embajada española, para conmemorar esa fecha, en agradecimiento al entrenamiento y el apoyo a los subversivos guatemaltecos que fueron entrenados en Vietnam.

El jueves 24, el grupo terrorista efectuó agresivos mítines, con el acompañamiento de terroristas armados, previamente coordinados por Gustavo Adolfo Meoño Brenner (“comandante Manolo”), acciones que fueron realizadas por la Asociación de Estudiantes Universitarios (AEU), el Frente Estudiantil Robin García del Instituto Rafael Aqueche (FERG), el Comité de Unidad Campesina (CUC) y el Movimiento de Pobladores (MONAP); ocupando sistemáticamente las instalaciones del Colegio Belga, del Instituto Central para Varones, del Instituto Normal para señoritas Centro América (INCA), y el Instituto Belem.

El lunes 28, el grupo terrorista tomo varias radiodifusoras, difundiendo su mensaje insurreccional.

El martes 29, nuevamente el grupo terrorista tomó las radiodifusoras “Rumbos” y “Favorita”, lanzando las mismas consignas insurreccionales.

El jueves 31, luego de que el embajador de España Máximo Cajal había convocado a una reunión a distinguidas personalidades jurídicas guatemaltecas, como el ex-Vicepresidente de la República, licenciado Eduardo Cáceres Lehnhoff y el ex-Canciller doctor Adolfo Molina Orantes y el doctor Mario Aguirre Godoy, a las 11.00 horas mientras los invitados ya se encontraban reunidos con el embajador Cajal, éste abandonó la reunión y procedió a facilitar el ingreso de un numeroso grupo de terroristas, quienes llegaron en varios vehículos, bajo la coordinación de Gustavo Adolfo Meoño Brenner (alias “Comandate Manolo”), con los rostros cubiertos con pañuelos con los colores de la bandera del Viet Cong y con mochilas y bultos con botellas llenas de gasolina, como cocteles Molotov, y varios ejemplares del llamado “Plan de la Subida”. Su intención era quejarse de la represión que estaban sufriendo los habitantes del Triángulo Ixil del Quiché de parte del Ejército Nacional, de lo cual probablemente tenían motivos y razón para quejarse, pero sin desestimar el hecho que Guatemala se encontraba en una situación de guerra subversiva de las distintas fuerzas guerrilleras patrocinadas por el gobierno comunista de Fidel Castro en Cuba, contra las fuerzas militares del Estado de Guatemala. Y era absurda y descabellada la exigencia que el Ejército se retirara de esa zona, porque jamás lo iban a conseguir, a menos que hubiesen ganado la guerra.

En el incendio de la Embajada española, deben de ser enjuiciados por los tribunales del país y los hechos deben ser aclarados históricamente, encausando la demanda en contra de Gustavo Adolfo Meoño Brenner y los sobrevivientes de la dirección nacional del EGP, como directamente responsables del hecho, pues como se demuestra en este documento, esta conspiración fue urdida con el propósito de desestabilizar al gobierno legalmente constituido de la República de Guatemala, interviniendo en ella obscuros personajes nacionales y extranjeros, siendo ellos directamente responsables de la tragedia resultante del “Plan de la Subida”. Se debe de investigar de igual manera todos los hechos delictivos resultantes de esas acciones, tales como el asesinato del periodista Mario Ribas Montes, quien fue asesinado por terroristas del Frente Urbano del EGP, dirigido por Mario Payeras Solares (alias Roque) y Gustavo Meoño Brenner (alias “comandante Manolo”); como represalia a los artículos de prensa escritos por el criticando y denunciando las acciones terroristas realizadas en aquel momento, dentro de las que se incluyen la toma del colegio Belga, con la complicidad de las religiosas en la acción. La cadena de acontecimientos urdidos por los terroristas del EGP desembocaron lamentablemente en la ocupación supuestamente “pacífica”(?) de la Embajada de España, acción cumbre de la planificación realizada, con las consecuencias de todos conocidas; esta campaña terrorista se asemeja a las realizadas por los terroristas centroamericanos, en especial la de los terroristas del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), de la república de El Salvador, en donde era constante la ocupación de templos católicos y Embajadas.

En sus mochilas iban escondidas, armas, mantas, equipos de sonido (altoparlantes) y bombas incendiarias (cocteles Molotov), ante la sorpresa que provoca dicha acción, los empleados de la embajada dieron aviso y pidieron ayuda a la Policía Nacional; el Embajador Cajal se convierte así en interlocutor de las demandas de los terroristas, quienes indican que no abandonarán las instalaciones hasta que se conforme una Comisión para negociar el retiro inmediato del Ejército de Guatemala de los departamentos del noroccidente del país, área con fuerte presencia de la unidades guerrilleras del EGP, en donde el crecimiento de sus acciones terroristas y la organización de población armada mediante los Comités Clandestinos Locales (CCL) y Fuerzas Irregulares Locales (FIL), se ha multiplicado, extendiéndose en las áreas geográficas bajo su influencia los manipulados reclamos para la devolución de sus “tierras ancestrales”.

Al percatarse de la presencia de los agentes de la Policía Nacional, los terroristas amenazaron con hacer estallar las bombas Molotov si no se retiraban y procedieron a encender las mechas de algunas de ellas, momento en que uno de los invasores lanzó una bomba incendiaria contra de la puerta metálica de ingreso al segundo piso y a la habitación en donde se encontraban los secuestradores y los rehenes, lo cual hizo que estallaran en el acto otras botellas con gasolina.

En ese mismo momento, los terroristas efectuaron varios disparos con armas de fuego contra los miembros de la seguridad del Estado y en la confusión resultante una bomba incendiaria estalló y se incendió la alfombra plástica que había en la oficina, lo que inició el incendio, extendiéndose posteriormente en la habitación al estallar las otras bombas incendiarias que portaban el resto de los terroristas, diseminados en la habitación y el segundo nivel, provocando rápida expansión del fuego, con los trágicos resultados conocidos, de que murieron calcinados todas las personas que por alguna razón se encontraban en esas instalaciones.

La Policía Nacional realizó un operativo para rescatar a los rehenes y la inmunidad de la instalación diplomática, inmunidad que había sido violada por los “invasores pacíficos” , bajo la dirección de Manuel de Jesús Valiente Téllez, ante los lamentos de los parientes de los rehenes y de quienes se quemaban, intentaron romper con la ayuda de una pica las puertas y ventanas para auxiliarlos, pero solo pudieron hacerlo con ayuda de los bomberos que llegaron en forma tardía, pues como es conocido la composición de los cocteles Molotov, hace muy difícil su extinción y rápida su propagación.

El embajador Cajal, escapó de la tragedia por las gradas del segundo nivel, lo que demuestra que no se encontraba con el resto de las personas concentradas en su oficina. Quedó entonces así demostrada la conspiración terrorista y la responsabilidad penal incurrida a través de esta cadena de acciones terroristas planificada minuciosamente en forma irresponsable, por parte de los integrantes de la Dirección Nacional del EGP, en especial el jefe de la COTRAM, Gustavo Adolfo Meoño Brenner, responsabilidad que alcanza al Embajador Máximo Cajal y López, quien fue cómplice desde el momento mismo de su planificación de la operación fraguada en el Triángulo Ixil del departamento del Quiché, como queda evidenciado por sus constantes viajes a la región, que se encontraba bajo el asedio del Frente Terrorista Hò Chí Minh. Eximiendo con ello al Estado de Guatemala de la responsabilidad en los trágicos hechos en los cuáles se vio comprometido a actuar en forma reactiva, en cumplimiento de sus deberes Constitucionales, porque si bien las instalaciones diplomáticas gozan de inmunidad, el gobierno no podía cruzarse de brazos ante el delito que se estaba cometiendo en ella por la invasión supuestamente “pacífica” de personas sin inmunidad diplomática y armadas.

Por lo que la responsabilidad de los actos terroristas previos, así como la toma de las oficinas de la Embajada de España fueron responsabilidad de los grupos guerrilleros subversivos, por lo que ellos son los únicos culpables de la tragedia. Si los campesinos del CUC y los guerrilleros que les acompañaron no hubiesen invadido la embajada, ni no hubiesen llevado cocteles Molotov, nada tan grave habría sido el epílogo.

El lunes 21 de enero, el grupo de campesinos del CUC, integrado por cabecillas de diferentes CCL (Comités Clandestinos Locales) del Quiché, reforzados por miembros del FERG de la USAC y de la estructura de Pobladores de la capital, luego de efectuar una supuesta denuncia ante el Consejo Superior Universitario (CSU de la USAC), quienes habían autorizado la permanencia de los terroristas en sus instalaciones, efectuaron varios mítines, y el tema el tema central de sus demandas fue: “La salida del Ejército de Guatemala del Occidente del país que, “coincidentemente”, era el área de Operaciones del EGP.

El primer mitin se realizó en la Plaza Rogelia Cruz, con fuerte presencia de terroristas armados, posteriormente se dirigieron a la sede del partido político Frente Unido de la Revolución (FUR); después a la sede de la Organización de Estados Americanos (OEA); y a continuación a la sede de la Federación Sindical de Guatemala (FASGUA), brazo sindical del EGP, en donde fueron recibidos con ovaciones por sus “compañeros”.

El martes 22, por segunda vez tomaron las instalaciones del Colegio Belga; efectuaron un mitin ante la presencia de todo el alumnado a quienes les distribuyeron propaganda y las arengaron a sumarse a la lucha armada, ante la presencia de la monja directora Raquel Saravia Valdez (Coordinadora de la campaña de adoctrinamiento denominada “Operación Uspantán“), quien les facilitó el acceso a las instalaciones.

Y horas antes de la “toma pacífica” de las oficinas de la Embajada de España, se produjo el atentado terrorista contra el ministro de Gobernación, licenciado Donaldo Álvarez Ruiz, quien habría muerto en el acto de no haber ido en un automóvil blindado.

Recientemente reproduje este documental o video de los acontecimientos en las oficinas de la embajada de España, pero creo necesario repetirlo hoy en vísperas de mi comparecencia el lunes a partir de las 10 horas en el Tribunal Primero de Sentencia Penal, Narcoactividad y Delitos contra el Ambiente. Les invito a que vean de nuevo lo que se transmitió en cadenas nacionales de radio y televisión y en los noticiarios “Aquí el Mundo”, del licenciado Mario David García, “Teleprensa” y otros medios.

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Como pudieron darse cuenta, los policías no observaron una actitud amenazante, ni dispararon sus revólveres, pero cumplían con su deber de tratar de rescatar con vida a los rehenes y capturar a quienes invadieron las instalaciones de la embajada de España, y al final de cuentas los “invasores pacíficos”(?) fueron los principales responsables de que los cocteles Molotov causaran la quema de las oficinas y la incineración de 37 personas. Nótese también en este video que los policías no dispararon sus revólveres ni una sola vez. Ni llevaban “lanzallamas”, como han dicho los que acusan a las fuerzas de seguridad de haber sido los causantes del incendio. Vean que los policías solamente llevaban unas cuantas carabinas y pistolas.

Twitter@jorgepalmieri